Trabajar. Reír. Ver morir a la gente que quieres. Llorar. Echar un polvo. Cumplir los treinta. Sentirte sola. Ver cómo tus amigas se embarazan. Estar nostálgica. Vivir en la precariedad y, encima, en Madrid. ¿La vida es solo esto?
La actriz, escritora y copresentadora del podcast Keep it cutre, @albantasanroman, debuta en la narrativa con una novela divertida, ácida y tierna al mismo tiempo.
Una gran novela sobre dos generaciones unidas por el amor (y separadas por todo lo demás).
Lula vive en Madrid y en breve llegará a la edad más rara del mundo: algunos de sus amigos siguen chupando farolas por la calle mientras otros están a punto de tener el primer hijo. Además odia su trabajo, pero desde hace un tiempo se ha resignado a él. Y justo el día en que cumple los treinta, recibe una llamada. Su abuela ha muerto.
Era una de las personas más especiales en su vida y el contrapunto que la definía: Lula tan atea, roja y feminista, y su abuela tan católica, tradicional y tan en contra de que tuviera un nombre que no figurara en el santoral. A pesar de estar siempre discutiendo (en esta sociedad tan caótica), Lula envidiaba su fe, pero ahora que ella ya no está no puede ni envidiar. Y su abuela, aunque era una santa, también era muy tozuda y tenía un último regalo de cumpleaños para salvar la fe de su nieta: un billete a Lourdes.
Una novela sobre las contradicciones de cualquier familia, de cualquier joven, de cualquier persona. Una historia para hacer las paces con todas ellas y aprender que son las que nos definen.
Albanta es actriz. Formada en la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Además lleva escribiendo desde siempre. Juega con las palabras como si fueran imágenes y con las imágenes como si fueran texto. Así como en el teatro la palabra cobra vida a través de la interpretación; a la inversa, la realidad, la vida y lo que sentimos solo es posible atesorarlos si se convierten en relato. O en poesía
es muy difícil (casi imposible) ver al personaje protagonista detrás de albanta; parece simplemente ella as herself metiendo discursos capítulo tras capítulo porque sí, ok la reivindicación pero cansa y pierde sentido cuando la historia es tan simple, también cansa tanta mención a marcas y apps, por dios, dejad de hacer eso que estos libros van a envejecer muy mal.
5/10: es una recopilación de todas las preocupaciones de la chica joven promedio: vivienda, trabajos precarios, sentirse perdida, la importancia de las amigas y la familia.... tiene razón en todo lo que dice pero cansa un poco verlo metido con calzador. Esperaba más desarrolo de la historia y menos parrafada de lo que estamos acostumbradas a oír, hablar y pensar a diario sin profundizar mucho más allá. Aún así, está bien escrito y tiene algunas partes bonitas.
La historia engancha, y te hace sentir identificado. Ahora, cambiaría el formato del contenido: letra demasiado grande y demasiado espacio entre los párrafos. 250 páginas que en realidad serían 100 si el formato fuese el estándar.
Mujer de poca fe entra de lleno en lo que he decidido llamar "literatura milenial costumbrista": novelas de protagonistas femeninas que intentan meter en 200 páginas todas las reivindicaciones generacionales posibles. Precariedad laboral, maternidad, cambio climático, crisis de la vivienda, gentrificación, todo con banda sonora de Estopa y Sonia y Selena. Libros donde dices “sí soy” cada dos páginas.
Y es que estoy de acuerdo con casi todo lo que dice, tiene razón. Pero el problema no es el contenido, es la saturación. Cada página parece que quiere reivindicar algo nuevo y al final las ideas se pisan entre sí. Hay mucho reconocimiento inmediato pero poca profundidad. Ojalá hubiera elegido una o dos ideas y las hubiera desarrollado, porque casi todas se quedan en la superficie.
Aun así, es entretenido y tiene momentos divertidos. El humor entra bien y la historia principal tiene una ironía final que me gustó. Creo que la premisa promete una novela más afilada de lo que finalmente es. Se lee fácil y tiene chispazos buenos, pero bueno, yo esperaba más.
bonito y breve. también simplón, una recopilación del pensamiento de una moderna feminista promedio: que si precariedad laboral, que sí qué mal la gentrificación que llena nuestros barrios de franquicias, que sí la sociedad nos impone unos estándares imposibles de delgadez y belleza a las mujeres... y sí a todo, tiene razón, pero cansa leer todas esas críticas encajadas a piñón.
Más que una novela, me parece prácticamente un ensayo sobre la precariedad y el sistema. Súper mega fan, de mis libros favoritos de este año, además tiene la letra grande que siempre se agradece para peña que no ve bien como yo.
Siento que comencé la lectura con una promesa, la de explorar la relación de la protagonista con su abuela y cómo transita el duelo, y que en el camino he ido escuchando los pensamientos no ya de Lula, sino de la autora, en una mezcla desordenada.
Coincido con sus reivindicaciones y admiro la forma en que señala el cinismo y las carencias de nuestra sociedad, pero, como lectora, ha llegado un punto en la obra en que lo he sentido como una superposición de opiniones e ideas, sin llegar a profundizar en ninguna: mucho y nada a la vez. Hubiese disfrutado mucho más de la obra si hubiera podido explorar con Lula su duelo, las contradicciones en su relación con su abuela, o ese viaje a Lourdes que parecía nunca llegar.
Lo que más me ha emocionado y enganchado ha sido las descripciones que hace de los personajes, cómo Lula (o Albanta) las describe en base a sus gustos y costumbres. Con un solo párrafo te ayuda a crear una imagen completa de cómo es una persona vista desde los ojos de alguien que la conoce y quiere.
Y algo que ha sido una constante a lo largo del libro han sido mis ganas de abrazar fuerte a mi abuela.
La trama de la abuela me ha tocado el cora y a mí personalmente me gusta que sea una novela en la que en realidad no pasa nada. Es verdad que a ratos parece más un ensayo y a veces te saca un pelín de mood novela.
Hace unas semanas fui a la presentación de este libro, salí con unas ganas enormes de empezarlo pero he tenido que posponer la lectura porque tenía otros a medias. Creo que ha llegado a mi vida en el momento justo para leerlo desde una empatía casi absoluta con Lula.
Está escrito de una forma tan cercana que sentía como si fuera un diario compartido con una amiga, lo he devorado en apenas dos días principalmente porque no se hace nada pesado y es una lectura muy muy amena y entretenida.
Creía que iba a ser capaz de terminarlo sin llorar pero las últimas 30 páginas me han atropellado emocionalmente. Creo que yo hubiera hecho exactamente lo mismo que Lula al final del libro.
No sabría decir pero no me ha terminado de encantaaaar. Mucho batiburrillo de cosas y poca historia, me encanta ella y creo que se queda muy reflejado todo lo que opina, pero supongo que no es mi estilo de lectura.
Si yo fuera Albanta, estaría muy orgullosa de mi primera novela. "Mujer de poca fe" es un libro que va de todo y a la vez de nada, es decir, de mis libros favoritos. Es fácil, divertido, y, en algunos puntos, reflexivos. Su tono me recuerda un poco al de Beatriz Serrano en El Descontento, o a Irene Cuevas en Un Momento de Ternura y De Piedad: irónico, sórdido, honesto, político, ingenioso, ocurrente. Creo que, pese a lo que para muchas pueda ser un contra, que no profundice en un solo ámbito de reflexión le permite permite traer a la mesa muchas cuestiones y, en consecuencia, invitar a la conversación de todas ellas. Esto a mí me ha resultado un gran pro.
Me parece muy valiente y muy necesario escribir libros con una crítica social evidente y sin medias tintas. Gracias Albanta por contar esta historia y reflejar la realidad de muchas de nosotras ❤️🩹
La historia de amor mas pura entre una abuela y una nieta, pese a las diferencias ideológicas donde construyen una relación preciosa. Y el duelo mientras la vida adulta pasa y hay que seguir.
El personaje de Lula es alguien con quien muchas chicas podemos identificarnos. He vivido prácticamente todo lo que le sucede a Lula en esta historia durante el último año, y leer sus pensamientos y procesos fue, en muchos momentos, como leer mi propio diario.
Hubo pasajes en los que pensé: “qué intensa es Lula, debería tomarse las cosas de otra forma”. Pero pronto entendí que lo que me incomodaba no era ella, sino el espejo que me estaba poniendo delante. Porque acercarse a los 30, lidiar con el duelo, una ruptura, la pérdida de trabajo y ver cómo tus amigas avanzan en la vida con matrimonios e hijos son cosas que muchas hemos tenido que enfrentar… y Albanta logra retratarlo con una sinceridad y una sensibilidad que te desarma.
(Spoilers leves) Confieso que al principio pensé que la historia tomaría otro rumbo, que acompañaríamos a Lula en esa peregrinación, pero me alegra que no haya sido necesario. Cada emoción está perfectamente resumida en el epílogo, que me arrancó más de una lágrima especialmente siendo una chica que también echa mucho de menos a su abuela.
Mujer de poca fe es una lectura que te abraza y te confronta al mismo tiempo. Te recuerda que no estás sola en tus caídas, ni en tus dudas, ni en ese intento constante de reconstruirte. Lula podría ser cualquiera de nosotras.
Algunas citas que subraye: 🌼
"Hoy me siento sola, aunque siento que necesito regocijarme en esa soledad. Porque transitar la tristeza es la única manera de transformarla."
"Es curioso cómo congelamos en el tiempo la idea que tenemos de las personas. Como si lo que son para nosotros fuese inmutable a los años. Como si pusieran en off su vida, sus apegos y su querer cuando no están cerca."
"Una vez leí que los hombres buscan mujeres que ya no existen, y las mujeres quieren hombres que todavía no existen."
"Siento que me encuentro en un limbo eterno donde todo llega tarde y mal, mientras intento aparentar que no pasa nada."
2,5/5 no está mal supongo, pero no sé hasta qué punto es necesario que cada mínima cosa que se le pasa a esta chica por la cabeza se convierta en un woke moment de nosecuantos párrafos que encima viene a decir lo mismo que estamos diciendo y escuchando todas todo el rato, se hace un poco tedioso
Súper recomendado. Me ha encantado y me ha emocionado, tanto que he tenido que ir dosificándolo porque no quería que se acabara nunca.
Me ha hecho llorar, supongo que es lo que pasa cuando te sientes identificada con una historia y es que creo que es muy fácil sentirse identificada con Lula porque Lula, de una manera u otra, somos todas.
Una historia tierna y realista marcada por el tono reivindicativo de Albanta. La verdad que me ha gustado muchísimo ver trazos de esa parte tan característica suya entre las páginas de su novela.
Tenía las expectativas muy altas con este libro, y aún más ganas de perderme entre sus páginas. A veces eso juega en mi contra —cuando uno espera demasiado, el golpe suele ser más fuerte—, pero esta vez no fue así. Este libro ha superado lo que imaginaba.
Es una pequeña joya, una especie de tirita para el corazón. A través del dolor profundo que deja la muerte de un ser querido, Albanta nos conduce por un viaje íntimo y honesto, un espejo donde se refleja toda una generación. Habla de la juventud y de su fragilidad, de la precariedad que se cuela en lo cotidiano: la explotación laboral, la vivienda que se escapa, las amistades los amores y la dificultad de encontrar a esas personas especiales con las que encontrar tú lugar en el mundo. Todo ello con una sensibilidad que toca lo más hondo.
He terminado este libro con el pecho apretado y una sensación extraña entre la tristeza y la esperanza, porque esa frase final no puede dejarte indiferente. Sinceramente, lo recomiendo a cualquiera que necesite reconectar con lo humano, con lo real. Creo, sin duda, que se ha ganado un lugar entre mis lecturas favoritas del año.