El arte de la felicidad: Epicuro
Epicuro plantea como la felicidad es la cúspide de la necesidad humana, la meta que se debe alcanzar para la plenitud, sabiendo esto como base de su argumento y filosofía se puede desglosar las cartas que en dicho libro habitan. De manera resumida podemos evidenciar diferentes argumentos que son planteados a lo largo de las cartas escritas por epicuro, pero como eje principal tratamos lo que es la felicidad por medio del placer, pero allí encontramos el primer puntapié, no cualquier placer es bueno, y como su contraparte, no todo dolor es malo. Entendemos a la felicidad como la ausencia de dolor y la paz, pero esta felicidad se tiene que ver medida por ciertas condiciones que se han de cumplir para que sea completa (La felicidad), por ejemplo que todas nuestras acciones se deben de ver encaminadas en cumplir esta felicidad, a pesar de esto, epicuro plantea que hay que mantener un equilibrio necesario, ya que la felicidad no se traduce en excesos, pero si en plenitud. También se plantea la división de los deseos humanos, naturales y no naturales, y los innecesarios, los cuales estos últimos son inherentes a la verdadera felicidad, la falla del humano es perseguir las tres. Por último el tema más importante que se trata en estas epístolas, es la meta, la ataraxia, que se traduce en la plenitud del alma, pero para esta se deben cumplir nuevamente ciertas condiciones, una muy importante es vivir sin miedo, en esta epicuro enfatiza en dos cosas muy importantes, primeramente no tener miedo a los dioses, ya que a pesar de que estos últimos existan, no proceden en ninguna intervención en la vida humana, no juzgan, y no castigan; luego el miedo a la muerte, ya que al la muerte ser algo aparte de la vida, carece de sentido y sensación, ya que los muertos no sienten y tampoco piensan, por lo tanto es inutil sentir miedo a ella. Finalmente nos indica que, al cumplir estos requisitos, se podrá alcanzar la ataraxia, y al igual que a la perfección, no se trata de ser perfecto, se trata de encaminarse a serlo.