Humor negro en su máxima expresión, personajes que huelen a gente que uno conoce, y situaciones que te hacen pensar demasiada en la realidad del boricua. Un libro irreverente, afilado y sin filtro, que se burla de todo lo que nos tomamos demasiado en serio. Pabón escribe como si estuviera contando un chisme en la marquesina a las 2 a.m., con esa mezcla de malicia, cariño y brutal honestidad que solo un puertorriqueño puede manejar sin que lo demanden.