Un homenaje íntimo y vibrante, escrito por quienes conocieron, quisieron y admiraron al gran intelectual público. Monsiváis solía decir que la vida vale mientras no se la aprecie demasiado, y su legado demuestra que su mirada lúcida y perspicaz sobre la sociedad, su ironía brillante y su compromiso con la justicia social lo convirtieron en un pensador entrañable, siempre cercano a la calle y a su gente, que sigue siendo apreciado a pesar de su ausencia física. Entre recuerdos y ensayos, estas páginas invitan a redescubrir algunas facetas del hombre detrás de su figura famosa, casi mítica. Una variedad de perspectivas ofrece un retrato revelan a un amigo generoso; un activista incansable y defensor de la diversidad; un apasionado de la literatura, el cine y la cultura popular; un intelectual comprometido con su país; y, por supuesto, un amante incondicional de los gatos. Con este libro, recordamos y celebramos a una de las voces más lúcidas y comprometidas de la cultura mexicana.
Cierro este libro pensando que quizá yo también pude haber sido una de esas amistades de Monsiváis con las que compartió su fascinación por la cursilería de Agustín Lara o de dejarse arrastrar ante la voz de María Luisa Landín.
Más allá de la nostalgia que atraviesa estas memorias, evocadas en nombre de Monsiváis, estos textos nos recuerdan por qué su figura fue tan decisiva en la vida social, cultural e intelectual de ese México del siglo XX. Supo mirar la cultura (alta y popular) con una inteligencia crítica y, al mismo tiempo, con una profunda devoción.
Colección de memorias y nostalgias de amigos / gente cercana a Carlos Monsiváis. A pesar de yo no conocer mucho de su obra, de ser muy joven cuando escuchaba a los papás decir “que bueno está el Por Mi Madre Bohemios” de hoy, esta recopilación de instantes deformados de la memoria de amigos y gente cercana a Monsiváis, sirve como un referente interesante y entretenido de personaje interesante, noble y sensible que formó para de la vida pública, urbana y social de México.
Disfrute mucho leer los diferentes apuntes, ver lo polifacético que fue para diferente gente, pero sobre todo me gustó por la nostalgia de leer un pasado (cada vez más distante e menos presente, desde mi pesimismo) donde la transformación social tenia una trinchera cívica mas solida y coherente que empujaba a discernir, aspirar, luchar y actuar guiada en el debate de las convicciones, las realidades y las necesidades del país.
Si bien ya veía en Monsiváis a un maestro y referente obligado para entender las dinámicas socioculturales del país, después de leer este libro reafirmo una vez más el gran intelectual que era.