«Tuve la suerte de salir viva luego de casidos años de estar encerrada en el CampoMilitar. Aunque, viendo lo que ocurriódespués, hubiera preferido que memataran.»
Amanece el lunes 24 de julio de 1978 y los ojos del mundo están puestos en Mazatlán: el puerto es la sede de un concurso de belleza que será transmitido a todo el planeta, con una audiencia de novecientos millones de personas. Atraídos por el brillo del certamen llegan turistas, estrellas de cine, reporteros, empresarios y políticos.
Lo que comienza como una fiesta pronto cobra matices de tragedia: cientos de activistas radicales convergen en las calles para echar luz sobre las más variadas causas, desde denunciar las atrocidades cometidas por el apartheid en Sudáfrica hasta exigir la presentación con vida de estudiantes desaparecidos. Otros demandan la cancelación del certamen, reclamo que crece cuando varias concursantes se quejan por el trato recibido.
Así, el elenco de esta noche incluye a una reina de belleza que enfrenta amenazas de muerte, un gobernador que —siguiendo a Maquiavelo— prefiere ser temido que ser amado, un periodista en busca de su mejor reportaje y una viuda decidida a hacer justicia por propia mano. Sobre un Pacífico en calma, oscuros nubarrones pronostican tormenta.
Vicente Alfonso (Torreón, México, 1977) is a journalist and author of the novels Bones of San Lorenzo (Huesos de San Lorenzo – Sor Juana Inés de la Cruz International Prize 2015) and A score for a dead woman (Partitura para mujer muerta, Literatura Random House 2008) awarded in México with the National Noir Prize; the short stories books Counting nights (Contar las noches – María Luisa Puga National Short Stories Award) and The Esquilo Syndrome (El síndrome de Esquilo, Ficticia 2007). He compiled and wrote the preface of essays on the literary work of acclaimed José Revueltas entitled Vice live (El vicio de vivir). Vicente has been recipient of the prestigious Foundation for Mexican Literature (twice), the Mexican Fund for Culture and the Arts of Coahuila State and also with a fellowship of the International Cooperation México-USA Program for an Artistic Residence at Winston-Salem (USA). He is currently co-editor of the cultural supplement ‘Confabulario’ of Mexican newspaper El Universal.
Fue en las décadas de los años setenta y ochenta del siglo pasado cuando los concursos de belleza alcanzaron su apogeo en México. Era tal su popularidad que las familias solían reunirse en torno al televisor para presenciarlos.
Evoco con especial nostalgia el certamen Miss Universo que se celebró en el Centro Internacional de Convenciones de Acapulco el 24 de julio de 1978, aquel donde la yucateca Alba Margarita Cervera Lavat alcanzó a colocarse entre las doce semifinalistas y en el que a la postre, resultó vencedora la sudafricana Margaret Gardiner. Imposible olvidar el rostro de decepción de mis padres, tíos y primos cuando el conductor no incluyó a nuestra coterránea en el quinteto finalista.
Cuento lo anterior a propósito de La noche de las reinas (Alfaguara, 2025), el libro más reciente del coahuilense Vicente Alfonso, un trepidante relato que transcurre en 24 horas — equivalentes a igual número de capítulos—, precisamente alrededor de aquel memorable evento, pero que su autor sitúa en el Teatro Ángela Peralta de Mazatlán para conveniencia de su historia.
Novela polifónica contada a través de cuatro de sus personajes principales —la candidata de Sudáfrica ansiosa por obtener la corona, un periodista de la revista Proceso asombrosamente parecido al escritor hidalguense Ricardo Garibay, un gobernador de lo más corrupto desesperado por llevarse a la cama a una de las concursantes y una valiente exguerrillera decidida a consumar una añorada venganza— La noche de las reinas sorprende por la vitalidad de su lenguaje y el detalle de sus descripciones que transportan al lector a esos tiempos aciagos en que los gobernadores en México acostumbraban hacer y deshacer en sus entidades lo que se les viniera en gana, con el beneplácito del presidente en turno.
Por eso no es de extrañar que en esta historia el gobernador de Sinaloa al que apodan el “Tiburón de Escuinapa”, atienda los asuntos de su estado mientras nada en una piscina y escucha cantar a “Los filosos” corridos norteños y boleros de Álvaro Carrillo.
Y mucho menos que durante el desarrollo del concurso ejerza descaradamente todo su poder para manipular a los medios de comunicación y ocultar un atentado en su contra que pudo haberle costado la vida, con tal de que el certamen no se detenga.
Al igual que en La sangre desconocida (Alfaguara, 2023), novela anterior de Vicente Alfonso, en esta nueva entrega resulta difícil distinguir cuánto de veracidad hay en los hechos narrados. Y si bien es cierto que en Sinaloa en la década del setenta del siglo anterior hubo un movimiento revolucionario estudiantil denominado Los enfermos que mantuvo en jaque a las autoridades, también es verdad nunca llegaron a secuestrar al gobernante en turno, tal como sucedió en el estado de Guerrero con Rubén Figueroa, quien fue raptado en 1974 por los integrantes del Partido de los Pobres que encabezaba Lucio Cabañas.
“La noche de las reinas no es una novela histórica”, aclara el autor en una entrevista, “sino una ficción que parte de un hecho real para explorar lo que pudo estar latiendo debajo”.
Y es justo aquello que “late debajo” lo que da vida a este relato plagado de hechos que la historia oficial se esmera en ocultar pero que bien pudieron haber ocurrido durante ese oscuro periodo de México que tanto apasiona a Vicente Alfonso denominado “la guerra sucia”, una etapa que desde hace varios años el autor ha decido recuperar a través de la ficción, pero sin sacrificar la verdad fundamental: que el estado utilizó tácticas de terror para silenciar cualquier acto de disidencia.
En lo personal, de La noche de las reinas, me atrapó sobremanera la historia del periodista Jacinto Garay, émulo, ya lo he dicho, de Ricardo Garibay. Al igual que el autor de Las glorias del Púas, Garay también fuma cigarrillos Lucky Strike, escribió una crónica sobre un boxeador en decadencia y ha sido amenazado de muerte por el gobernador por causa de sus desafíos al poder. “No te voy a mentir: me siento defraudado. Eres de los que muerden la mano que les da de comer”, le espeta en uno de los capítulos el político al periodista. ¿Cómo no asociarlo con las amenazas que recibió Ricardo Garibay por parte de Rubén Figueroa cuando el escritor publicó Acapulco, aquel libro donde desvelaba los problemas sociales del famoso puerto?
Narrada en tercera persona a través de los ojos de sus personajes principales, la novela avanza sin descanso, pero sin entregar sus secretos fácilmente. La trama central que gira alrededor del certamen de belleza que acontece en el Teatro Ángela Peralta se fortalece con una serie de subtramas, igual de intensas, que mantienen en vilo al lector. Gracias a su prosa vigorosa es posible leer esta novela como un cuento largo, “de una sentada”.
La noche de las reinas, cuarta novela de Vicente Alfonso, nos recuerda que en muchas ocasiones frivolidad y violencia van de la mano.
En La noche de las reinas, publicada por Alfaguara en 2025, Vicente Alfonso articula una novela coral de ritmo sostenido que se despliega a lo largo de una sola noche, cuando un concurso internacional de belleza concentra en un mismo espacio a políticos, periodistas, aspirantes a la fama y figuras desplazadas por el propio espectáculo que las convoca. La narración avanza con la precisión de un mecanismo que va ajustando tensiones: lo que inicia como celebración cuidadosamente escenificada se vuelve un campo de fricciones donde el brillo y la amenaza coexisten, y donde cada gesto público parece arrastrar una sombra privada. El relato se construye a partir de varias voces que se alternan sin estridencias, componiendo un mosaico de miradas sobre el poder, la exposición mediática y la vulnerabilidad. Una reina de belleza, convertida en emblema y en blanco; un funcionario que concibe la realidad como una puesta en escena que debe controlarse; un periodista que mide el alcance de su mirada entre el oficio y la conciencia; una mujer joven cuya experiencia de violencia reconfigura su relación con el mundo. Ninguna de estas perspectivas se impone como definitiva: su fuerza reside en el contrapunto, en la forma en que se rozan, se contradicen o se ignoran, revelando los costos humanos que el espectáculo suele disimular.
La prosa mantiene una cadencia ágil, con capítulos que funcionan como unidades de presión narrativa, y una ironía que no desactiva la gravedad de lo que se cuenta. Alfonso observa con atención los rituales del glamour —las luces, los discursos, la coreografía del evento— y los hace dialogar con escenas de intimidad quebrada, de ambición y de miedo. El resultado es una comedia negra donde el humor no alivia, sino que subraya la distancia entre la imagen que se vende y las experiencias que quedan fuera de foco.
Más que apoyarse en explicaciones externas, la novela deja que el sentido emerja de la interacción entre sus personajes y de la lógica interna del acontecimiento que los reúne. El concurso funciona como un dispositivo narrativo que concentra deseos, violencias y silencios, y que permite observar cómo la visibilidad puede ser también una forma de exposición extrema. La noche de las reinas avanza así como un relato tenso y contenido, atento a las fisuras del espectáculo y a las consecuencias que se filtran cuando la celebración se convierte en un escenario donde nada es del todo inocente.
La novela se desarrolla en el transcurso de 24 horas, entrelazando las vidas de cuatro personajes alrededor del certamen de Miss Universo celebrado en Mazatlán. Vicente Alfonso nos transporta a un México de los años setenta: un país marcado por la tensión entre gobierno y estudiantes, la corrupción incrustada en las élites políticas y policiales, y el trasfondo oscuro de los concursos de belleza.
Aunque la historia es ficción, el autor acepta que tomó hechos históricos para la línea de la historia. El certamen ese año se realizó en Acapulco y la ganadora en efecto fue la representante de Sudáfrica.
Aunque breve, la historia deja una huella fuerte: nos recuerda que la corrupción, el abuso de poder y la falta de respeto hacia las mujeres no son heridas cerradas, sino realidades que persisten incluso medio siglo después.
La noche de las reinas Vicente Alfonso Ed. Alfaguara
En esta historia de ficción conoceremos las últimas 24 horas del certamen de Miss Universo de 1978 en Mazatlán; donde se juntan la concursante de Sudáfrica en pleno apartheid; un gobernador de mano dura y que solo respeta su ley, Las manifestaciones de los enfermos, un periodista que esta buscando las fuentes de una fuerte historia y la viuda del líder de los protestantes; todo esto nos llevará a un desenlace muy fuerte y que pudo ser muy real.
Me encanta la dinamica de capitulos cortos y en general la denuncia que hace esta historia como buena novela negra que es.
Si han leído a Elmer Mendoza, se nota mucho su estilo sobretodo al final del libro, mi sorpresa es que en los agradecimientos, justo lo cita como uno de sus grandes maestros.
A mi me deja el libro con una sensación de indagar más de Sinaloa, o no, pero si me surgen dudas porqué tanto exceso. porqué nada es suficiente, ni los pesos ni las hectáreas, ni el ganado, ni las mujeres.
¿Qué hay detrás de un concurso de Miss Universo celebrado en Sinaloa en 1978?
Un libro de ficción, mezclado con la experiencia del género de novela negra, que nos sitúa en Mazatlán-Sinaloa y en el mundo de las Miss Universo, equilibrando la narrativa con los hechos de corrupción y violencia del gobierno, en aquel año de 1978.
Vicente Alfonso nos lleva de la mano con cuatro personajes la Miss Sudáfrica (Melinda), el gobernador (Higareda), Garay (el periodista) e Irene (la pistolera guerrillera)
Leí La sangre desconocida y me impresionó la manera de narrar de Vicente Alfonso, ahora con La noche de las reinas veo a un autor con una habilidad para atraparte en la historia. Esta novela nos muestra que las reinas no solo están dentro del certamen de belleza.
Una narrativa extraordinaria con referentes a aquel Mexico de los 70’s. Donde un personaje comprime el,prototipo de político mexicano , tal vez latino , tal vez universal . Tremendo, contundente y veraz . No dejes de conocer a este autor .
El autor se mueve con una facilidad brutal entre la realidad y la ficción. Las múltiples voces que saltan entre pasado y presente están bien construidas. Me clavé durísimo.