Notable retrato de la vida en conventillos a principios del siglo XX. Lejos de darle un tono lastimero, permite introducirse en la subjetividad de los personajes, ironizando incluso, retratando cómo es vivir el hacinamiento, la violencia, los vicios, la falta de sueños, las urgencias, las postergaciones, la evasión de la fiesta y las frustraciones. Particularmente interesante es cómo relata la vivencia de ser hombre en ese espacio...
"Han trascurrido los días y la indiferencia espontánea que María siente por el hombre que hay en mí, ha ido sepultando, reduciendo a nada nuestra amistad.
La imposibilidad de ser su hombre hace que mi pecho se vaya hinchando de odio. Odio hacia ella que a la vez es mi único apoyo afectivo y odio hacia cuantos me rodean. Yo mismo me siento cada vez más despreciable. Me repugno corporalmente por ser adamado, frágil, y moralmente por ser más recto y menos impulsivo que el común de los hombres.
Poseo una individualidad que me arruina. Sin desearlo y sin tener la consistencia espiritual necesaria, estoy como obligado a marchar por un camino donde sólo es posible ver o ser visto, sin participar jamás en la vid a de los hombres.
Quizá si todo este mal inmenso me lo ha creado la manía de explicarme demasiado las cosas.
Oh, si pudiera romper el nudo de mis impulsos, si pudiera desbordarme y acudir a la inmoralidad de imponer dominación me sería permitido intervenir en la realidad; evitaría la vergüenza de ser descontado, deshecho y considerado incompleto; pero nada de esto es intenso en mí.
Un no sé qué absurdo me impone la calcinación interna y me condena a no expandirme, a no descansar en la dispersión.
María no puede aceptarme porque sólo encuentra en mí una admiración sin dádiva que la exprimiría, una reciprocidad sin latido, una inactividad pasional.
Su alegría, su generosidad con los demás, van acumulándome una reserva de rencor que me carcome. Empiezo a temerme porque cada vez se me hace más imperativa la necesidad de adoptar un propósito violento.
Experimento una especie de voluptuosidad frenética al aceptar como realizable la idea de inferirle una humillación física.
Sin embargo, sé que no debo esperar nada. Hace bastante tiempo que nuestros destinos giran inversamente. La distancia aumenta: pero falta un hecho que la defina."