Es posible que si les regalas este libro a tus padres te lo tiren a la cabeza. O, peor, te deshereden.
Este ensayo ha despertado la ira de muchos periodistas y opinadores búmers que han saltado a la yugular de la autora con argumentos ridículos y sin habérselo leído. Ya solo por eso, merecía la pena darle una oportunidad.
El libro mezcla historias personales de búmers españoles, así como estudios y declaraciones de expertos. Todo mezclado con la forma de escribir tan descarada y reconocible de la autora, que aunque pueda levantar ampollas a mí es lo que más me ha gustado. Se habla de pensiones, vivienda, mercado laboral, divorcios, herencias y natalidad de búmers y se compara con la situación de los milenials. Es cierto que algunos de los temas se repiten en varios capítulos, y que la autora no descubre la sopa de ajo. No creo que tampoco fuese su intención.
Cuando leo ensayos, los suelo compaginar con una novela menos densa pero esta vez no me ha hecho falta. Lo he devorado en pocos días, me ha enganchado y se lo quiero prestar a todos mis amigos porque ordena temas de los que a menudo hablamos cuando nos juntamos. Sin duda, el mayor mérito de La vida cañón es poner sobre la mesa un tema candente –la desigualdad generacional– que seguirá dando que hablar en los próximos años. Un debate interesantísimo que hasta ahora solo se había abordado desde la derecha.
Muy ameno y didáctico, que es lo mejor que le puedes pedir a un ensayo económico/histórico. El libro me ha dejado pensar por mí misma y sacar mis propias conclusiones, que es algo que también le pido a un ensayo; algunas pueden no coincidir con la autora, pero me encantaría que se pudieran debatir de forma edificante. Ojalá todas las polémicas estériles en redes surgieran a partir de cosas como este libro, es decir, de cosas bien escritas y documentadas. La mayor crítica que ha recibido ha sido algo así como el "not all boomers" porque entre ellos también hay diferencias de clases, y llama la atención puesto que, al leerlo, eso es absolutamente obvio y no se niega... pero las estadísticas sirven para retratar los fenómenos, y este libro tiene mucho de estadísticas intergeneracionales, y mucho de retrato de fenómenos y circunstancias históricas! (ejemplo práctico: mi padre, que fue Búmer Bumérez, murió poco después de jubilarse. Analía repite bastantes veces que la generación boomer vivirá más que sus padres, disfrutará muchas décadas de sus pensiones y que por lo general gozan de buena salud. No me ofendo por ello: comprendo lo que es una estadística). Siento que este es un libro, en realidad, sobre vivienda, y no puede haber nada más pertinente ahora mismo. En fin, yo siento que entiendo mejor la historia de mis padres, de nuestro sistema de bienestar, y la mía propia, después de leerlo. Deseando esa segunda parte que se menciona como posible dentro de 20 o 30 años sobre el legado de los boomers y las diferencias tremendas de clases entre milenials que dejarán sus herencias, porque esa parte me resulta absolutamente clave en el problema ACTUAL de la vivienda (y me parece valiente empezar a ponerla negro sobre blanco siendo un tema tan tabú).
Me ha parecido una forma estupenda de aproximarse al espinoso tema de la desigualdad intergeneracional, pensiones y vivienda, sobre todo porque creo que a los millenials no nos han educado nada en estos temas. Entiendo que el tono no es para todo el mundo, porque tiene mucho humor millenial, que creo que es la forma que tenemos de vivir, porque pagando el 30% de nuestros salarios a nuestros caseros y aún encima tener que escuchar que no nos sacrificamos suficiente ya me contaréis.
Para mi gusto se queda corto, da muchas vueltas a ideas que a nada que tengas un poco de conocimiento sobre políticas de empleo y vivienda (e historia reciente del país en general) caen de cajón y no se aventura en nada nuevo. Recoge datos y testimonios interesantes pero el análisis es bastante superficial, los argumentos no son suficientemente convincentes como para creerse que el generacional sea un eje de desigualdad equiparable a la clase social. El tono de la narración quiere dar risa y más bien da un poco de vergüenza ajena.
A través de un análisis de las vidas de los trabajadores españoles durante las últimas décadas, la autora concluye, no exenta de polémica, que la generación del "baby boom" vive actualmente mucho mejor que las generaciones jóvenes debido a principalmente dos factores económicos a su favor: la acumulación de mayores activos inmobiliarios y la cuantía de las pensiones. El libro, y bien lo sabe su autora, corresponde a una toma de acción dentro de un debate que parece estar abriéndose en la actualidad enfrentando a estas dos generaciones.
Para lanzar esta tesis, la autora combina tanto testimonios directos de jubilados y jóvenes, como entrevistas con expertos en estudios de ámbito económico, fiscal e inmobiliario. También hay una cierta cubierta de opinión espolvoreada de tendencias de redes sociales y actualidad televisiva.
El resultado es un libro, todo sea dicho, muy dinámico de leer y con muchos ejemplos, que comienza con un fogonazo de la vida de algunos jubilados - el capítulo que abre las páginas, sobre cómo han cambiado los viajes del Imserso desde la idea que muchos tenemos, es difícil de digerir -, para continuar con una introducción histórica a cómo vivieron los padres de los actuales boomers y después ellos mismos, terminando con una panorámica que habla de la vida actual de los más jóvenes: trabajo precario, alquileres por las nubes, dificultad de ahorro.
El trabajo de Analía Plaza, sin ser una investigación de gran profundidad ni que defienda tesis absolutas, no es un mal estudio de la situación española. ¿De dónde viene la polémica? Como es habitual, de la polarización, en la que ella misma cae en varias páginas del libro. ¿Todos los jubilados actuales y venideros guardan una riqueza inmensa? No. Pero sí una parte significativa de ellos, no mayoritaria. No ayuda que la escritora ponga énfasis en ejemplos como las prejubilaciones de Telefónica o los mineros asturianos que, siendo escandalosos sin lugar a dudas, no tienen a muchas personas bajo sus filas. Las pensiones máximas que existen, y muchas otras que son altas y se complementan con rentas, también cuentan, pero de nuevo, seguimos hablando de un sector como es el de los jubilados entre el cual, como siempre, hay grises. Y en este sentido, el libro no habla casi del otro lado, de las pensiones mínimas o de las situaciones más desfavorecidas. Ni siquiera habla de los casos medios, a pesr de que el libro intenta hablar de qué pretendía ser la clase media en un momento dado. De ahí la exageración resultante, que como todo también forma parte de la técnica de mercado para fijar la atención en el producto.
El libro, que mejor se puede matizar como la vida de un sector de jubilados afortunados (y esto, sean cuantos sean esas personas numéricamente, es un hecho), ofrece una ventana para entender por qué en ocasiones se han beneficiado del sistema: el precio de las viviendas hace décadas y la especulación en torno a ellas, la gran creación de puestos públicos y las privatizaciones, la revaloración ligada al IPC y las condiciones de los trabajos que han ido empeorando. No es un hecho de culpa: cada generación encuentra oportunidades y las explota en su beneficio - y no digamos ya cada individuo por separado -.
En las páginas, cuando se cuentan historias individuales de las personas ahora jubiladas, también se ven dramas, momentos en los que hubo que hacer mucho esfuerzo e instantes de suerte, más o menos como puede ocurrir en todas las vidas. Y así, creo que desde los matices, se puede comprender mejor esta historia que narra el libro, que es edificante entender al margen de que cada cual se pueda hacer sus conclusiones sobre la verdad de la situación.
La realidad es complicada, las realidades sociales puede que todavía más. A la hora de estudiar un objeto hay muchas perspectivas, muchas propiedades y formas de parcelarlo. Algo como una sociedad durante un periodo de tiempo es ejemplo excelso de esto. Además está la barrera epistémica asociada a las cuestiones politicas, es más quizá es hasta más complicado tener que compartilos con el resto del mundo. Por eso un estudio como este que toma como eje principal el de la edad para abordar la sociedad española actual puede ser realmente complejo y polarizante. Por eso he de valorar que la autora aborda el tema con bastante sensibilidad y hasta un sentido del humor que comparto bastante, quizá por algo generacional. Sabe combinar los métodos cuantitativos y enfoques más cualitativos con entrevistas personales. No es tampoco una obra de gran rigor académico, pero creo que eso también ayuda a que llegue a más gente.
Como es de esperar el tema de la edad se manifiesta y muestra de múltiples maneras: con la vivienda, el femenismo, la natalidad, el trabajo... Hay datos sumamente interesantes que ayudan a desmontar o estudiar mitos. Por ejemplo, datos sobre cómo la natalidad tiene que ver bastante con la economía o cómo la inmigración no es tampoco la única salvación. Otros datos más interesantes tienen que ver con la propiedad inmobiliaria como que el 21% de los que alquilan tienen el 60% de los pisos de alquiler.
Del libro saco varias cosas más. Por ejemplo que deberíamos luchar por volver a tener empleo público de calidad en sectores no meramente administrativos y trabajos más estables asociados a algo que no sean los servicios. Para ello necesitamos planes estratégicos y a largo plazo donde haya intervención e innovación estata. También hay quizá un mensjae algo pesimista sobre no luchar tanto por tener el empleo deseado, aunque tengo mis dudas de si realmente esa mentalidad está más afianzada hoy en día. Quizá a título personal me afecta eso como persona que ha caído en esa locurade sacarse un doctorado. Cambiando de tema a cuestiones menos personales y psicológicas y y yendo a lo económico. Es interesante constantar que algo como bajar el precio de la vivienda crea un conflicto bastante grande, pues para muchos ha sido una forma de inversión. También me quedo con lo importante que es pensar a futuro en las desigualdades entre los diversas partes de la sociedad. Por ejemplo, como es posible que los milenials lleguen a ser incluso más ricos que sus padres al heredar y ser menos a repartir el botón.
Lo único que me crispa algo es el tema de las pensiones. Siento que absorbe demasiado el enfoque habitual basado en cuestiones monetarias. Quizá es que tengo mis intuciones de materialista algo fan del reduccionismo y mis visiones leontiffianas de la economía. Pero claro, el problema para mí sobre si podemos mantener a mucha gente jubilada se reduce a un problema casi físico o tecnológico, es decir ¿podemos producir suficiente con x gente trabajando y estas máquinas y recursos? Si la respuesta es "Sí" entonces no hay problema de las pensiones, es cuestión de gestionar el reparto de esa riqueza producida por el trabajo de la comunidad.
Terminé de leer LA VIDA CAÑÓN (LA HISTORIA DE ESPAÑA A TRAVÉS DE LOS BOOMERS) (Analía Plaza, @temasdehoy, 2025) pocos días antes de que se organizase este formidable revuelo -que diría Gabilondo- con el titular de una entrevista a la autora en El Mundo. Vamos por partes: El libro debe ser uno de los primeros sobre una temática que me temo va a estar muy presente en los ensayos venideros. Es un trabajo esforzado y voluntarioso en la recopilación de datos y la recogida de testimonios. Le falta análisis propio. Pero tiene el mérito del pionero.
Chapa de la buena de Analía Plaza. Consigue que un millenial lo lea y se ría y entienda la complejidad del problema. Cada capítulo te hace ponerte en el papel de boomers y nuestras generaciones por igual. Hacía falta escribir un libro así y seguir elevando la conversación. Munición para estas navidades.
Me ha encantado! Un libro muy ameno de leer, pero a la vez muy bien documentado. He aprendido bastante y además también me he reido. Muy recomendable y sin duda un gran libro para invitar a reflexionar y debatir.
Viendo las (malas) reacciones que está generando en redes sociales -de gente que, por supuesto, no se lo ha leído-, queda claro que los boomers siguen sin querer entender nada de lo que está pasando...
Me ha gustado mucho como está escrito el libro, con bastantes referencias a informes y entrevistas a personas para cada uno de las “tipologías” de boomers/millenials que menciona.
El panorama que expone, igual ya no gusta tanto, pero eso es otro cantar :(
Su análisis es tan superficial, tan lleno de tópicos, tan restringido, dentro de su simpleza, a una clase sociocultural concreta que, más que cómico, resulta ridículo.
me encantó y me sedujo. Mi experiencia y vida de bommer vista desde la perspectiva de mis hijas milenial. Me he ayudado a entendernos, muchas gracias a Analía, la autora.
3'5 No sabría decir si 'La vida cañón' está escrito para describir la realidad socioeconómica (y algo nostálgica) de los boomers o para aliviar el resentimiento de los 'millennials'. La autora pertenece a esta segunda generación y plantea un libro muy documentado en el que repasa las ventajas de las que gozan los boomers y cómo todos esos beneficios han perjudicado a su vez a sus hijos, los millennials. Yo lo he disfrutado mucho, aunque, cómo no, los Generación X volvemos a desaparecer del mapa.