«Mi querida Lucía, sé que te afanas en descubrirme, pero poco importa quién soy. Solo lo que está por venir es lo único que debería preocuparte. Hasta entonces…».
Tras el éxito cosechado con su “Saga Verano”, @lavecinarubia da un giro inesperado en su carrera literaria y se pasa al thriller psicológico con ‘Mi querida Lucía’, con la que se adentra en el género negro pero sin dejar de lado el componente emocional característico de sus obras anteriores. Algunos lectores (entre los cuales me incluía) pueden mostrarse un poco reacios a dar una oportunidad a la autora por prejuicios al haber surgido esta de las redes sociales, pero si la premisa os llama la atención os recomiendo que os lancéis porque os puede sorprender esta nueva faceta de la autora.
Lucía es una joven astróloga y madre soltera. Bajo el pseudónimo de “Romasanta” escribe la sección del horóscopo de una conocida revista. Su tranquila vida comienza a desmoronarse cuando recibe una carta de un admirador anónimo que la hace responsable de la muerte de una desconocida en caso de que no tome partido. A esta le seguirán otras misivas cada vez más violentas, más amenazadoras, más personales. ¿Podría Lucía haber evitado sus muertes?
Ambientada en el verano de 2002, ‘Mi querida Lucía’ transmite al lector la nostalgia de un tiempo en el que la tecnología era una novedad y no una rutina. A través de referencias a la cultura pop del país así como a elementos del mundo digital como el Messenger o el juego de la serpiente, la autora consigue crear una ambientación que tiene un encanto especial para aquellos que vivimos esos años.
La narración alterna entre la primera persona de Lucía, lo que permite al lector establecer una mayor conexión con el personaje, y capítulos en tercera persona que nos harán conocer en mayor profundidad otros personajes como Elsa y Gustavo, la pareja de policías a cargo de la investigación. Esta diversidad en la narración permite enriquecer la historia ya que, de haber estado narrada toda desde el punto de vista de Lucía, hubiese sido complicado llegar a entender la forma de actuar de alguno de estos personajes secundarios.
Los personajes de Elsa y Gustavo pecan un poco de estereotipados, en la clásica dupla “poli bueno, poli malo”, y su forma de actuar se rige más por el componente humano que por el procedimiento policial, lo que puede dar lugar a que ciertas escenas resulten un poco irreales. El personaje de Lucía tiene un marcado componente emocional. Sus contradicciones hacen que resulte un personaje más verosímil y que, a pesar de no compartir alguna de sus formas de actuar, puedas llegar a entender por qué lo hace así.
La novela arranca con fuerza y una buena dosis de suspense, pero conforme avanza en su desarrollo el ritmo se torna desigual. Aunque la tensión se mantiene más o menos a lo largo de toda la narración, en ocasiones el foco se desvía hacia las complejidades emocionales de Lucía y su entorno. Si bien esta exploración de las relaciones personales y el análisis psicológico de los personajes aporta profundidad a la historia, puede ralentizar la trama principal, haciendo que la atención del lector se disperse.
El ritmo también se ve alterado en parte por algunos pasajes que pueden resultar algo recargados, especialmente las reflexiones acerca de la astrología y el horóscopo, que, aunque interesantes (especialmente si no tienes ni idea sobre el tema, como es mi caso), no aportan de manera directa a la trama. En algunos momentos el lenguaje también puede ser un poco rebuscado, lo que puede desconectar al lector. Sin embargo, pequeños toques de humor aquí y allá servirán para aliviar la tensión y aligerar la lectura.
‘Mi querida Lucía’ aborda temas como la vulnerabilidad de las familias monoparentales y la importancia de contar con una red de apoyo que ayude a sostenerte en los momento difíciles, poniendo en valor la amistad y la familia. Lucía es una madre llevada al límite, y la autora se sirve de esta situación para explorar aspectos como la sensación de indefensión, la inestabilidad económica, la presión emocional o las dificultades de conciliación, aspectos todos ellos que requieren de una importante red de soporte.
Aunque ‘Mi querida Lucía’ quizás no cumpla con todas las expectativas de un thriller clásico, logra su objetivo de entretener.