Un día cualquiera a altas horas de la madrugada dos desconocidos se encuentran en el bar de un hotel. Solo tienen una cosa en común, un insomnio corrosivo y persistente. No tardarán en descubrir que el único remedio para sus malas noches es dormir juntos. Tras ese primer encuentro en el que por fin logran descansar inician una relación clandestina de inesperada intimidad que cambiará sus vidas.
A partir de una infidelidad en la que nada es lo que parece, Las buenas noches nos invita a mirarnos desde un lugar insólito. Porque solo observando nuestro sueño, o la falta del mismo, podemos preguntarnos si lo que nos mantiene despiertos es la causa o la consecuencia de un indudable malestar social.
Isaac Rosa nos brinda una original novela que refleja con nocturnidad y alevosía las heridas de un tiempo en el que el dormir se ha convertido en un objeto de deseo. Una lectura fascinante, que atrapa como un mal sueño, escrita con la extraña lucidez de una noche en vela.
«Gracias a la deslumbrante lucidez de Isaac Rosa en Las buenas noches he comprendido que el insomnio de cada uno es un problema de todos.» Jesús Carrasco
«Excelente literatura que nos mantiene con los ojos muy abiertos.» Marta Sanz
«Analizar qué nos quita el sueño es analizar el mundo en que vivimos, así que leer esta espléndida novela es llegar a una comprensión mayor de quiénes somos.» Sara Mesa
Isaac Rosa Camacho (Sevilla, 1974) es un escritor español.
Vivió en Extremadura y actualmente reside en Madrid. Es columnista habitual de Eldiario.es, colabora con la Cadena Ser y la revista mensual La Marea, entre otras publicaciones. Fue columnista del diario Público y de la revista satírica El Jueves.
Se dio a conocer con una novela de humor y de título iconoclasta y revelador: ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! (2007), que reelaboraba un relato de 1999. Su novela El vano ayer ganó en 2005 el Premio Rómulo Gallegos en competencia con otros autores españoles como Almudena Grandes, Andrés Trapiello, o Juan Bonilla. El reconocimiento de la crítica fue generalizado. La novela elige un género poco frecuentado y relacionado con la posmodernidad, el de "novela en marcha", en el que el lector asiste a las reflexiones de un personaje-narrador sobre la construcción de la propia historia que está tratando de poner en claro, en el marco de una temática -la del franquismo- que ha sido ampliamente utilizada por los escritores españoles. El premio le dio además a la novela una dimensión internacional en el ámbito iberoamericano.
Su novela El país del miedo (2008) resultó ganadora del VIII Premio Fundación José Manuel Lara y trata sobre las amenazas de la vida urbana. La mano invisible (2011) versa sobre el azaroso porvenir del trabajo asalariado y La habitación oscura (2013) sobre las difíciles relaciones interpersonales de la juventud.
aunque se me hizo un poco pesado en algunas partes me pareció interesante leer como sufre la gente con insomnio, siendo yo una persona que duerme como una marmota.
Llegué a este libro con una gran ilusión: la premisa de una pareja que se encuentra a escondidas, no para hacer el amor sino para dormir juntos, me parecía una apuesta literaria original y fascinante. Isaac Rosa construye, entonces, una historia en medio de lo absurdo y lo poco creíble, pero que despierta preguntas necesarias: ¿todos los encuentros íntimos deben tener un fin sexual?, ¿qué es realmente la infidelidad?, ¿hasta qué punto podría alguien creer que tu cita en un hotel era “solo para dormir”?
El relato atrapa porque quieres saber qué será de esos dos “amantes del sueño”, qué destino tendrán en medio de un acuerdo tan frágil. Sin embargo, ese diario de insomnio empieza a volverse denso y repetitivo, la relación de los protagonistas pierde fuerza, como si la trama misma se desgastara en su propio insomnio.
Aun así, es un libro que logra poner sobre la mesa la vulnerabilidad del sueño, el deseo de refugio en otro cuerpo y los límites difusos de la fidelidad. Personalmente, me hubiese gustado una narración coral, a más voces, que potenciara una idea tan potente.
Un experimento literario que, aunque irregular, invita a preguntarse qué buscamos de verdad en el otro: ¿placer, compañía, o simplemente un lugar para descansar sin miedo?
a lo mejor estoy siendo un poco visceral, pero este libro me ha parecido un rolllllllazo tremendo🫠
Empieza a dar vueltas y vueltas y vueltas sobre las mismas ideas, incluso repitiendo frases exactamente iguales q ya ha dicho en la novela, contando el flujo de los pensamientos del prota cuando no puede dormir. Por otro lado, el argumento de una infidelidad con una persona con la q solo duerme no me ha calado mucho
total q me ha despertado 0 interés, sorry not sorry
A pesar de que es corto, se me ha hecho largo, supongo que en parte por el estilo de escritura del autor y, en parte, porque el tema no daba mucho más de sí. Creo que me habría encantado como relato largo o novela realmente corta, porque la pluma de Isaac Rosa me parece muy interesante.
Dulces no-sueños Que bien escribe Isaac Rosa. Su capacidad de narrar, describir, enumerar es apabullante y como le da un enfoque digamos “poético” a situaciones mundanas. A esto unimos una muy buena y original premisa: dos adultos casados e insomnes que se conocen en un bar por la noche y se van a un hotel. ¿Qué tiene eso de original?, pues que solo se quieren para dormir y sólo dormir. Se convierten en “durmientes” que no amantes, de espaldas a sus parejas, a las que engañan durmiendo, literalmente, con otro. Y sobre esta premisa, en realidad tan surrealista, Isaac Rosa nos da un tratado sobre el insomnio, sobre precariedad, expectativas no cumplidas, presiones sociales y lucha de clases. También habla sobre los limites difusos de la infidelidad y del amor, del apego y de la dependencia emocional. Pero con todo eso no sé si la cosa da para tanto y acaba haciéndose algo largo y repetitivo aunque compensado con una escritura cautivadora y sorprendente. Un experimento interesante y que dice tantas cosas que lo raro es no sentirse identificado en algún momento con el protagonista. Porque…Si yo no puedo dormir, ¿Por qué dormís?, lo raro es dormir.
Dormir bien es una asignatura pendiente. Hoy en COOLT entrevisto a Isaac Rosa. Sinceramente, como trabajador del mundo de la cultura que solía hacer informes de lectura, me ha tocado la fibra por cómo relata la autoexplotación a la que nos sometemos a veces.
Dormir bien es la asignatura pendiente de multitudes. Hay varios motivos para dormir demasiado, como la depresión o el cansancio acumulado, pero muchos más motivos para no dormir. Se puede no dormir por culpa de la casa o por la falta de hogar, por falta también de amor o por relaciones tóxicas, por las facturas, por el trabajo o su ausencia, por culpa de tu jefe o por culpa de que eres tu propio jefe. Miro a mi alrededor y es que nadie duerme bien: amigos que siguen estrictas rutinas por miedo al insomnio que pasaron durante una época o abuelos que necesitan de paladas de medicamentos para dormir seis horas justas. Enciendo la televisión y tampoco nadie duerme bien: anuncios de Valeriana y Dormidina a todas horas mientras zapeas. El sueño recuperador es una asignatura pendiente.
Uf. A partir de la mitad me ha empezado a costar mucho. Osea. Entiendo que está hecho así por la sensación de eternidad del desvelo pero gerl... yo los capítulos que no iban de ella, me los leía en diagonal porque era infumable. 2,5 estrellas en verdad.
Entre el ensayo y la novela, Isaac Rosa, hace un estudio exhaustivo del sueño y el insomnio. Así que,de alguna manera, todos nos veremos reflejados en alguno de sus pasajes. Cómo novela me parece muy floja.
Las buenas noches, de Isaac Rosa, es una novela que convierte el insomnio en un espejo del malestar contemporáneo, donde la imposibilidad de dormir se mezcla con precariedad, ansiedad y sobreexigencia cotidiana. Dos desconocidos se encuentran en un hotel y descubren que solo consiguen dormir cuando comparten la cama, lo que da lugar a una relación secreta cuyo objetivo inicial no es el deseo sino el descanso. A partir de esta premisa tan sencilla como perturbadora, el libro explora los límites de la intimidad, la fidelidad y la vida en pareja en un contexto de cansancio estructural. El estilo es cercano, con ironía y un humor oscuro que alivian la angustia sin ocultarla. En conjunto, es una lectura incómoda y muy actual, que deja pensando en cuánto de nuestro insomnio es individual y cuánto es síntoma de una sociedad enferma de productividad.�
Me parece un libro muy interesante porque plantea el sueño como un malestar colectivo, no como un problema genético o estrictamente individual de la vida de cada persona. El autor lo presenta como un fenómeno social, resultado de un sistema supremamente exigente y competitivo, que constantemente nos invita a mirar hacia afuera, no desde la reflexión, sino desde la autocrítica, llevándonos a niveles muy altos de malestar emocional y culpabilidad. En ese contexto, dormir termina convirtiéndose en uno de esos “errores” que creemos haber cometido, y por los cuales aún no nos han llevado a la “grandeza.” Por eso, el sueño se vuelve un lujo al que solo unos pocos pueden acceder, y muchas veces son quienes ya lo tienen todo en términos económicos. El dinero, la desigualdad y la mala distribución de la riqueza mundial son, en el fondo, lo que nos quita el sueño.
También me parece muy interesante cómo, a partir de esto, el autor nos invita a cuestionarnos dónde comienza la verdadera intimidad y conexión con el otro: ¿en el tiempo y las experiencias que hemos compartido, o en la posibilidad de dormir plácidamente junto a ellos?
Tema original este de los amantes durmientes . En esta novela el núcleo que une a esta pareja no escribe el sexo sino el dormir. Novela muy bien documentada sobre que nos hace dormir y que nos quita él sueño. De todos modos encuentro que el final se hace un poco repetitivo este diario del sueño .
Para mi gusto ahonda de más en las causas del no dormir y roza el ensayismo dentro de la novela, lo que vuelve ciertamente tediosa la lectura. Hubiese preferido que se exploraran más la historia personal y los personajes. Cuestión de gustos.
“Los ejecutivos de multinacionales y finanzas competían por ver quién dormía menos, recurriendo si hacía falta a medicamentos y drogas, porque money never sleeps, y cada hora dormida, cada hora que no operas en los mercados de otros países que siguen abiertos por la diferencia horaria, es dinero que pierdes, que dejas de ganar, que ganan otros. Los millonarios si dormían, el sueño suficiente de h reparador era parte de su vida acomodada, un lujo mayor que un avión privado”.
Serían 2 y media, en realidad, creo. Lo más flojito de Isaac Rosa que he leído. "Buena" premisa, pero no sé si la cosa da para tanto y acaba haciéndose algo largo y repetitivo...
La cabecita dale que te pego y una secuencia de pensamientos que ya no sabes dónde empieza ni dónde termina. Y llega un momento en el que tampoco sabes si no duermes porque piensas o si piensas porque no duermes. ¿Causa o consecuencia? Este libro es eso: un pensamiento rumiante que gira en bucle.
No sé muy bien si este libro es un ensayo camuflado de novela o una novela que en realidad quiere ser un ensayo. Si lo leo como ensayo, me gusta: Isaac Rosa analiza el insomnio, y lo interpreta desde una experiencia personal, y eso me parece interesante. Si lo leo como novela, se me hace cuesta arriba.
El argumento es original y atrapa: dos amantes que se ven solo para dormir juntos. Solo dormir. El problema es que los ‘diarios de sueño’, que sostienen gran parte del libro, se hacen monótonos y repetitivos.
Me gusta pensar PARA QUÉ ha escrito este libro el autor. Para acompañar a otros insomnes, para poner palabras a noches interminables, para que quien no duerme no se sienta tan solo. Y en ese sentido, cumple.
Empieza muy bien, con esa pareja de insomnes que se encuentran, que hace que quieras seguir leyendo para saber qué pasa con ellos; pero la novela avanza de manera irregular y da la sensación de que como la historia no más da más de sí pues tiene que rellenar capítulos con datos y más datos sobre el sueño y el insomnio que lejos de enriquecer la novela, la hacen pesada de leer.
Una reflexión también socioeconómica) sobre el sueño, las relaciones, la intimidad y sus límites... t Aunque no haya diálogos, la forma apoya al contenido, pues arrastra al lector a su flujo de pensamiento y con los capítulos cortos da leves respiros. un libro para reflexionar.
"Toda historia va creciendo según se cuenta, creciendo hacia delante y hacia atrás, lo que pasó y pudo pasar y lo que deseamos que pasara, lo que me dijiste, lo que te dije, lo que debería haberte dicho, lo que te diga ahora.
En los 90 para quienes no lo recuerde sufrimos una auténtica epidemia de textos guerracivilescos, pero lo que es una turra gorda, una temática que, dicho sea de paso, no da tanto de si aunque todos tengamos abuelos que la sufrieran de una manera u otra y sus historias nos parezcan únicas. Lo se porque, como decía Elrond, yo estuve alli. Por suerte como todas las modas cuando hay saturación y se abruma al personal lector este se bate en retirada y las editoriales aflojan. Pero mientras dura la turra te la comes, eso es asi.
Isaac Rosa sacó un libro que parecia una audacia, ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil!, o una temeridad, y que leí solo por comprobar si se estaba descojonando del ambiente literario y en realidad no era una maldita novela sobre la guerra civil, y aunque el tio hacía malabares metaliterarios, la realidad es que te estaba colando otra puta novela sobre la guerra civil. Osado, si, pero vamos, que la cruz se la puse con todas aunque bien mirado pudo ser un doble tirabuzón aunque entonces no me lo pareció.
Mi memoria sin embargo no es gran cosa, tampoco mi rencor (bueno, ha pasado más de un cuarto de siglo) asi que me puse con este Las buenas noches a ver que contaba. Sobre el papel la premisa está bien, sino a ver quien es el guapo que duerme del tirón por cualquiera que sea la causa estos días de dios de problemas mentales, pantallas y mierdas varias.
Y la cosa puede dar juego, al menos no es el chorrazo de siempre al que nos tienen mal acostumbrados los autores nacionales. Parece propones algo distinto a lo habitual, e Isaac Rosa no escribe mal, no es una prosa mala o regulera. Sin embargo me falla todo lo demás, y es que el desarrollo pronto se me vuelve farragoso, repetitivo, duro de tragar, vamos que se me hace bolilla. Y lo dejo, lo siento Isaac, o no, quiero decir, a mi al menos me dio para una buena siesta, si este era el objetivo pues oye, cumplido.
La propuesta inicial del libro me pareció muy interesante y eso me animó a leerlo. El planteamiento era que una pareja, ambos casados, se citaban en un hotel única y exclusivamente para dormir. Los dos sufrían insomnio y la única manera de dormir era estar los dos juntos en una cama. No hacían otra cosa, no había sexo ni caricias ni nada parecido. Solo quedaban para dormir.
La propuesta prometía y me animé a leer la obra. Válgame el cielo el coñazo con el que me encontré.
La novela está narrada desde el punto de vista del varón. Un hombre casado que es incapaz de dormir, sufre insomnio galopante, y que un buen día se encuentra con una chica casada que sufre también de insomnio. Ambos acaban en la cama de un hotel y descubren asombrados que al acostarse juntos son capaces de conciliar el sueño. Esto les lleva a seguir quedando en hoteles para dormir, nada más que para dormir, sin sexo ni nada más. Es más, el narrador ni siquiera llega a conocer el nombre de la chica, solo quiere acostarse con ella para dormir.
La novela empieza ya de una forma obsesiva en la que nos narra unas interminables situaciones de falta de sueño. Me llamó mucho la atención el uso del género masculino y femenino de forma indiscriminada. Hay páginas en la que está hablando de cuando eran "niñas" (y yo me decía que a lo mejor había cambiado de narrador y estaba hablando ella, pero no, era él el que estaba hablando) y al momento siguiente decía que era "alumno" de la universidad (ahora el masculino) pero que con el tiempo se haría "vieja" (ahora el femenino). A mi tanto mamoneo con el género ya me estaba cansando. Y acababa de empezar la novela. Bien es cierto que esto se produce al principio de la novela, luego ya no lo vuelve a usar.
A lo largo de la narración nos cuenta su obsesión con el sueño y nos enumera un sinfín de casos de insomnio, estudios sobre el sueño, sistemas para poder dormir, etc. Llega un momento en que uno se pregunta si es una novela o un ensayo sobre diversos estudios sobre el sueño y el insomnio. Y todo narrado de forma muy obsesiva.
Hay párrafos que en verdad han sido simpáticos, como aquel que cuenta que trata de hacer una factura electrónica y no hay manera de hacerla. Lo cuenta con un tono sarcástica y humorístico que resulta muy simpático y hasta gracioso. Pero esto por sí solo no salva a la novela. Más bien podría ser una historia plasmada en un artículo sobre la tiranía de la informática en la vida normal de las personas de a pie.
Con el tiempo, cada cónyuge de los protagonistas, acaba enterándose de la infidelidad de sus parejas. Y claro, la pregunta es inevitable ¿Le estaban siendo realmente infieles? Nunca hubo sexo por medio ni nada parecido, pero cómo le podían explicar que solo quedaban para dormir. Al final, la chica decide no volver a quedar con el narrador para dormir, con lo que él se queda desolado y buscándola por todos los sitios para tratar de volver a conciliar el sueño. Es como una metáfora del enamoramiento sexual, pero sin sexo. Una cosa muy rara.
El libro, como he dicho antes tiene un planteamiento muy interesante, pero el desarrollo de la novela es obsesivo y a mi juicio me ha resultado de un aburrimiento infernal. No lo soportaba. Es una forma de narrar que odio. No me ha gustado nada. A veces pensaba que si el narrador quería dormir que la mejor fórmula era leer su propio libro.
Por fin pude acabar la novela y me di cuenta que a veces, un buen argumento puede ser echado abajo con un desarrollo de la narración horrible. Un cero patatero. No me ha gustado nada.
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