Un luminoso ensayo que propone la recuperación de los afectos como forma de resistencia a la brutalidad del mundo
"¿Dónde está la ternura? ¿En el que la recibe o en el que la da? ¿Es un ideal o reclama un cuerpo? ¿Está de lado de la felicidad o de la tristeza?", se pregunta en las páginas de este iluminador libro la ensayista chilena Paz López. Sabiendo que es un asunto imposible de reducir a fórmulas o ideas fijas, la autora se adentra de todos modos, con lucidez y delicadeza, en posibles respuestas a esas preguntas en la docena de ensayos que integran La ternura quizás. En ellos, la fragilidad que nos constituye es el disparador de meditaciones que encuentran en la recuperación de ciertos afectos una posible manera de resistir mejor las complejidades de vivir.
Rememorando episodios de infancia, comentando obras clásicas y contemporáneas con sagacidad, desentrañando como "semióloga salvaje" ciertos signos de la época, pensando en las palabras mismas con que se habla y rememorando historias como las de Georges Perec, Nick Cave, Francisca Woodman o Pier Paolo Pasolini, Paz López logra hacernos parte de un pensamiento para el que la ternura "aparece bajo la forma de un deseo, una imaginació empezar de nuevo, aprender a mirar las cosas como cuando abrimos por primera vez los ojos".
Demasiados ensayos agrupados con la excusa de la ‘ternura’, y sin embargo funcionan también como oda a la literatura, el lenguaje, el amor, el arte, el dolor, la vida misma.
¡Me encantó leer tanta cita o parafraseo de tantos personajes!
Y cada ensayo no es una verdad dicha, es un cuarto oscuro alumbrado por una luciérnaga.
Podría pasarme muchas tardes conversando sobre las ideas de este libro. (algún día voy a escribir la reseña bien pensada y sentida que se merece) Me encantó 🤍
Qué libro más maravilloso. Siento que tengo demasiadas ideas y sentimientos mezclados sobre lo leído y al mismo tiempo, me siento pasmada e incapaz de articular palabras. Así que por ahora, a solo quedarme con ese sentimiento.
Si bien es cierto, no disfruto del ensayo como género literario porque el estilo meditativo me resulta evasivo, destaco de Paz que no busca conclusiones, sino generar reflexión y apertura. Es bella la precisión que hace en torno a la caricia.
“… al alero de un milagro modesto que quizás solo la ternura puede ofrecer: el de sentirnos solos sin sentirnos abandonados, el de sufrir sin volvernos crueles”
me conmovió mucho este libro. me detengo, ahora conmovido aún, en "pequeños escudos". pienso en cómo esa 'viscosa manía de sufrir' hace en cierto punto indistinguible la pena de uno mismo. y andar triste es andar con una cojera permanente, y no verla es andar a penas, no poderse el propio cuerpo al caminar. la literatura ofrece una ortopedia que hace reconocible el padecimiento, le pone palabras a la angustia, abre la posibilidad de mirar la pena y dejar de identificarse con ella. no se si logra desprenderle su viscosidad, tampoco creo que logre despegarla de uno (las palabras se mueven y la pena también) pero en su atención uno puede asumir con mayor propiedad esa cojera con la que anda.
querer caminar, asumiéndose cojo, significa atravesar el miedo de caerse, dejar de mirar el camino ya caminado en búsqueda de una felicidad ya extinta. abrirse a la compañía de otros pies - algunos más otros menos cojos-; algo así siento en la ternura: el reconocimiento pavoroso de esa vulnerabilidad que nos constituye, una disposición que sortea al miedo para dejarse caer, a veces con dolor a veces solo por placer, en un par de manos que nos sostengn
No había leído nada de Paz López (1981), académica de la Universidad de Chile, doctora en Estética y Teoría del Arte, pero me llamaron la atención un par de reseñas sobre este libro, leídas en la prensa nacional.
Es un conjunto de doce ensayos que abordan los sentimientos anunciados en el título, siendo, a mi parecer, más definida la configuración del segundo término.
La autora, para bien y para mal, utiliza varias citas textuales como epígrafes del libro y de cada uno de los ensayos. También este recurso estructura sus reflexiones en cada capítulo. Evidentemente, estos paratextos y referencias pueden resultar atractivos, reveladores, pero al mismo tiempo, pueden resultar algo distractivos.
Los ensayos hablan de emociones fundamentales de la experiencia humana, diríamos menos palpables o menos concretos que el amor y el dolor, considerados como una especie de puntos intermedios y más humildes que los mencionados tópicos universales que poseen una vigorosa presencia en la historia del arte, la literatura y el pensamiento.
En cada ensayo, hay situaciones biográficas y autobiográficas que se presentan como disparadores de las ideas y reflexiones que la autora quiere plasmar, en constante diálogo o reafirmación con lecturas y autores que evidencian las búsquedas y las afinidades de López.
Sin duda, este libro es un aporte significativo a la producción ensayística de nuestro panorama literario. Son textos atractivos, interesantes y bellamente escritos.
Citas:
"Durante mucho tiempo pensé que la vida era una tragedia suspendida, algo así como una bomba activa que podíamos hacer detonar en cualquier momento con el roce de las palabras dichas".
"Aprender a acariciar requiere también una sabiduría del cuerpo, una atención a su delicada potencia, una precisión de relojero".
Lectura reflexiva, libro propuesto por el club de lectura al que pertenezco @que.puedoleer
Intentare dar mi apreciación respondiendo las preguntas que fueron propuestas el día que nos conectamos con la autora a hablar sobre su ensayo:
¿Qué te tocó, dolió o conmovió más del libro? ¿Dónde sentiste pánico y dónde ternura?
Lo que más me hizo conectar con esta lectura fueron las partes que hablan sobre la maternidad y la madre no solo vista como una madre de carne y huesos, si no más bien bosquejos de una madre transformada en recuerdos, en emociones, sensaciones, percepciones que te llevan a pensar en ternura.
Sentí pánico al recordar la vida que he vivido y poder valorar esos recodos que desde mi alma me hicieron experimentar la soledad, el miedo, la tristeza.
Sentí ternura al percibir que la ternura se encuentra inmiscuida en todas las emociones que vivimos a diarios tiñendolas de intensidad.
“A veces pareciera que en vez de un útero hubiéramos nacido de una herida. De una herida, no por una herida, como muchos de nosotros nacimos, asomando nuestras cabezas a través de ese tajo profundo, ¡siete capas de tejido!, hecho en el vientre de la madre. Quizas son los grandes dolores los que nos obligan a decidir si quedarnos viviendo como una llaga abierta o dirigidos a reparar eso que fue dañado y perdido.”
Le doy 3 estrellas, porque a pesar de que el libro es altamente reflexivo, lleno de párrafos que te remueven el alma, siento que conecte más con aquellos pocos párrafos que en su gran mayoría, el libro esta lleno de referencias de otros textos que a veces me hicieron como no entender a que iba.
No soy asidua al género del ensayo. No obstante, lo anterior, deseo destacar este hermoso conjunto de ensayos, en donde, a través de una pluma fresca, meditativa, entrañable y suave, logramos adentrarnos en reflexiones profundas en relación a nuestras propias emociones, en particular, poniendo énfasis en lo que significa la ternura. A ojos cerrados, recomiendo este libro para quienes disfruten del arte, pues está plasmado con muchas referencias a fotógrafos, pinturas hermosas, cineastas y obras de arte, que para quienes disfrutamos de esta rama, se convierte en una analogía totalmente hermosa
Paz le da el verdadero significado a su nombre a través de “Pánico y Ternura”, se trata de un ensayo luminoso; un verdadero bálsamo al alma. Con dulzura recorre a través de estas 137 páginas la ternura, y el pánico. Su pluma te permite transitar a través del recuerdo de manera vivida; me recordé a mí misma.
Que gran descubrimiento fue leer a Paz López. Es una ensayista brillante. Va teniendo con citas, preguntas e ideas sobre la ternura, el amor y el deseo; Me encanta como lo hace porque me dejó llena de más preguntas y pensando y pensando.