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Pánico y ternura
Un luminoso ensayo que propone la recuperación de los afectos como forma de resistencia a la brutalidad del mundo
"¿Dónde está la ternura? ¿En el que la recibe o en el que la da? ¿Es un ideal o reclama un cuerpo? ¿Está de lado de la felicidad o de la tristeza?", se pregunta en las páginas de este iluminador libro la ensayista chilena Paz López. Sabiendo que es un asunto imposible de reducir a fórmulas o ideas fijas, la autora se adentra de todos modos, con lucidez y delicadeza, en posibles respuestas a esas preguntas en la docena de ensayos que integran La ternura quizás. En ellos, la fragilidad que nos constituye es el disparador de meditaciones que encuentran en la recuperación de ciertos afectos una posible manera de resistir mejor las complejidades de vivir.
Rememorando episodios de infancia, comentando obras clásicas y contemporáneas con sagacidad, desentrañando como "semióloga salvaje" ciertos signos de la época, pensando en las palabras mismas con que se habla y rememorando historias como las de Georges Perec, Nick Cave, Francisca Woodman o Pier Paolo Pasolini, Paz López logra hacernos parte de un pensamiento para el que la ternura "aparece bajo la forma de un deseo, una imaginació empezar de nuevo, aprender a mirar las cosas como cuando abrimos por primera vez los ojos".
115 pages, Kindle Edition
Published July 1, 2025
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Community Reviews
Displaying 1 - 30 of 59 reviews
January 7, 2026
Demasiados ensayos agrupados con la excusa de la ‘ternura’, y sin embargo funcionan también como oda a la literatura, el lenguaje, el amor, el arte, el dolor, la vida misma.
¡Me encantó leer tanta cita o parafraseo de tantos personajes!
Y cada ensayo no es una verdad dicha, es un cuarto oscuro alumbrado por una luciérnaga.
¡Me encantó leer tanta cita o parafraseo de tantos personajes!
Y cada ensayo no es una verdad dicha, es un cuarto oscuro alumbrado por una luciérnaga.
Read
July 14, 2026El libro hermoso!!! Amé tantas ideas e historias. Me encantó el ensayo de Pasolini, esa imagen del final se quedará conmigo mucho tiempo. También la historia de Nick Cave y Perec, la de su hermana, la de Francesca Woodman que no la conocía. Tiene una forma que me gusta mucho de introducir los temas que quiere tratar.
Nacer es el primer momento de pánico de la vida que se repite una y otra vez en diversas situaciones, ese arrojo traumático inicial, esa dependencia primaria que deja una huella y la ternura como ese gesto de sostener esa vida, la caricia que nos salva del abismo.
“La ternura quizás consista en eso, en suspender por un momento el tiempo del mundo. Y si la caricia es su gesto, y si el tacto es su sentido, esa suspensión del tiempo del mundo será siempre una conspiración entre dos animales cansados que hacen de su piel un remanso”.
Nacer es el primer momento de pánico de la vida que se repite una y otra vez en diversas situaciones, ese arrojo traumático inicial, esa dependencia primaria que deja una huella y la ternura como ese gesto de sostener esa vida, la caricia que nos salva del abismo.
“La ternura quizás consista en eso, en suspender por un momento el tiempo del mundo. Y si la caricia es su gesto, y si el tacto es su sentido, esa suspensión del tiempo del mundo será siempre una conspiración entre dos animales cansados que hacen de su piel un remanso”.
December 21, 2025
Podría pasarme muchas tardes conversando sobre las ideas de este libro. (algún día voy a escribir la reseña bien pensada y sentida que se merece) Me encantó 🤍
December 20, 2025
Qué libro más maravilloso. Siento que tengo demasiadas ideas y sentimientos mezclados sobre lo leído y al mismo tiempo, me siento pasmada e incapaz de articular palabras. Así que por ahora, a solo quedarme con ese sentimiento.
April 13, 2026
Difícil poner en palabras lo que leí. Solo sé que volveré a este libro muchas veces más en el futuro. Es tiempo para la revolución de la ternura 🤎
March 6, 2026
Me pareció un libro singular, se siente bastante familiar a Dufourmantelle y lo que escribe me gusta, pero en todos los primeros textos había algo que no me cuajaba, cuando comienza contando una historia o empieza a hilar una idea mete una cita no muy necesaria de otra persona y se corta la fluidez, se pierde el ritmo. no es que no me guste que cite cosas si al final es un ensayo es que siento que cita en momentos no tan indicados, hay algunas que funcionan como para sumarle fuerza a la idea que está planteando, hay otros que simplemente dicen algo interesante pero no se acoplan bien a la integridad del texto. Al final en el ensayo “Bajo la sombra” empecé a meterme en su forma y disfruté mucho sus reflexiones e ideas.
April 5, 2026
me hizo mierda
May 6, 2026
Fascinante. Me obsesioné con la ternura gracias a una entrevista de Paz López. Ahora, habiendo leído su libro, siento mucho agradecimiento por los caminos que trazó (de forma sutil, sugerente, asombrada) y por las referencias ofrecidas. Por ejemplo, el último ensayo "luciérnagas" permite una nueva lectura de libros como Cavilaciones de Juan Emar, en donde la pasión por los seres minúsculos puede ser una demostración de ternura. El ensayo "las mañanas grises de la tolerancia" es demoledor, me recordó mucho la emoción de cuando vi "el hombre elefante" de Lynch. Por otro lado, ya compré un libro de Natalia Ginzburg y me puse a escuchar Nick Cave. Cuando puedan, denle una oportunidad. La ternura es una temática vigente y poco explorada. Y la escritura de Paz López es enigmática, como si escribiese cuentos.
January 8, 2026
me conmovió mucho este libro. me detengo, ahora conmovido aún, en "pequeños escudos". pienso en cómo esa 'viscosa manía de sufrir' hace en cierto punto indistinguible la pena de uno mismo. y andar triste es andar con una cojera permanente, y no verla es andar a penas, no poderse el propio cuerpo al caminar. la literatura ofrece una ortesis que hace reconocible el padecimiento, le pone palabras a la angustia, abre la posibilidad de mirar la pena y dejar de identificarse con ella
no se si logra desprenderle su viscosidad, tampoco creo que logre despegarla de uno (las palabras se mueven y la pena también) pero en su atención uno puede asumir con mayor propiedad esa cojera con la que anda.
querer caminar, asumiéndose cojo, significa atravesar el miedo de caerse, dejar de mirar el camino ya caminado en búsqueda de una felicidad ya extinta. abrirse a la compañía de otros pies - algunos más otros menos cojos-; algo así siento en la ternura: el reconocimiento pavoroso de esa vulnerabilidad oque nos constituye, una disposición que sortea el miedo para dejarse caer, a veces con dolor a veces solo por placer, en un par de manos que nos sostengan
no se si logra desprenderle su viscosidad, tampoco creo que logre despegarla de uno (las palabras se mueven y la pena también) pero en su atención uno puede asumir con mayor propiedad esa cojera con la que anda.
querer caminar, asumiéndose cojo, significa atravesar el miedo de caerse, dejar de mirar el camino ya caminado en búsqueda de una felicidad ya extinta. abrirse a la compañía de otros pies - algunos más otros menos cojos-; algo así siento en la ternura: el reconocimiento pavoroso de esa vulnerabilidad oque nos constituye, una disposición que sortea el miedo para dejarse caer, a veces con dolor a veces solo por placer, en un par de manos que nos sostengan
October 17, 2025
«Tuviste una noche terrible. "Yo también"
Estamos tranquilos el uno con el otro,
nos asistimos tiernamente
como si comprendiéramos nuestro estado de ánimo,
las mutuas inseguridades.
Creemos adivinar los sentimientos del otro,
no podemos, por supuesto, nunca podemos.
No tiene importancia.
En realidad es la ternura la que me interesa.
Es el don que me conmueve, que me sostiene,
esta mañana, igual que todas las mañanas.»
Estamos tranquilos el uno con el otro,
nos asistimos tiernamente
como si comprendiéramos nuestro estado de ánimo,
las mutuas inseguridades.
Creemos adivinar los sentimientos del otro,
no podemos, por supuesto, nunca podemos.
No tiene importancia.
En realidad es la ternura la que me interesa.
Es el don que me conmueve, que me sostiene,
esta mañana, igual que todas las mañanas.»
July 24, 2025
“… al alero de un milagro modesto que quizás solo la ternura puede ofrecer: el de sentirnos solos sin sentirnos abandonados, el de sufrir sin volvernos crueles”
August 2, 2026
Los ensayos que giran en torno a un tema "X" ( en especial la ternura , en este maldito mundo hostil) y son capaces de hacer una lectura sobre la vida, lo que nos mueve, nuestras fragilidades, frases de autores, empezar un capítulo hablando de luciérnagas y acabar con Pasolini... Ufff,dame veneno que quiero morir, no necesito más ❤️
August 29, 2026
2.5⭐️ Esperaba un mensaje, un aprendizaje sobre la ternura como respuesta política a la dureza del mundo. Algunas frases y reflexiones bonitas, sí, pero de ensayo creo que tiene poco. Igualmente ha sido entretenido compartirlo en el Club de Lectura
September 1, 2026
Qué bonito leer sobre la ternura, tratar de cambiar la mirada, quedarnos en la ternura que nos hace falta a partir de ver momentos terribles de la vida. El ensayo de Pasolini y el de Nick Cave fueron mis favoritos, me gustó mucho conocer la historia de Perec (ahora quiero darle otra oportunidad a sus libros) y me encantó conocer el trabajo de Francesca Woodman. ¡Muy recomendado!
Did Not Finish
July 8, 2026lo voy a abandonar no porque sea malo ni nada por el estilo sino porque requiere mucha concentración y atención para entender bien lo que dice; y yo… es verano y son los meses más intensos de la oposición así que lo que menos necesito es una lectura que me haga pensar demasiado.
August 26, 2025
Si bien es cierto, no disfruto del ensayo como género literario porque el estilo meditativo me resulta evasivo, destaco de Paz que no busca conclusiones, sino generar reflexión y apertura. Es bella la precisión que hace en torno a la caricia.
September 11, 2026
Hermosos ensayos, ojalá dedicarme a escribir sobre cada uno.
May 30, 2026
Lindura total. Fan. La ternura, la caricia, el amor y el deseo, la pérdida también, la forma de contar, cómo nos miramos cuando dejamos entrar al otro, cómo los libros nos marcan o hacen salir lo que teníamos adentro. Me lo leí intermitente y después de un tirón y fue una gran decisión.
August 25, 2026
Igual que en meteorología existe lo que se conoce como reventón térmico —un desplome de aire contra el suelo, a gran velocidad, que ocasiona vientos huracanados—, ¿puede existir en la mente humana algo que llamaría “reventón tierno”? Una caída hacia la más pura vulnerabilidad, empapada de tristeza y, a su vez, embriagada de calidez y de una sutil alegría; una caída que nos hace estar más vivos y expuestos que nunca.
August 30, 2026
Llegó en un momento de introspección y me hizo reflexionar en torno a varios temas oscuros de la vida adulta y a repensar la ternura como un medio para iluminar ese abismo, ese pozo oscuro en el que caemos a veces.
March 20, 2026
maravillosa búsqueda de lenguaje para nombrar eso que es complejo pero familiar
August 28, 2025
No soy asidua al género del ensayo. No obstante, lo anterior, deseo destacar este hermoso conjunto de ensayos, en donde, a través de una pluma fresca, meditativa, entrañable y suave, logramos adentrarnos en reflexiones profundas en relación a nuestras propias emociones, en particular, poniendo énfasis en lo que significa la ternura. A ojos cerrados, recomiendo este libro para quienes disfruten del arte, pues está plasmado con muchas referencias a fotógrafos, pinturas hermosas, cineastas y obras de arte, que para quienes disfrutamos de esta rama, se convierte en una analogía totalmente hermosa
December 25, 2025
Esta segunda lectura me encuentra en otro lugar que me hace considerar la ternura desde otro ángulo. Qué necesario pensar la ternura como una forma de subsistir estos tiempos, de enfrentar el malestar que provoca la cultura actual. Un recordatorio de lo fundamental que es todo lo relacionado con la ternura.
Vi hace poco una película que me amplificó el mensaje. La vida es como la espuma. Por eso hay que darse como el mar.
Vi hace poco una película que me amplificó el mensaje. La vida es como la espuma. Por eso hay que darse como el mar.
September 27, 2026
Entramos a la vida como entra un niño a la escuela: mirando hacia atrás, con los ojos llorosos buscando la mano de quien hace un rato nos había acariciado el pelo, la nariz, las rodillas heridas, los diminutos labios. Si el mundo fuera una piscina, nuestros cuerpos parecerían pesar mucho más que el agua al que fueron arrojados, y tenderían a hundirse. Siempre a hundirse. ¿Acaso no somos eso, criaturas lanzadas a las mareas de la vida?
Quizás vivir no sea otra cosa que tener la fuerza para bajarse de ese auto cuyo único destino es la impotencia.
dependemos ineludiblemente de unos brazos que nos sostengan, como si la vida, que viene sin resguardo, hiciera de esos brazos un árbol al que aferrarse para extraer de allí su nutrición. Duramos entonces lo que duran esos brazos, y en eso no somos demasiado distintos a los parásitos.
había aprendido que la única manera de «escapar al abismo es mirarlo, medirlo, sondear sus profundidades y bajar».
A la familia se la quiere en la medida en que uno se siente libre para abandonarla y regresar an ella sin que medien reproches ni rencores.
Si iluminas con una luz brillante todos los rincones de una casa, se vuelve inhabitable. Lo mismo ocurre con el alma: iluminar sus sombras más oscuras convierte a las personas en «inhabitables».
Entrecerrar los ojos, no cerrarlos. ¿No es así como sostenemos también el amor? Basta con que los abramos bien grandes para que el otro, al que amamos, de pronto se convierta en un quiste a punto de activarse
En la crueldad es imposible enlazarse con el otro. En la empatía es imposible desenlazarse del otro.
«La plenitud del amor al prójimo estriba simplemente en ser capaz de preguntar ¿cuál es tu tormento?».
Conozco pocas verdades, pero conozco esta, la del amor que dice sí a lo desconocido y lo imprevisible.
A veces basta una sola pregunta para que el mundo que conocíamos se acabe, una sola pregunta y de golpe conocemos la culpa, la corrupción, la muerte, el sufrimiento, el asco, el miedo, el horror, el desprecio.
Es verdad que todo movimiento social importante y atrevido tiende a reformar el lenguaje. Y es hermoso que así sea, porque hace que las palabras dejen de circular vaciadas de significado y les restituye su secreto y su fuerza.
La tolerancia convierte los enigmas en creencias y certidumbres y no nos da tiempo para percibir la rareza ni espacio para para poder consternarnos, porque nos obliga a dar palabras apresuradas de consuelo.
A veces esa tristeza se vuelve una música de fondo demasiado estridente, como si la vida aporreara en nosotros un único tambor,
Quizás esa tristeza nace con nosotros para salvarnos la vida, para recordarnos que es necesario mover fuerzas inauditas si lo que queremos es permanecer vivos, hacer frente a lo que se abre siempre vertiginosamente.
para aligerar el peso de la existencia era necesario volverse tierno.
Nacemos de una caricia perdida, vivida pero no percibida, y entonces nuestras manos, torpes como aves recién salidas de su huevo, deben aprender el arte de tocar.
La caricia camina por la cuerda floja: si cae de un lado, se vuelve indiferencia, si cae del otro, agresividad.
la delgada línea que separa la caricia de la crueldad, por el modo en que de pronto una mano abierta, suave y atenta se cierra hasta convertirse en un arma, por la capacidad que tiene de ser lazo y también nudo, por su disposición para preservar la vida y también para destruirla
Acariciamos tal vez porque nacemos incompletos, porque no dejamos nunca de estarlo, porque necesitamos que alguien ponga sus manos alrededor de esa ausencia, porque muchas veces ya no soportamos las heridas que nos inflige el mundo
La ternura quizás consista en eso, en suspender por un momento el tiempo del mundo. Y si la caricia es su gesto, y si el tacto es su sentido, esa suspensión del tiempo del mundo será siempre una conspiración entre dos animales cansados que hacen de su piel un remanso.
Quizás el humano sea el único ser vivo que desea con ansias ser amado y de ese deseo nacen todas las triquiñuelas, toda la alegría y toda la tristeza de la que somos capaces.
Si los libros me han enseñado a entristecerme, también me han enseñado a alejarme de la viscosa manía de sufrir. ¿No es eso también la alegría?
Son curiosas las cicatrices (...) A lo mejor somos eso al nacer, no lo había pensado antes: una enorme cicatriz que anticipa las que vendrán.
Quizás vivir no sea otra cosa que tener la fuerza para bajarse de ese auto cuyo único destino es la impotencia.
dependemos ineludiblemente de unos brazos que nos sostengan, como si la vida, que viene sin resguardo, hiciera de esos brazos un árbol al que aferrarse para extraer de allí su nutrición. Duramos entonces lo que duran esos brazos, y en eso no somos demasiado distintos a los parásitos.
había aprendido que la única manera de «escapar al abismo es mirarlo, medirlo, sondear sus profundidades y bajar».
A la familia se la quiere en la medida en que uno se siente libre para abandonarla y regresar an ella sin que medien reproches ni rencores.
Si iluminas con una luz brillante todos los rincones de una casa, se vuelve inhabitable. Lo mismo ocurre con el alma: iluminar sus sombras más oscuras convierte a las personas en «inhabitables».
Entrecerrar los ojos, no cerrarlos. ¿No es así como sostenemos también el amor? Basta con que los abramos bien grandes para que el otro, al que amamos, de pronto se convierta en un quiste a punto de activarse
En la crueldad es imposible enlazarse con el otro. En la empatía es imposible desenlazarse del otro.
«La plenitud del amor al prójimo estriba simplemente en ser capaz de preguntar ¿cuál es tu tormento?».
Conozco pocas verdades, pero conozco esta, la del amor que dice sí a lo desconocido y lo imprevisible.
A veces basta una sola pregunta para que el mundo que conocíamos se acabe, una sola pregunta y de golpe conocemos la culpa, la corrupción, la muerte, el sufrimiento, el asco, el miedo, el horror, el desprecio.
Es verdad que todo movimiento social importante y atrevido tiende a reformar el lenguaje. Y es hermoso que así sea, porque hace que las palabras dejen de circular vaciadas de significado y les restituye su secreto y su fuerza.
La tolerancia convierte los enigmas en creencias y certidumbres y no nos da tiempo para percibir la rareza ni espacio para para poder consternarnos, porque nos obliga a dar palabras apresuradas de consuelo.
A veces esa tristeza se vuelve una música de fondo demasiado estridente, como si la vida aporreara en nosotros un único tambor,
Quizás esa tristeza nace con nosotros para salvarnos la vida, para recordarnos que es necesario mover fuerzas inauditas si lo que queremos es permanecer vivos, hacer frente a lo que se abre siempre vertiginosamente.
para aligerar el peso de la existencia era necesario volverse tierno.
Nacemos de una caricia perdida, vivida pero no percibida, y entonces nuestras manos, torpes como aves recién salidas de su huevo, deben aprender el arte de tocar.
La caricia camina por la cuerda floja: si cae de un lado, se vuelve indiferencia, si cae del otro, agresividad.
la delgada línea que separa la caricia de la crueldad, por el modo en que de pronto una mano abierta, suave y atenta se cierra hasta convertirse en un arma, por la capacidad que tiene de ser lazo y también nudo, por su disposición para preservar la vida y también para destruirla
Acariciamos tal vez porque nacemos incompletos, porque no dejamos nunca de estarlo, porque necesitamos que alguien ponga sus manos alrededor de esa ausencia, porque muchas veces ya no soportamos las heridas que nos inflige el mundo
La ternura quizás consista en eso, en suspender por un momento el tiempo del mundo. Y si la caricia es su gesto, y si el tacto es su sentido, esa suspensión del tiempo del mundo será siempre una conspiración entre dos animales cansados que hacen de su piel un remanso.
Quizás el humano sea el único ser vivo que desea con ansias ser amado y de ese deseo nacen todas las triquiñuelas, toda la alegría y toda la tristeza de la que somos capaces.
Si los libros me han enseñado a entristecerme, también me han enseñado a alejarme de la viscosa manía de sufrir. ¿No es eso también la alegría?
Son curiosas las cicatrices (...) A lo mejor somos eso al nacer, no lo había pensado antes: una enorme cicatriz que anticipa las que vendrán.
August 10, 2025
No había leído nada de Paz López (1981), académica de la Universidad de Chile, doctora en Estética y Teoría del Arte, pero me llamaron la atención un par de reseñas sobre este libro, leídas en la prensa nacional.
Es un conjunto de doce ensayos que abordan los sentimientos anunciados en el título, siendo, a mi parecer, más definida la configuración del segundo término.
La autora, para bien y para mal, utiliza varias citas textuales como epígrafes del libro y de cada uno de los ensayos. También este recurso estructura sus reflexiones en cada capítulo. Evidentemente, estos paratextos y referencias pueden resultar atractivos, reveladores, pero al mismo tiempo, pueden resultar algo distractivos.
Los ensayos hablan de emociones fundamentales de la experiencia humana, diríamos menos palpables o menos concretos que el amor y el dolor, considerados como una especie de puntos intermedios y más humildes que los mencionados tópicos universales que poseen una vigorosa presencia en la historia del arte, la literatura y el pensamiento.
En cada ensayo, hay situaciones biográficas y autobiográficas que se presentan como disparadores de las ideas y reflexiones que la autora quiere plasmar, en constante diálogo o reafirmación con lecturas y autores que evidencian las búsquedas y las afinidades de López.
Sin duda, este libro es un aporte significativo a la producción ensayística de nuestro panorama literario. Son textos atractivos, interesantes y bellamente escritos.
Citas:
"Durante mucho tiempo pensé que la vida era una tragedia suspendida, algo así como una bomba activa que podíamos hacer detonar en cualquier momento con el roce de las palabras dichas".
"Aprender a acariciar requiere también una sabiduría del cuerpo, una atención a su delicada potencia, una precisión de relojero".
Es un conjunto de doce ensayos que abordan los sentimientos anunciados en el título, siendo, a mi parecer, más definida la configuración del segundo término.
La autora, para bien y para mal, utiliza varias citas textuales como epígrafes del libro y de cada uno de los ensayos. También este recurso estructura sus reflexiones en cada capítulo. Evidentemente, estos paratextos y referencias pueden resultar atractivos, reveladores, pero al mismo tiempo, pueden resultar algo distractivos.
Los ensayos hablan de emociones fundamentales de la experiencia humana, diríamos menos palpables o menos concretos que el amor y el dolor, considerados como una especie de puntos intermedios y más humildes que los mencionados tópicos universales que poseen una vigorosa presencia en la historia del arte, la literatura y el pensamiento.
En cada ensayo, hay situaciones biográficas y autobiográficas que se presentan como disparadores de las ideas y reflexiones que la autora quiere plasmar, en constante diálogo o reafirmación con lecturas y autores que evidencian las búsquedas y las afinidades de López.
Sin duda, este libro es un aporte significativo a la producción ensayística de nuestro panorama literario. Son textos atractivos, interesantes y bellamente escritos.
Citas:
"Durante mucho tiempo pensé que la vida era una tragedia suspendida, algo así como una bomba activa que podíamos hacer detonar en cualquier momento con el roce de las palabras dichas".
"Aprender a acariciar requiere también una sabiduría del cuerpo, una atención a su delicada potencia, una precisión de relojero".
August 9, 2026
El libro me lo prestó una amiga que aún no termina de leerlo. Me advirtió que era un poco denso y que ella lo había dejado hasta ahí, a medio terminar. Yo me lo devoré con cierta devoción –es un valor agregado ir re-leyendo junto a un amiga a través de sus subrayados y anotaciones; si el ensayo es un ejercicio donde se conversa con el autor, este fue una tertulia de al menos tres–, sorprendiéndome con la claridad y profundidad con la que está escrito cada capítulo. Es un ensayo a contracorriente de estos tiempos de “mano dura” y ejércitos con testosterona, lleno de referencias para colmar la curiosidad lectora, entre los que se cuentan Nick Cave y Passolini (un recordatorio más para sumergirme en si obra).
“No es que la tristeza se manifieste siempre en nosotros como un estado de ánimo, porque desde el fondo de esa bruma puede irradiarse una alegría inocente. Se trata de una tristeza, podríamos decir, política. Cuando retiramos de nuestras vidas las preguntas por el enigma de la vida y la muerte, cuando defen- demos el ideal monocromo de una verdad, cuando llenamos las grietas de lo desconocido con nuestras grandes y pequeñas cer- tezas, crece el monstruo del fundamentalismo y la indignación.” p. 16
“… y entonces se me ocurre que aquellos que dicen con un orgullo un poco pueril que la familia es siempre lo primero, lo que aman no es tanto la familia sino la opresión, y los que aman la opresión en realidad difícilmente pueden amar. A la familia se la quiere en la medida en que uno se siente libre para abandonarla y regresar a ella sin que medien reproches ni rencores.” p. 23
“No es que la tristeza se manifieste siempre en nosotros como un estado de ánimo, porque desde el fondo de esa bruma puede irradiarse una alegría inocente. Se trata de una tristeza, podríamos decir, política. Cuando retiramos de nuestras vidas las preguntas por el enigma de la vida y la muerte, cuando defen- demos el ideal monocromo de una verdad, cuando llenamos las grietas de lo desconocido con nuestras grandes y pequeñas cer- tezas, crece el monstruo del fundamentalismo y la indignación.” p. 16
“… y entonces se me ocurre que aquellos que dicen con un orgullo un poco pueril que la familia es siempre lo primero, lo que aman no es tanto la familia sino la opresión, y los que aman la opresión en realidad difícilmente pueden amar. A la familia se la quiere en la medida en que uno se siente libre para abandonarla y regresar a ella sin que medien reproches ni rencores.” p. 23
August 25, 2025
Lectura reflexiva, libro propuesto por el club de lectura al que pertenezco @que.puedoleer
Intentare dar mi apreciación respondiendo las preguntas que fueron propuestas el día que nos conectamos con la autora a hablar sobre su ensayo:
¿Qué te tocó, dolió o conmovió más del libro? ¿Dónde sentiste pánico y dónde ternura?
Lo que más me hizo conectar con esta lectura fueron las partes que hablan sobre la maternidad y la madre no solo vista como una madre de carne y huesos, si no más bien bosquejos de una madre transformada en recuerdos, en emociones, sensaciones, percepciones que te llevan a pensar en ternura.
Sentí pánico al recordar la vida que he vivido y poder valorar esos recodos que desde mi alma me hicieron experimentar la soledad, el miedo, la tristeza.
Sentí ternura al percibir que la ternura se encuentra inmiscuida en todas las emociones que vivimos a diarios tiñendolas de intensidad.
“A veces pareciera que en vez de un útero hubiéramos nacido de una herida. De una herida, no por una herida, como muchos de nosotros nacimos, asomando nuestras cabezas a través de ese tajo profundo, ¡siete capas de tejido!, hecho en el vientre de la madre. Quizas son los grandes dolores los que nos obligan a decidir si quedarnos viviendo como una llaga abierta o dirigidos a reparar eso que fue dañado y perdido.”
Le doy 3 estrellas, porque a pesar de que el libro es altamente reflexivo, lleno de párrafos que te remueven el alma, siento que conecte más con aquellos pocos párrafos que en su gran mayoría, el libro esta lleno de referencias de otros textos que a veces me hicieron como no entender a que iba.
Intentare dar mi apreciación respondiendo las preguntas que fueron propuestas el día que nos conectamos con la autora a hablar sobre su ensayo:
¿Qué te tocó, dolió o conmovió más del libro? ¿Dónde sentiste pánico y dónde ternura?
Lo que más me hizo conectar con esta lectura fueron las partes que hablan sobre la maternidad y la madre no solo vista como una madre de carne y huesos, si no más bien bosquejos de una madre transformada en recuerdos, en emociones, sensaciones, percepciones que te llevan a pensar en ternura.
Sentí pánico al recordar la vida que he vivido y poder valorar esos recodos que desde mi alma me hicieron experimentar la soledad, el miedo, la tristeza.
Sentí ternura al percibir que la ternura se encuentra inmiscuida en todas las emociones que vivimos a diarios tiñendolas de intensidad.
“A veces pareciera que en vez de un útero hubiéramos nacido de una herida. De una herida, no por una herida, como muchos de nosotros nacimos, asomando nuestras cabezas a través de ese tajo profundo, ¡siete capas de tejido!, hecho en el vientre de la madre. Quizas son los grandes dolores los que nos obligan a decidir si quedarnos viviendo como una llaga abierta o dirigidos a reparar eso que fue dañado y perdido.”
Le doy 3 estrellas, porque a pesar de que el libro es altamente reflexivo, lleno de párrafos que te remueven el alma, siento que conecte más con aquellos pocos párrafos que en su gran mayoría, el libro esta lleno de referencias de otros textos que a veces me hicieron como no entender a que iba.
July 15, 2026
Este libro se ha escrito para que no se termine nunca. Os dejo una (porque me dolerían los dedos si las escribo todas y rompería la magia de leerlo al completo) de mis partes favoritísimas. Alguien ya la ha destacado por aquí, lo hago yo también:
«Son las palabras las que permiten ir hacia la ternura. Una ternura que lleva las marcas de todas las torpezas, de todas las violencias, dolores, de todas las desesperaciones, una ternura que no promete finales felices, sino la posibilidad de que un final, un corte, nos haga recuperar la palabra con el coraje necesario para ganar otra vez el amor, para perder otra vez el amor, quién sabe.
Cada vez que tenemos un corte tenemos la posibilidad de inventar un nuevo lenguaje, de poner en movimiento el mundo:
Esta mañana hay nieve por todos lados.
Hablamos sobre la tormenta.
Me comentas que no dormiste bien.
Te digo que yo tampoco.
Tuviste una noche terrible. «Yo también».
Estamos tranquilos el uno con el otro,
nos asistimos tiernamente
como si comprendiéramos nuestro estado de ánimo,
las mutuas inseguridades.
Creemos adivinar los sentimientos del otro,
no podemos, por supuesto, nunca podremos.
No tiene importancia.
En realidad es la ternura lo que me interesa.
Ese es el don que me conmueve, que me sostiene,
esta mañana, igual que todas las mañanas.»
¿Cuántas veces volveré a él? No existe cifra suficiente❤️🔥
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️
«Son las palabras las que permiten ir hacia la ternura. Una ternura que lleva las marcas de todas las torpezas, de todas las violencias, dolores, de todas las desesperaciones, una ternura que no promete finales felices, sino la posibilidad de que un final, un corte, nos haga recuperar la palabra con el coraje necesario para ganar otra vez el amor, para perder otra vez el amor, quién sabe.
Cada vez que tenemos un corte tenemos la posibilidad de inventar un nuevo lenguaje, de poner en movimiento el mundo:
Esta mañana hay nieve por todos lados.
Hablamos sobre la tormenta.
Me comentas que no dormiste bien.
Te digo que yo tampoco.
Tuviste una noche terrible. «Yo también».
Estamos tranquilos el uno con el otro,
nos asistimos tiernamente
como si comprendiéramos nuestro estado de ánimo,
las mutuas inseguridades.
Creemos adivinar los sentimientos del otro,
no podemos, por supuesto, nunca podremos.
No tiene importancia.
En realidad es la ternura lo que me interesa.
Ese es el don que me conmueve, que me sostiene,
esta mañana, igual que todas las mañanas.»
¿Cuántas veces volveré a él? No existe cifra suficiente❤️🔥
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️
August 18, 2026
La ternura está fuera de los lugares desde donde tradicionalmente se construyó lo que consideramos “pensamiento valioso”. Qué palabras legitimamos? Qué afectos consideramos dignos de ser pensados? Cuáles dejamos relegados a lo íntimo, a lo menor, a lo femenino, al cuerpo? Como si la sabiduría hubiera tenido que desprenderse de los afectos para ser considerada verdadera.
Pienso en lo oportuno que fue el momento en que este libro llegó a mí. En este presente en el que por momentos me siento tan desesperanzada, tan cerca de esos “indios insomnes” de Martel, encontrarme con estos libros retiene en mí cierta luminosidad, no sobre el futuro sino sobre algo que merece más la pena: este presente.
Me llevo, sobre todo, la idea de que ofrecer una mirada tierna y humilde puede ser ofrecer un lugar donde hacer pie.
La ternura puede tener varias formas y puede encontrarse en una manera de resignificar, de volver a pasar por ciertos lugares o de acentuar una sospecha. En venerar el asombro y la curiosidad. En existir quizás un poco más sensibles, más exactos, más atentos. La idea de una ternura que, aun sabiendo lo desastrosa que puede ser la vida, no renuncie a ella.
Un libro cálido. Las palabras que lo contienen danzan, se leen como suspendidas sobre el aire, formando un hilo liviano y hermoso que gira, da vueltas, se enreda, pero nunca se desata. Me encantó. Uno de los mejores libros que leí en lo que va del año.
Pienso en lo oportuno que fue el momento en que este libro llegó a mí. En este presente en el que por momentos me siento tan desesperanzada, tan cerca de esos “indios insomnes” de Martel, encontrarme con estos libros retiene en mí cierta luminosidad, no sobre el futuro sino sobre algo que merece más la pena: este presente.
Me llevo, sobre todo, la idea de que ofrecer una mirada tierna y humilde puede ser ofrecer un lugar donde hacer pie.
La ternura puede tener varias formas y puede encontrarse en una manera de resignificar, de volver a pasar por ciertos lugares o de acentuar una sospecha. En venerar el asombro y la curiosidad. En existir quizás un poco más sensibles, más exactos, más atentos. La idea de una ternura que, aun sabiendo lo desastrosa que puede ser la vida, no renuncie a ella.
Un libro cálido. Las palabras que lo contienen danzan, se leen como suspendidas sobre el aire, formando un hilo liviano y hermoso que gira, da vueltas, se enreda, pero nunca se desata. Me encantó. Uno de los mejores libros que leí en lo que va del año.
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