Emma Hudson y Julie Taylor nunca fueron buenas mintiendo… excepto cuando el mundo entero las observa. Hace cinco años, su química en un rodaje encendió rumores, fanfics y un beso que cambió todo. Hoy, tras una boda improvisada y viral, deben fingir ser la pareja perfecta para salvar sus carreras. Vivir juntas. Sonreír para la prensa. Dormir en la misma cama. Resistir la tentación de arrancarse la ropa… o volver a destrozarse el corazón.
Mientras Hollywood celebra su amor fabricado, Emma y Julie luchan con lo único real que un deseo que quema y un pasado que nunca cerraron. Entre noches compartidas, silencios crueles y verdades susurradas a oscuras, descubren que la única mentira que no saben fingir es que aún se quieren.
Lo que más me ha gustado del libro ha sido la manera en que logra transmitir emociones tan intensas que como lectora terminas rompiéndote junto con los personajes. Sin embargo, me ha costado entender cómo, a pesar de amarse profundamente, las protagonistas actúan de formas que generan dolor. Creo que esa contradicción es justamente el corazón de la novela: mostrar cómo el amor no siempre basta cuando existen miedos internos, secretos y presiones externas. En conclusión, es una historia que duele y enamora a la vez. Aunque resulta frustrante ver a las protagonistas sabotear su propia felicidad, esa misma imperfección hace que la novela se sienta real y cercana. Recomendaría este libro a quienes disfrutan de romances intensos y desgarradores, donde el amor se mezcla con la fragilidad humana