Y bueno, si el volumen anterior le tocó a Astroboy, ahora era el turno de su hermana, y Uran estuvo increíble. Toda la presentación de Uran es magnífica, porque ella realmente se siente como una humana, tiene características que la hacen muy única, desde emocionarse con una pintura, hasta conversar con humanos sobre sus sentimientos. Justamente este tipo de cosas suman muchísimo a la trama, porque tratan de presentar muchas dicotomías sobre qué son los robots para los seres humanos, por lo que terminan siendo meras herramientas para algunos. Pero, ¿cómo van a ser sólo esto si muchos de ellos ponen su vida al servicio de la sociedad?
Lo más increíble de todo, es la construcción de la historia, porque posterior a todo el argumento anti-robots de los KR, nos presentan a Epsilon, quién es completamente pacífico. Es más, no quiso participar en el conflicto Centroasiático debido a sus principios, prefirió alejarse (siendo discriminado como cobarde) y acoger a las y los huérfanos que surgieron de la guerra. Si ya me parecía increíble la manera en cómo se planteaba este universo, utilizarlo todos los personajes de Astroboy, darles una vuelta de tuerca y presentarnos una thriller geopolítico, es una brutalidad.