El loco con su sensación de soledad trata de encontrar un camino para llegar a la mente y al corazón de la triste, aunque sea en el encuentro casual de dos excluidos y rechazados. La triste es más triste que prostituta, y el juego o la broma de tener casa le permite acercarse a una relación auténtica y enaltecedora.
Juan Radrigán Rojas exploró diversos géneros literarios como narrativa, poesía y ensayo. Sin embargo, a partir de 1979, con el estreno de su primera obra teatral, Testimonios de las muertes de Sabina, inició una nueva veta en su producción literaria: la dramaturgia. Entre sus obras más relevantes se cuenta Hechos consumados (1981), El toro por las astas (1982), Made in Chile (1984), El pueblo de mal amor (1986), La contienda humana (1988), El encuentramiento (1996) y Amores de cantina (2011).
Las obras teatrales de Juan Radrigán hablan de la marginalidad social, asociadas al contexto político, económico y cultural de la dictadura militar chilena. La crítica especializada ha comparado la obra de Radrigán con la dramaturgia de Samuel Beckett y Arthur Miller y, en el plano nacional, con el teatro social de Antonio Acevedo Hernández y de Isidora Aguirre; debido a la selección de sus personajes -subproletarios, vagabundos, protitutas, entre otros- y su atmósfera existencial que evidencia el destino trágico del ser humano y su desesperanza.
Inscrito en la tradición de un teatro chileno que reflexiona sobre los desposeídos, Radrigán se distinguió por ser el primero en convertir a marginados sociales en personajes principales y únicos dentro del espacio dramatúrgico de sus obras, prescindiendo, incluso, de grandes escenografías con la intención de poder montarlas en distintos espacios populares. Para María de la Luz Hurtado y Juan Andrés Piña, el éxito de esta propuesta radica en que el eje que organiza y articula estas obras es el lenguaje oral: "la utilización de una estructura y de un lenguaje no lineal, y la permanente recurrencia a historias y relatos concretos en la obra de Radrigán, la hacen homologable a la forma habitual de producción de conocimiento y de generación de conciencia de sí y del entorno de la cultura popular". Por estas características, la dramaturgia del autor es considerada como teatro popular.
Sus obras han sido reconocidas en distintos certámenes nacionales e internacionales como, por ejemplo, el premio a la mejor obra del año, otorgado por el Círculo de Críticos de Arte, en 1981, por Hechos consumados, y en 1982, por El toro por las astas; y el Premio Municipal de Literatura, mención teatro, por esta misma obra. Como premio a su labor creativa fue invitado especial al Festival Internacional de Teatro de Nancy, en 1983, y participó del Primer Festival Internacional de Teatro por la Paz en San José de Costa Rica, en 1989; en ambas instancias fue destacado como el gestor de un cambio en la escena teatral chilena. Como reconocimiento a su labor recibió en el año 2009 el Premio Nacional de Artes de la Representación. Además, recorrió distintos continentes en exitosas giras. Incluso, el cineasta chileno Luis Vera realizó una versión cinematográfica de Hechos consumados y Soledad Cortes realizó un documental sobre su vida y obra, La tierra señalada (2010).
En 1984, la Universidad de Minnesota y CENECA publicaron una antología teatral titulada Teatro de Juan Radrigán (11 obras), que contiene dos estudios críticos de la producción del autor.
En 1996, después de años de silencio, estrenó su ópera-teatro El encuentramiento, con música de Patricio Solovera y dirección de Willy Semler. Para algunos críticos, esta obra marcó un cambio en la dramaturgia del autor, ya que no está circunscrita al espacio marginal que tenían sus creaciones anteriores y demostró su constante búsqueda creativa. Sin embargo, el propio Radrigán señaló: "Los temas siguen siendo los mismos. Es posible que ahora los personajes ya anden tirillentos y que el lenguaje haya cambiado un poco. Tal vez ahora la marginalidad es más existencial que material".
Juan Radrigán falleció el 16 de octubre del año 2016, a los 79 años de edad.
Amor de pobre solo podría darte solo me tengo a mí para darme a ti una miseria fin
Encontrar el amor al margen, la casa improvisada se hace trinchera, la vida y muerte desdibujan sus límites para unificarse. Juntos hasta que la muerte nos separe dijeron, suena a cadena perpetua y aún así dicen acepto. Entre los escombros se escucha la rosá, la rosá con el clavel. Mi vida, hicieró, hicierón un juramento…
Al inicio lo sentí un poco cómico, humor negro desde las personas más desplazadas de la sociedad: un alcohólico y una prostituta, ambos aparentemente sin hogares reales. Pero a medida que se desarrollan en su diálogo la obra es simplemente demoledora. Imposible no empatizar con sus historias, sus relaciones y su abandono.
La dignidad como tema central y su negación como motor de la historia, son personajes a los que se les ha negado lo mínimo. El final es sublime, no lo adelantaré para no arruinarlo. Lo que sí, se me hizo un poco pesado que sea un dialogo constante entre solo estos dos personajes, aunque como ya sé, las obras de teatro no son lo mío por lo general.
Me costó empezarlo, y luego me costó soltarlo. Los diálogos son muy humanos, te hacen volver a lo mínimo y a la vez esencial de compartir con otro, y repensar la marginalidad y la sociedad.
No conocia mucho de la literatura chilena y una amiga me recomendo esta obra. He de reconocer que habia partes que no entendia por el dialecto. Pero quitando ese detalle me encanto.
Lo leí por trabajo... y no le tenía nada de fe, pensé que lo iba odiar como los libros que me tocó leer en el colegio (yo de alumna, no de profe xd), pero no. La oralidad y hm, coloquialidad con que está escrito a veces me distrajo un poquito, pero en general aporta todo a la lectura, complementa las ideas y construye al Huinca y a Eva y sus respectivas historias, que son tristes y bonitas a la vez. No sé, me dejó un gusto agridulce.
Lo tuve que leer por un trabajo de lenguaje, al principio no me gustó para nada primero por la presión de la clase y el lenguaje del libro, muy vulgar para mi gusto, durante el libro sentía mucha pena y empatía por los personajes. al momento del final no sé si quizás no comprendí muy bien el final pero quedé wow. Lo malo es que es muy corto y no comprendía todo lo que decían, además no es un genero mío pero no digo que sea malo además, quedé sorprendida con la vida del autor, gran hombre.
Nuevamente se expone a personas en estado de mendicidad. Desde esta perspectiva, Eva y Huinca tienen una conversación que se desliza desde su posición social hasta sus deseos más profundos: conformar una familia, ser feliz. Después de leer este segundo libro de Juan Radrigán, espero que pronto se abran los telones para poder ir a ver alguna de sus obras.
El loco y la triste no es una historia alegre, pero sí profundamente humana. El humor aparece como una forma de defensa, no de alivio. Termina y deja silencio. De esos que te obligan a pensar en toda la gente invisible que camina al lado tuyo, con su propio dolor, con su propia esperanza.
3,9/ 5 Una obra bastante ligera y corta, en donde estos personajes marginales me mantuvieron atenta con cada una de sus anécdotas explicando así su personalidad y pensamientos.
libro del colegio 3 no sé gente, lo único que me gustó fue cuando se terminó jajaj y cuando al Huinca le daba la filosofía como la del tío Paco (de Persona Normal) pinche literatura Chilena que no deja de decepcionarme
Esta obra es tremendamente conmovedora y amarga. La realidad de la miseria, de cómo se encuentra, incluso en las situaciones más adversas, la humanidad, la ternura, el dolor y la compañía. Y de cómo, a pesar de eso, a veces la vida no va a ningún lugar. Nada cambia, la máquina sigue girando, devorando todo a su alrededor, incluso la humanidad, ternura, el dolor y la compañía.
No sé si andaba sensible o qué pero empecé a lagrimear en el metro de la emoción que me dió. Había visto Amores de cantina en el teatro y no me había gustado, ahora me declaro radriganista hasta la muerte.