Dick Grayson anuncia públicament que dedicarà els diners de la gran herència que acaba de rebre a una fundació benèfica per a Blüdhaven. Aquesta noticia no agrada al cap del crim de la ciutat, Blockbuster, que posa preu al cap de Grayson.
En aquest volum tenim bona cosa d'acció, però també interacció entre els personatges superheroics que a més comparteixen amistat com Grayson/Nightwing, Barbara Gordon/Batgirl o Wally West/Flash.
Podem disfrutar també l'elogiat número en que tota la història ocorre en un pla seqüència. Si a més tenim l'aparició de Els Titans, Superman i Flash, tenim un volum realment excel·lent.
Las aventuras continúan en la dirección "quiero la cabeza de Dick Grayson", lo que lleva a un puñado de apariciones estelares (Los Titanes, el hijo de Superman, Flash) que permiten comprobar el estado del Universo DC para quienes llevamos tiempo sin tratarlo. Un estatus clasicote, sin extravagancias, que depara interacciones muy agradecidas y acción con chispa (genial el primer número del tomo, donde en viñetas a doble página con un escenario es el dibujo de las figuras repetidas la que guía la secuencia).
“Matar a Grayson” me ha recordado por qué Dick Grayson siempre ha sido mi personaje favorito del universo Batman. En medio de tanta oscuridad, violencia y trauma, él elige ser luz. Y no una luz ingenua, sino valiente, consciente, que se mantiene firme sin necesidad de imponerse con brutalidad.
Con Taylor al guion y Redondo al dibujo, veo a un Grayson completo: humano, comprometido, divertido, generoso. Un héroe que no solo lucha, sino que construye. Que cuida. Que inspira. Y eso, en un mundo donde casi todos los demás actúan desde el dolor, es justo lo que necesitaba leer.
Mira que se pueden diseñar viñetas de muchas maneras y que lo hayan hecho como si fuese un plano secuencia me ha tenido loca. Ha sido un disfrute. Que ganas de leer el siguiente.
Maravilloso. Qué decir del apartado gráfico, de la narrativa. Sobran las palabras. Pero, además, se construye un personaje al que llegas a apreciar de verdad, lejos de los tropos del pijameo y con unos valores poco frecuentes.