[3,5]
”Mentimos para ocultar la verdad o para no hacer daño, pero también porque esperamos que la mentira sea real”.
Vale, si me conocen saben que no soy muy lectora de thrillers y que rara vez los disfruto, pero debo confesar que esta historia de Javier Castillo, a quien nunca había leído a pesar del hype, me mantuvo pegada a las páginas e hizo que devorara este libro en dos días. Más adelante les diré por qué lo estoy calificando con 3.5 estrellas y no con 5.
Empezando por el principio, en La Chica de Nieve nos encontramos con la historia del secuestro de una niña de tres años. En 1998 en el desfile de Acción de Gracias de Macy’s, la familia Templeton está en las calles de Nueva York y, de repente, se dan cuenta de que han perdido a Kiera, su hija. A pesar de los esfuerzos de las autoridades y la prensa de la época, nadie encuentra ningún rastro de Kiera y así es como la búsqueda se extiende a años y años. En medio de eso, Miren, una periodista, es la única que se rehúsa a dejar morir el caso de Kiera, así que nunca deja de buscar pistas a pesar de que el rastro está frío y siguen pasando los años. Cinco años pasan sin que se sepa nada de Kiera, pero, de repente, un día los Templeton reciben una cinta de VHS con un vídeo de Kiera: ha crecido, parece estar bien y se la ve jugando en un cuarto. Pero el problema es que es sólo un vídeo, no hay pistas, no hay solicitud de un rescate, nada. El paradero de Kiera sigue siendo un misterio.
Y así es como va el libro, en medio de la búsqueda de Kiera, de los intentos incansables de esta periodista por encontrar a esta pequeña y, al tiempo, por batallar sus propios demonios. La manera en la que Javier Castillo nos va narrando la historia, con un montón de saltos entre diferentes años, diferentes perspectivas y diferentes personajes, hace que no podamos dejar de leer, pues realmente cada uno de los capítulos termina en un punto bastante álgido.
Ahora, lo que me pareció un poco raro de este libro es lo que todos dicen que lo hace único y disruptivo dentro del género. Puedo equivocarme, pero creo que cuando se lee un thriller o una historia de suspense o misterio, lo que esperamos los lectores es descubrir al final quién fue el secuestrador, el asesino o quien cometió el crimen. Y todas las pistas que leemos en los capítulos son las que nos van a llevar a desenmascararlo. Pero, en La Chica de Nieve, Javier Castillo decide revelarlos quiénes son los secuestradores súper pronto en la historia porque, incluso, hay capítulos narrados desde su perspectiva.
A mí eso me chocó un poco y le quitó algo de la magia a ese momento esperado del final en el que decimos “¡Ajáaaa, lo sabía, ellos eran los culpables!” o “¡Jodeeeer, nunca me imaginé que ellos pudieran hacer eso!”. De ahí mi calificación de 3.5 y no de 5 estrellas para este libro. Pero aun así, se los digo, es una gran historia y que está escrita de tal manera que, te guste o no la revelación de los culpables, te la vas a devorar en menos de lo que piensas.