Abril Camino (pseudónimo de Rocío Otero) nos trae una novela cargada de memoria histórica con perspectiva de género, "Mulleres que viven xuntas". Nos adentramos en la década de los cincuenta para conocer las historias de Isabel y de Chus. Es decir, partimos de un contexto de represión franquista en el que el amor disidente tenía que ser silenciado por el miedo, por los prejuicios, por la supervivencia.
Empezaremos a conocer las historias de Isabel y de Chus partiendo de un velatorio y la narrativa se embarca en dos tiempos; un presente previo a la pandemia y el ayer, como decíamos, la década de los cincuenta. En aquellos tiempos, Isabel, una niña que apenas tenía diez años, queda huérfana de su padre y, a raíz de ello y en un contexto socio-económico complicado de la Galicia rural (cerca de la ciudad de Santiago de Compostela), su madre decide que sería mejor que Isabel emigrase a Londres para vivir con sus tíos. Chus, una rapaza que proviene de una familia privilegiada, decide romper con el destino que le esperaba y se convierte en maestra del colegio de una aldea. Allí conoce a la madre de Isabel, a la que cuida durante su ausencia.
Entre ambas surge una relación que harán que encuentren su identidad, con todas las incongruencias que se pueden tener entre quienes somos y las expectativas de la sociedad, una sociedad marcada por el conservadurismo y el catolicismo. Así las cosas, nos encontramos con una historia de amor condenada a ser vivida en secreto, la historia de dos mujeres que se amaron pero que a la vista de los demás eran dos amigas que vivían juntas. A través de este silencio podremos reflexionar sobre las heridas, la frustración y el coste emocional de vivir no siendo quien realmente eres.
Abril Camino nos la narra este amor desde la delicadeza, la sensibilidad y a través de la memoria para dar visibilidad a aquellas mujeres y a sus relaciones afectivas que se alejaban de las normas marcadas por una época de intolerancia.