Un apartamento. Dos inquilinos. Demasiados asuntos pendientes.
Carly Marín creía haber dejado atrás sus días de juventud y, con ellos, las heridas que tanto se esforzó por olvidar. Pero la vida tiene sus propias jugadas. En medio de una crisis personal que la obliga a buscar independencia a toda costa, termina compartiendo techo con Lincoln Román, un viejo conocido que representa mucho más de lo que está dispuesta a admitir. Lo que inicia como una simple convivencia para aliviar gastos pronto se convierte en un esfuerzo constante por huir de las verdades que ninguno se atreve a enfrentar.
Mientras las tensiones familiares se hacen cada vez más insostenibles y los vacíos emocionales amenazan con derrumbar todo lo que ha construido, Carly se verá empujada a replantearse su lugar en el mundo. Entre rutinas compartidas, conversaciones pendientes y una cercanía inesperada, ambos tendrán que decidir si seguir ignorando lo que quedó a medias o atreverse a reconstruir desde el caos.
Edna Pepén, autora de Sora y Mirai, regresa con una historia madura y honesta, donde la vida adulta, las relaciones afectivas y el arte como refugio se combinan en un relato que invita a desarmar los miedos y reunir el coraje para volver a empezar.
Este libro es hermoso, muy bien escrito, toca temas delicados pero importantes, de una manera bien redactada mostrando de manera completa las perspectivas de ambos lados, el que sufre, el que acompaña al sufrido, el que no lo logró y como afecta o los que siguen en vida.
Me encanto ver como se iba desarrollando los diferentes retos, puntos y cosas positivas, el darse cuenta de que a veces el árbol genealógico también se poda, como nunca es tarde para encontrarte o iniciar algo con el amor de tu vida y como de baby steps pero de manera firme puedes poco a poco y curando, simplemente así, CURAR.
Disfrute bastante el libro, LO VOLVERE A LEER PROXIMAMENTE.
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