En 1880, Buenos Aires ya no era aquella Gran Aldea apacible, sacudida apenas por el traqueteo esporádico de un tranvía o un carruaje. Una cuarta parte de sus habitantes eran inmigrantes alojados en pensiones, aferrados al sueño de un futuro mejor. En el corazón de ese deslumbrante y desigual escenario urbano, comienza a gestarse una tragedia. En un conventillo del barrio Norte, un crimen quiebra la frágil convivencia de los inquilinos y estremece a la colectividad napolitana. El cuerpo yace en el patio, y a su alrededor se multiplican las ¿venganza, celos, ajuste de cuentas, rencor? Todos parecen tener algo que ocultar. Reconstruir lo sucedido será una travesía entre indicios, secretos y giros inesperados. Los personajes son piezas de un rompecabezas que el lector deberá armar, dudando de cada uno. ¿Quién es la víctima? ¿Qué misterios se ocultan tras las máscaras que impone el delito? Rescatada con maestría por Daniel Balmaceda a partir de documentos olvidados, esta historia real y vertiginosa, narrada con suspenso y puntillosa destreza, desempolva huellas del pasado para retratar una época convulsa, inaugural y profundamente reveladora de la idiosincrasia argentina.
Es periodista graduado en la Universidad Católica Argentina y fue editor de las revistas Noticias, El Gráfico, Newsweek, Aire Libre, La Primera y el suplemento escolar Cole Club.
Es miembro titular y vitalicio de la Sociedad Argentina de Historiadores y miembro de la Unión de Cóndores de las Américas. Presidió la Fundación Cristóbal Colón entre los años 1989 y 1993. Es columnista de historia argentina en lanacion.com y en diversos medios escritos y radiales del país.
Es autor de varios los libros, entre otros, Espadas y Corazones, Romances turbulentos de la historia argentina, Historias de corceles y de acero, Biografía no autorizada de 1910 e Historias de las palabras.
Se trata de un asesinato que se produce en un conventillo de la Buenos Aires de 1880, habitado por inmigrantes, en su mayoría, napolitanos. Y es a partir de un mensaje anónimo que recibe el jefe de policía que se pone en marcha la investigación del crimen.
En su estructura externa está dividida en cuatro partes con varios capítulos (muy breves) cada una. Pero lo que me llamó la atención fue que en la primera mitad del libro ya se conoce quiénes matan a quién, cómo y por qué. Entonces, ¿qué quedaba para las más de cien páginas restantes?
Según la sinopsis de la contratapa (y también la campaña de comunicación y marketing que ha hecho la editorial, Penguin) el misterio que se desarrolla y el «rompecabezas que el lector deberá armar dudando de cada uno de los personajes» tiene que ver con «reconstruir lo sucedido (…) entre indicios, secretos y giros inesperados». Sin embargo, esta promesa no se cumple. Como dije, todo se conoce desde el inicio.
En realidad, el misterio en que se ve envuelto el lector es cómo se va a resolver la causa judicial. ¿Qué estrategias desplegarán los abogados de los imputados? ¿Serán encontrados culpables? La policía y los investigadores, ¿darán con las pruebas necesarias?
Reconozco que hacia el final, la tensión y la intriga aumentan hasta desembocar en un desenlace imprevisible (al menos, para un lector que no conoce la información histórica que lo envuelve… como yo).
En cuanto a la construcción de la voz narrativa y al uso de las imágenes, me dio la impresión de ser más una exposición de acontecimientos que una narración literaria. Es decir, el principio de escritura «show, don’t tell» («mostrar, no contar») que prioriza la inmersión del lector en la vivencia de la historia por sobre la información brindada acerca de los hechos y sentimientos de los personajes, no se da. Hay pocas demostraciones o elaboraciones sensoriales que sumerjan al lector en el mundo representado y, en cambio, abundan las explicaciones. La mayoría de los diálogos son indirectos, están incluidos en la narración. Entonces, más que «ver» a los personajes en acción, hay una voz constante que nos lo cuenta todo.
Sin embargo, se trata de hechos reales y esto queda muy bien plasmado por el contexto social y político que ofrece con datos muy concretos y detallados. Esto enriquece la trama, ya que además del argumento del crimen, brinda información interesante para conocer los orígenes de la formación de la ciudad de Buenos Aires.
En conclusión, me gustó. Aunque el misterio que se promete no es el que finalmente se lee, sí se produce un «giro inesperado». Y, aunque la tendencia a explicar más que a dramatizar le reste fuerza a la experiencia estética, me parece una novela entretenida y amena de leer; así como interesante por los datos históricos que aporta. Además, que todo haya sucedido en la ciudad en la que nací, crecí y vivo es un condimento que le agrega una magia especial para mí.
“El crimen de Año Nuevo”. Es la segunda novela de Daniel Balmaceda, es atrapante y desde la primera página querés saber cómo sigue la historia; a medida que avanza, te atrapa más y más. La leí en dos días, es entretenida, y si leíste su novela anterior vas a reconocer algunos nombres porque reaparecen. Pero es un libro que se puede leer y buscar en Google porque te da ganas de seguir investigando. El escritor hace una excelente descripción de la Buenos aires de 1880, de la inmigración, las tradiciones y costumbres de los inmigrantes, la emergente sociedad porteña y la formación de la policía. Folimena y Giovanni llegan a Buenos Aires en busca de una vida mejor, pero la ciudad no los recibe cómo esperaban, y sus vidas comienzan a tejerse entre mentoras y engaños… hasta que en conventillo donde viven se convierte en la escena de un crimen. Desde ese momento, las hipótesis se multiplican. La novela tiene un ritmo vertiginoso, y esta historia real nos invita a sumergirnos en la época. Se nota mucho la investigación que hizo Balmaceda; me gustó la novela y la recomiendo. Es ideal para los que amamos la historia, los casos policiales y al escritor, que nunca defrauda.
El crimen de año nuevo de Daniel Balmaceda. Daniel Balmaceda recupera un hecho real a partir de documentos antiguos, retratando con precisión una época clave y reveladora de la idiosincrasia argentina. En 1880, Buenos Aires trajina a otro ritmo, la cuarta parte de sus habitantes eran inmigrantes en busca de un futuro mejor. Un crimen impacta a la comunidad napolitana y rompe la frágil convivencia que hay en los conventillos. Descubrir los motivos requiere seguir pistas y descifrar secretos. A medida que avancé en la lectura fui armando la vida de los protagonistas como un rompecabezas que abría y cerraba sospechas. Esta historia real revela los misterios del pasado y la idiosincrasia argentina en una época convulsa. La novela histórica es mi género favorito, cuando está respaldada de una minuciosa investigación como en este libro y una prosa ágil que enmarca una historia de amor y venganza, de desencantos y de esperanza, disfruto y aprendo. Estupenda novela que logra profundidad emocional y resignifica un momento de nuestra Historia trascendente.
Me gusto este libro. No solo habla de un crimen real, si no que tambien muestra como era la sociedad porteña en 1880s. Hay muchos datos que te dan ganas de iniciar tu propia investigación.