Japanese Embassy Hostage Crisis, Lima, Peru, 1996-1997.
En abril de 1997, un grupo de catorce emerretistas fueron abatidos tras mantener secuestradas a 72 personas durante cuatro meses, en la residencia del embajador japonés en Lima. Convocado por el Nuncio Apostólico, por encargo de la Santa Sede, y con la aprobación del gobierno peruano y del MRTA, el arzobisop de Ayacucho, monseñor Juan Luis Cipriani Thorne, ingresó en vísperas de Navidad a la residencia, como garante y pastor.
Quince años más tarde, Juan Luis Cipriani, ya convertido en cardenal arzobispo de Lima, rompe su silencio y confiesa lo que ocurrió dentro y fuera de esa improvisada cárcel. Una narración personal que se suma al debate nacional sobre este hecho histórico, que incluye a un enigmático y calculador presidente de la república, puesto contra las redes; una Cruz Roja Internacional servicial por un lado y parcializada por otro...; y un líder terrorista, Néstor Cerpa Cartolini, convertido en rehén de su propia facción.
El día del ataque del MRTA, los invitados eran cerca de 800, la mayoría de los cuales fueron saliendo en los días siguientes, inicialmente todas las mujeres. El drama personal de cada rehén aparece de continuo en una crónica que trasciende todas las esferas efímeras de la vida, para revelar el aspecto íntimamente humano de un sufrimiento prolongado y una esperanza llena de fortaleza.
Una visión y relatos diferentes sobre la toma de la Embajada de Japón en Perú, más humano y enfocado en las emociones vividas por rehenes, terroristas y garantes.
Un relato muy sincero, exhaustivo, y personal de la participación del Cardenal en la <>. Una perspectiva importante de uno de los eventos que marcó la historia de la nación, contada con gran detalle, investigada, citando cuando es necesario, logrando así una visión muy objetiva —aunque emocional cuando necesaria— de todo lo que sucedió en la residencia del embajador Aoki, donde tanto rehenes como terroristas se mantuvieron prisioneros de una ideología.