Entendiendo la literatura como un oficio práctico o de manufactura, este libro revela los mecanismos que permiten descubrir y ensamblar —a partir de la experiencia vital y del trabajo de lectura— las piezas necesarias de toda narración. Con materiales diversos que van del wéstern chileno a The Sopranos, y referencias que incluyen a Tolstói, Manuel Rojas o Susan Sontag, Simón Soto comparte, a través de apuntes y ensayos, su visión de la narrativa y de cómo la escritura se convierte en un acto de transformación, en un espacio donde las palabras se moldean para cuajar algo distinto a la realidad, aunque muchas veces enraizado en ella. Con un estilo envolvente y cautivador, Fragua explora la relación entre el escritor y su entorno, desentrañando los hilos que conectan la ficción con la vida cotidiana. No se trata solo de un conjunto de textos sobre el acto de escribir, sino también de una reflexión acerca de cómo la obra literaria se enfrenta a lectores y críticos. Una suerte de manual inesperado, tan clásico como urgente.
Simón Soto (Santiago, 1981) es narrador y guionista. Publicó los libros de relatos Cielo negro y La pesadilla del mundo (Editorial Montacerdos). Ha participado como guionista en teleseries y series de televisión. Matadero Franklin (Planeta, 2018) es su primera novela.
Tuve que leer este libro para mi taller de escritura. Simón como persona me pareció interesante, pero sus opiniones me parecían tajantes y sin fundamentos. No se puede llegar y decir que el teatro es un arte obsoleto, sin desarrollarlo. No estoy en contra de que lo diga, hablemos, discutamos y tensionemos lo que conocemos, pero al menos da una razón. Me dejó algunas reflexiones dando vuelta, quizás el al no reflexionar y solo poner unos pequeños párrafos la lectora busca completar lo que no hizo. No me quedo con mucho más que un par de líneas…
Qué aburrido este libro. ¿En serio nuevamente hay que leer a un escritor "pensante" decir que el CAPITALISMO LO ABSORBE TODO? O que los jóvenes y su rebeldía antisistémica no llevan a ningún lugar. O que no hay que carretear tanto. No es que lo diga de forma tan directa (realmente no me acuerdo y no me interesa buscar el párrafo del que desprendo esta idea) pero se puede inferir que Soto ya no tiene mucha vida nocturna y le podría hacer bien a su salud narrativa pegarse unos buenos bailoteos para luego trasladar ese ritmo a sus ensayos orgánicamente tiesos.
El libro toma el nombre a partir de un fogón para moldear metales que el autor encuentra en su hogar, asociándolo al proceso de escritura, cual oficio donde el autor debe utilizar su conocimiento para plasmar en una obra la construcción de diferentes personajes, tramas visibles u ocultas y los diferentes contextos.
La primera parte abarca una serie de notas, incluyendo citas a diferentes autores, sobre el proceso literario, comentarios acerca de artes obsoletas como el teatro y algunos apuntes políticos, son alrededor de una centena. Luego la segunda parte ya se acerca a breves ensayos asociados a cultura pop, como la serie sopranos o inspiraciones para sus obras literarias.
Pese a ser un libro breve, por momentos se torna un poco maciza su lectura, al quizás no estar tan inmerso en la escritura diaria.
Se lee rápido pero se vuelve atrás y se mastica. La primera parte de entradas breves sobre literatura y el oficio de escribir me gustó más que la segunda. Soto es un narrador potente y con opinión.
Realmente decepcionante. Un montón de frases pretenciosas, sin fundamento. Más allá de la polémica literaria, reflexiones tautológicas sobre el escribir y opiniones políticas sin ton ni son.
Después del texto del teatro decidí hablar con el escritor y encararlo. Rompí el libro y decidí no leer la parte de los soprano ya que siento que ha influenciado demasiado en una generación.