Teresa vive una doble vida: de lunes a viernes es la enfermera perfecta, la novia ejemplar, la hija que cumple expectativas. Pero los fines de semana huye a Benidorm, la megalópolis vecina, donde los cuerpos modificados brillan bajo luces de neón sin pedir disculpas. En clubes clandestinos, entre champagne y pieles mutantes, finge que le basta con esa fantasía efímera. Hasta que un cambio de turno la enfrenta a Aura, la Sirena del Raval: una anciana de escamas desgastadas y mirada penetrante que la reconoce al instante como lo que de verdad es: lo mismo que ella, alguien que necesita, con urgencia, desprenderse de su identidad humana para alcanzar lo que en el fondo de su ser siempre ha sido.
Entre cirujanos ilegales, adictos al polvo alucinógeno y aliados inesperados, buscará su transformación definitiva: dejar atrás a Teresa para alzar el vuelo como Ángel, un ser etéreo, de plumas y piel de algodón. Alguien que ansía trascender el propio concepto de identidad. Alguien libre, preparada para alzar el vuelo y dejar todo atrás.
Una historia visceral sobre la pertenencia, el costo de ser uno mismo y la lucha por existir en un mundo que prefiere borrar lo diferente.
Nació en Alicante, en 1991, y es biólogo y doctor en Recursos Naturales y Medioambiente. Su primera novela, Todos mis santos, fue publicada en 2022 por la Editorial Cerbero. Puedes encontrarlo con cuentos de fantasía, ciencia ficción y terror en publicaciones como la Antología Premio Domingo Santos (2020 y 2024), como finalista del mismo, y en la revista Windumanoth #14 (2022), entre otras. También ha participado como jurado y editor en la antología Fandom Of Our Own: There was only one bed (autopublicada, 2020).
Colecciona trabajos extraños, tiene la cabeza llena de pájaros y, cuando puede, además de historias, escribe su boletín personal y cultural Tres Estrellas.
Hay libros que no acaban cuando llegas a la última página, sino que se quedan contigo, paseando por tu mente, hasta mucho después.
Eso me ha pasado con Cuerpos celestiales.
Es una historia tan compleja y tan sencilla como el deseo de querer ser uno mismo en un mundo que no te entiende. Y esta alegoría transformante y transformada se presenta de una forma tan bonita y a la vez tan difícil como aceptar que, quizá, no eres quien quieres ser.
Eso es lo primero a lo que se enfrenta la protagonista y desde ahí la acompañamos en todo el proceso con una estructura narrativa que intercala la tercera persona subjetiva centrada en ella, para entender su camino, con la primera persona de las personas que la rodean. Estos capítulos, casi un monólogo cada uno, son tan enriquecedores porque cada personaje tiene tantos matices que creo que solo con este sistema se puede mostrar un atisbo de ellos.
POV: Conoces la obra del autor y te imaginas lo que se viene, pero las expectativas implosionan, cambian de pelaje y el tremendo espectáculo sensorial de su última novelita te termina contando cosas que no sabias de ti.
Maleducado, porque no te avisa.
Imperdible, porque te pone el corazón en marcha.
Nunca me cansaré de no ser el público objetivo de Manu y que aún así siempre consiga que yo quiera serlo.
Esta novela es un sueño narratológico. Qué bien le sienta haber prescindido de los diálogos y haber utilizado en el discurso externo la misma técnica del flujo de conciencia. La historia lo pide. Las historias (múltiples) lo piden. Porque Cuerpos celestiales no es solo el camino de Ángel, es el camino de todas aquellas que se cruzan en su destino. Manu ya nos volcó el corazón con Todos mis santos, con este nos lo vuelca todo. Este libro va de revolver, de poner patas arriba, y la literatura nunca es más bonita que cuando pretende eso. Es una alegoría preciosa y descarnada que en estos días cobra más sentido que nunca. Por el derecho a existir. Por el derecho a ser. Un lenguaje poético y lleno de sangre, pero también de luz y de valentía. Una bestialidad.
Recuerdo de adolescente hablar en confianza con mis amigas: ¿por qué os maquilláis? ¿qué sentido tiene? ¿no es, acaso, algo superficial? Era el principio de los 2000, en la tele nos bombardeaban con la programación hegemónica y eso era: cuerpos perfectos, tetas operadas, arroz con pollo y todo ese imaginario terrorífico que perpetuaba un canon violento contra las mujeres. Canon que por desgracia, aunque más ligero, aún sigue ahí. El caso es que entonces intentábamos ser lo opuesto, como es lógico.
Nací en el 88. Mis amigos y yo éramos más de Nirvana que de Guns N’ Roses, veíamos en lo popular demasiada «parafernalia», demasiada «estética» ergo debía ser, por narices, superficial. ¡Qué imbéciles! Claro, para unos críos que escuchan rock, leen y debaten sobre el sentido de la vida, fijarse en la estética era peyorativo, superficial. Y así he crecido, imbuido por mi privilegio hetero-normativo.
Pues bueno, esta novela ha desenterrado muchos prejuicios.
Siempre me he posicionado en lo que considero «el lado correcto de las cosas». No necesito nacer en el cuerpo equivocado para apoyar una causa que es de sentido común. Pero sorpresa, me pongo a leer «Cuerpos celestiales» de Manu Ortiz y mi propio prejuicio me da una bofetada. Lo apoyo, obvio, pero ¿acaso lo entiendo?
En esta novela hay una minoría que busca, a base de modificar su cuerpo, encontrarse a sí misma, ser libre, incluso simplemente «ser». Y honestamente, a veces me costaba empatizar. No ha sido agradable verme en la piel de los villanos. Se supone que soy una persona progresista, de izquierdas, que apoyará siempre que las personas amen y sean quien quieran ser y amar. ¿Por qué me veía diciendo cosas como: «chico, no necesitas convertir tu piel en cuarzo»?
Sé la respuesta. Siempre que me he mirado al espejo he encontrado a Pepelu, un chaval normal y corriente con los ojos marrones al que no le importaba un pimiento ser más guapo o feo. Llevar una camiseta roja o negra. Y eso es un privilegio que, a base de tenerlo desde siempre, me ha causado una atroz miopía empática.
El privilegio nubla la empatía, siempre lo hará.
Entonces me acuerdo de que hay personas que por más que se buscan en el reflejo no se encuentran. Que ven su piel como una jaula…
¿Por qué «necesitas» unos cuernos de cabra? ¿Para qué «quieres» un par de alas, si tan solo son un adorno? ¿Por qué «necesitas» que tu piel sea de papel y crujir al caminar?
Lo dicho, una obra necesaria que me ha hecho pelear contra mis propias sombras.
Primera lectura de 2026, para empezar con buen pie.
Cuerpos celestiales es una obra difícil de encajar en un solo género, pero para mi es un claro ejemplo de lo que espero de la ciencia ficción escrita en estos tiempos.
Innegablemente transformativa y queer, Manuel Ortiz encapsula la experiencia de vivir fuera de la normatividad con una metáfora llena de cosas bellas y cosas terribles (y a veces ambas).
El martirio de la autopecepción, la sensación de sentirse algo distinto a lo que percibe el resto de gente. La reflexión más valiosa que extraigo en este sentido es un poco el miedo constante a la decepción y la mezcla entre miedo y emoción de ser quien tú quieres. Es una sensación tan agridulce y tan bien plasmada en esta novela, el hecho de no poder disfrutar plenamente incluso las cosas buenas. También, cómo el hecho de priorizarse obliga a convivir con las contradicciones que uno mismo genera en su ego.
Desgraciadamente, por si no fuera suficiente con el machaque interno, la violencia que baña algunas partes de esta novela podría ser un calco de la que han vivido y siguen viviendo muchas personas por el mero hecho de existir. Edulcorar el odio no lo hará desaparecer, y me parece bien que se hable de ello abiertamente y que sea algo tan tangible en la novela.
Creo que es una de esas novelas que a las cuirs nos gusta porque habla de nosotras, pero que podría recomendarle a alguien que no hubiera tenido esa misma experiencia y sería capaz de empatizar de igual forma. Quizá incluso entender por qué «elegimos cambiar», a pesar de todo.
no sabía qué esperar y creo que casi es mejor de esta manera. me ha costado un poco en algún momento porque, aunque sea fantasía, las similitudes con algunos discursos que se escuchan hoy en día están ahí y duelen y enfadan igual. eso no quita para que la haya disfrutado muchísimo por otras tantas razones. me gusta mucho cómo está narrado, cómo se cuenta y se desarrolla la historia y a los personajes, se nota el mimo. también, me han parecido curiosos los puntos de vista tan distintos que tiene la novela y cómo sucede el diálogo, cada capítulo es una especie de contestación a la protagonista, muy chulo.
Descarnado, crudo, weird, fantasioso, intenso... y a la vez: realista, bello, natural y vívido.
La prosa de Manuel es evocadora y es capaz de componer auténticos cuadros creativos con las palabras. Es lírico sin llegar a ser rimbombante y es concreto en sus descripciones pero dejando hueco a la imaginación para acabar de formar imágenes con sus metáforas. Sencillamente: exquisito.
Cuerpos celestiales es un concepto muy creativo y cuenta con unos personajes de los que no quieres despegarte. Siempre esperando a que se te cuente más sobre cualquiera que se te describe porque no son personas al uso. Son conceptos mucho más grandes que un simple humano.
Obviamente, el mayor POV que seguimos con atención es el de la protagonista, Teresa, que nos MUESTRA todo con mucho detallismo y podemos vivirlo, pero la alternancia con los capítulos de otros personajes que te cogen del brazo y te CUENTAN historias es brutal. Porcelana y Cuarzo especialmente me han parecido dignos de mención. Me encantan los momentos escritos en segunda persona porque siento que me están hablando a mí porque conecto más profundamente con los personajes y la historia. Esta alternancia entre capítulos y puntos de vista le da mucha frescura e inmersión y es un cambio frente a un libro con una estructura más clásica.
Creo que meter este libro en la categoría de ciencia ficción (ya sea distopía o weird) se queda corto, porque es más que una proyección de un futuro. Su parte más realista, poética y desgarradora es lo que lo hace único y, posiblemente, mainstream. No hay nada clásico en este libro. Todos los conceptos utilizados son de una persona que está haciendo algo MUY suyo sin querer seguir los moldes de un género. En la línea con la idea de la novela.
Me parece un libro que le puede gustar a cualquier persona intensa que solo lee libros de Anagrama cuya sinopsis empieza con "Es una alegoría..." o "Esta reflexión sobre los cuerpos..." Soy yo. Soy esa chica intensa.
"Las personas, con alas o sin ellas, somos como una madeja egoísta de hilos que tiran los unos de los otros. Queremos para los demás lo que deseamos para nosotros mismos. Y, cuando creemos que se desvían de ese camino que hemos imaginado para ellos, apretamos los nudos, los atamos a nuestro lado".
He empatizado mucho con la chica perfecta que es la protagonista al principio de la novela, que tiene una vida aparentemente buena con la que contenta a todo el mundo menos a ella misma, y que por fin da el paso que tanto tiempo lleva esperando. Manu me advirtió de que podía no estar de acuerdo con las decisiones que tomase a partir de ahí, pero que era el camino de Ángel. Yo no la he juzgado, como ella misma dice, hace lo necesario para sobrevivir, para ser la mujer más libre que haya existido. La entiendo, y me ha encantado acompañarla en su viaje.
Y ya me callo, pero el estilo de Manu es superbonito y encima la historia está contada de una forma muy curiosa, con un montón de puntos de vista que van dando distintas perspectivas. No digo mucho más porque creo que es mejor empezar a leer sin saber mucho.
Me he tomado mi tiempo para escribir esto porque necesitaba procesar esta novela y joe, lo que me ha gustado....
Me ha sorprendido (para bien) la manera en que está escrito, con diferentes puntos de vista, en la que es un constante diálogo. Aunque en el prólogo te advierte de que quizás no estemos de acuerdo con la protagonista, con cada decisión que tomaba no podía estar más orgullosa de la manera en que poco a poco va dejando de ser esa persona perfecta que cumple las expectativas de los demás para ser simplemente ella misma, simplemente siendo. Me ha hecho reflexionar también en mí misma y en las decisiones que tomo, si lo hago por mí o por los demás, y quizás por eso he empatizado tanto.
No me enrollo más para decir que es una maravilla de libro que te lo puedes leer muy rápido, pero recomiendo dosificarlo para masticar bien sobre lo que habla, y evidentemente no me voy a cansar de recomendarlo.
Este autor ha sido mi descubrimiento del año y, si ya me encantó con "Todos mis santos", con esta obra me reafirmo en decir que me voy a leer todo lo que escriba.
La verdad es que me ha gustado muchísimo. He sufrido mucho leyendo este libro, pero también lo he disfrutado y creo que todo el mundo debería leérselo.
Una alegoría impresionante. A ratos me ha dejado muy mal cuerpo por lo que quizá no debería (pero ya soy yo, que el rollo transhumanista me da bastante angustia con ciertas descripciones, que seguro qeu no es el objetivo ) y algo menos indiferente en detalles que sí (la incomprensión, los márgenes), pero pienso que en general está escrito de una forma más allá de interesante (con la forma de diálogos entre medias de algunos personajes), bellísima y ya solo por eso merece la pena. Ya con la lectura entre líneas la suma es redonda.
¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para conocerte a ti mismo? Cuerpos celestiales es, sin duda, una de las novelas más originales que he leído. Me llamó la atención por su premisa: cómo Ángel deja atrás su identidad de Teresa para encontrarse a sí misma en un mundo en el que cualquiera puede modificar su cuerpo a placer. Y aunque es evidente que existe una fuerte conexión con la transexualidad, creo que se puede decir que este libro es una reivindicación de la libertad y la identidad. Ángel no es la única que cuenta su historia. A lo largo del libro vemos múltiples perspectivas, todas ellas muy diferentes, las cuales harán al lector reflexionar. Es una historia de historias, llena de momentos crudos, de la cara más fea de la realidad, pero también de paz con uno mismo. Y, al final, la conclusión es que debemos ser fieles a quienes somos y lo que sentimos. Que, aunque al mundo le cueste entenderlo, no podemos morir en vida por contentar a otros. En especial, se ha clavado en mí el capítulo de Patricia, ya que comparto una experiencia similar con ella respecto al duelo. Ha sido catártico leer algo así. Para mí, lo mejor de esta novela es la cantidad de lecturas que pueden sacarse de ella, así como la invitación a la reflexión que se extiende en cada capítulo. No voy a detenerme mucho en la trama porque creo que es mejor leerla por uno mismo y sorprenderse. Lo único que diré es que es un libro de personajes. Es la primera vez que leo a Manu Ortiz, pero desde luego no será la última. Me ha maravillado ese estilo tan propio y original, ese manejo de las palabras y la crudeza con la que expone los hechos. Creo que ha hecho un magnífico trabajo y así de claro lo digo: si este libro no es un best seller, es porque es de un autor nacional y una editorial pequeña. Merece muchísimo más reconocimiento. Por mi parte, me encargaré de recomendarlo a todo el que pueda. Mi más sincera enhorabuena a Manu Ortiz.
Teresa es la pareja perfecta, la hija perfecta, la profesional perfecta. Y lo odia. Porque unas cuantas noches al año se escapa a Benidorm, donde las modificaciones corporales son corrientes. Quizás un día ella se atreva a dejar su vida perfecta y cambiar su cuerpo hasta que sea como quiere...
Me ha encantado. Visceral, dura, con imágenes potentísimas y muy compleja. Se estructura casi como un diálogo: los capítulos impares son monólogos de los personajes secundarios dirigidos (generalmente) a la protagonista; los capítulos pares son la historia en tercera persona de esta protagonista, en la que reacciona a esos monólogos y toma decisiones que siguen impulsando la historia. Además, el autor convierte los diálogos en parte del texto, señalados apenas con una cursiva, lo cual elimina acotaciones y aligera el texto.
Aparte de este tema técnico, estamos ante un novelón. Trata sobre personas cuya identidad les hace desear modificaciones corporales extremas, lo cual las arroja a una vida con toda clase de violencias, desde riesgos quirúrgicos hasta agresiones terroristas, pasando por demonización en prensa con los argumentos esperables (antinaturales, pervertidos que corrompen a niños, ricos que no conectan con la realidad material de la gente) y la fetichización a que se ven sometidos por parte del público y de los propios cirujanos. Pero también les lleva a encontrar a otros como ellos y a vivir una vida en la que caben la hermandad, el amor y la libertad.
El autor toca todos esos palos con una sensibilidad y una crudeza admirables. La alegoría funciona muy bien, a pesar de lo obvia que es, y el resultado es una historia humana y esperanzadora.
Qué decir sobre este libro que no hayan dicho ya mis amigas. Habla sobre la disforia, sobre todas las disforias. Habla sobre la identidad. Habla sobre la xenofobia, en el sentido más amplio del término: la absurda manía que tenemos los seres humanos de sentirnos personalmente amenazados por aquellos que deciden vivir de cualquier otra manera a la que nosotros hemos elegido para nosotros mismos.
Pero, sobre todo, habla sobre que ser exactamente quienes somos es algo que simplemente no es opcional, no está abierto a debate. No se puede negociar. Es.
"Tú eres la mayor fuerza transformadora de tu vida."
Qué libro tan crudo, real y bonito. Puede parecer una ficción surrealista, pero nada más lejos de la realidad. Ángel, La Novia, Grace, Áster, Renacimiento, etc., bien podrían llamarse Laura, Adrián, Irene, Gabriel o Rosa, y vivir en nuestro mundo real.
Lo que cuenta este libro me toca de cerca, ya que mi hermano es un chico trans, y ver reflejadas las cosas que él siente en esta alegoría tan dolorosa, por su proceso, y bonita, por su final, me ha hecho amar cada frase de ésta.
Es un libro que debería leer todo el mundo, sobre todo los que no entienden cómo puede existir la gente que no nace como lo que son y niegan por completo su existencia, valga la redundancia.
Muchas gracias, Manuel, por escribir con tanta belleza hasta las cosas más duras. Muchas gracias por este libro.
SINOPSIS Teresa vive una doble vida: de lunes a viernes es la enfermera perfecta, la novia ejemplar, la hija que cumple expectativas. Pero los fines de semana huye a Benidorm, la megalópolis vecina, donde los cuerpos modificados brillan bajo luces de neón sin pedir disculpas. En clubes clandestinos, entre champagne y pieles mutantes, finge que le basta con esa fantasía efímera. Hasta que un cambio de turno la enfrenta a Aura, la Sirena del Raval: una anciana de escamas desgastadas y mirada penetrante que la reconoce al instante como lo que de verdad es: lo mismo que ella, alguien que necesita, con urgencia, desprenderse de su identidad humana para alcanzar lo que en el fondo de su ser siempre ha sido.
Entre cirujanos ilegales, adictos al polvo alucinógeno y aliados inesperados, buscará su transformación definitiva: dejar atrás a Teresa para alzar el vuelo como Ángel, un ser etéreo, de plumas y piel de algodón. Alguien que ansía trascender el propio concepto de identidad. Alguien libre, preparada para alzar el vuelo y dejar todo atrás.
Una historia visceral sobre la pertenencia, el costo de ser uno mismo y la lucha por existir en un mundo que prefiere borrar lo diferente.
OPINIÓN Una historia actual y necesaria sobre la búsqueda de identidad y la autoaceptación. Una bajada a los infiernos transformadora y reveladora. Un cuento de muerte y resurrección, de destrucción y renacimiento. Teresa es un espejo que te invita (o te obliga) a reconocer todas y cada una de las máscaras que la sociedad nos impone. La persona que finges ser en el trabajo, de cara a tu familia, frente a tus seres queridos... También, es el ejemplo de libertad, de liberación, que busca dar voz y ser a su verdadero yo, de mostrar por fuera cómo ella es por dentro. En un Benidorm futurista, dividido entre naturalistas (contrarios a las modificaciones corporales) y modificados (personas que han trascendido la humanidad a base de cirugías que modifican su genética para aproximarse a su verdadera esencia), Teresa, o Ángel para ser más exactos, se embarca en un viaje de autoconocimiento y metamorfosis plagado de obstáculos: odio, violencia, narcicismo, envidias... Pero, donde también conocerá el amor, la lealtad, la familia, el sentimiento de pertenencia y, sobre todo, la libertad de ser una misma. Por otra parte, la estructura de la novela me ha parecido muy original: cada capítulo es un testimonio narrado en primera persona de aquellos que se van cruzando en la vida de Ángel. Estos testimonios están intercalados con la visión de la propia Ángel pero, en esta ocasión, el relato es en tercera persona, lo cual me parece muy significativo porque me hace entender que ella aún no tiene una voz propia. No es hasta el final, cuando consigue su metamorfosis total cuando, por fin, leemos su relato en primera persona y ella es consejo y ejemplo, no con teorías ni con frases hechas pero vacías sino con su propia historia, para personas que viven su misma situación. Definitivamente, ha sido de lo más original y profundo que he leído últimamente. No es solo un relato dirigido a un colectivo concreto, para mí es necesario en todo los ámbitos pues ser conscientes y fieles a la idea que tenemos de nosotros mismos me parece de las cosas más importantes en un mundo que muchas veces pretende diluirnos en la masa.
"Aceptarte como eres, para nosotros, significa exceder los procesos naturales del cuerpo." EL MODIFICADOR. "Para volar tendría que librarse de todo lastre, para ser ella misma tendría que dejar atrás a todas las Teresas, porque incluso las que no eran ella pesarían como plomos, porque había fingido demasiado tiempo." ÁNGEL. "Nosotros pensamos que es una forma de expresión individual. Y nosotros, que es vanguardia. Pues nosotros creemos que es ciencia. Y cualquiera de nuestras opiniones es válida, lo único equivocado sería dejar que la gente no experimente con sus cuerpos." EL PÚBLICO. "(...) su cuerpo había dejado de pertenecerle en el momento en el que el cirujano había realizado la primera incisión". ÁNGEL. "Soy libre. ¿Puedes decir tú lo mismo?¿Puedes pronunciar estas palabras sin derrumbarte ante la evidencia?" PORCELANA. "Cuida de ella, Ángel. Cuida de alguien. Es la única forma de sobrevivir." CUARZO. "He hecho las paces con mis actos y he admitido que nunca podré controlar la visión que el resto tiene de mí. Hice lo necesario para sobrevivir, para ser la mujer más libre que jamás haya existido." ÁNGEL.
"Yo soy Ángel. La de las seis alas, la de la docena de ojos, la que habita en la atmósfera, la que se alimenta del aire; yo soy el ángel al que rezan en este templo, soy la que los bendice con su visita cuando se siente compasiva, yo soy el ángel en la cima de la montaña con el que soñabas y soy la mujer con la que te has encontrado."
Magnífico, en la línea intimista y delicada de Manu, pero acercándose sin miedo a una temática cruda y desgarradora como es lo trans (en el sentido más amplio del término). Raro, complejo y bellísimo. Me da la sensación de que es una ventana al interior del autor y que explora espacios muy complicados para él desde la verdad y la valentía. Lo mejor de todo: cómo está contada la historia, en forma de monólogos intercalados desde distintas perspectivas poliédricas. Me ha encantado, aunque está muy fuera de mi zona de confort. Gracias, Manu, por esta historia.
¡Qué barbaridad de libro! Es increíble lo bella y brutal que es esta historia. Leer a Manu siempre es un viaje que merece la pena, todo el mundo debería probarlo.
¿Qué puedo decir de este libro a parte de que es muy, muy necesario para todo el mundo? Mucho, así que voy a ver si puedo encontrar las palabras necesarias para ello. Lo primero que quiero decir, antes de meterme en el meollo, es que, si has leído “La mala costumbre”, esta novela me parece una muy buena continuación, pues he encontrado muchas similitudes.
Manu Ortiz tiene una prosa que atrapa, una facilidad increíble para contar una historia realmente compleja. La alegoría que hace sobre las personas trans, y en general sobre las queer, es perfecta, porque, aunque lo lleva a una situación en el que los personajes quieren ser algo más allá de lo humano, con aspecto de sirenas, mineral, hongos, etc., en realidad se entiende perfectamente la comparación. Y es que seas una persona con modificaciones que te hacen parece un ángel o seas una persona trans, habrá gente que te llame monstruo. Y entonces te culparán de todo lo malo que te suceda, te dirán que cualquier cosa negativa que te pase será a consecuencia de “haber ido contra la naturaleza, no haber hecho caso a cómo Dios te creó”. Y con esta excusa te negarán cualquier derecho que esas personas normativas sí tienen. Con este libro se comprende el sufrimiento por el que pasan las personas queer. Pero no todo es negativo en esta historia, dado que está llena de esperanza por todas partes, en el hecho de que a Teresa la reconocen tal y como es, ya sea una modificada en una camilla o sus amigas. Porque las personas queer son muchas y no están solas, no son monstruos, no tienen la culpa de nada y mantener la esperanza de que estas creencias algún día cambiarán es el verdadero motor del mundo y no el odio. Gracias, Manu, por escribir una obra tan bonita, tan compleja y tan necesaria.
Han pasado meses desde que leí este libro y sigo pensando en Ángel, en todas las voces que pueblan esta novelita, y en ese final al que sigo dándole vueltas. No soy objetivo, pero mi amigo Manu ha escrito una de las novelas más interesantes de ciencia ficción española de los últimos años. Una historia sobre la transformación y los cuerpos, narrado con una ternura que permite a los propios personajes expresarse, y a la persona que lee, conectar con ellos. Entre sus palabras encontrareis destellos de otras vidas, otros contextos, futuros, experiencias y deseos que podrían ser los vuestros.
Me ha gustado el libro, pero al ver su nota y al leer los comentarios elogiosos, me esperaba algo mucho mejor. La representación indirecta de la comunidad LGBTI+ a traves de los personajes modificados, me entusiasmó mucho, aunque habría preferido que fuera más sutil. Sin embargo, aunque el estilo es muy bonito, no me ha convencido la manera de narrar la historia con soliloquios de distintos personajes que me parecían poco realistas. Creo que es una de las razones por las que me costó empatizar con ellos. Para mí, es una novela muy original y vale la pena leerla, pero el autor no ha sabido conmoverme tanto como esperaba.
Es de las mejores novelas que he leído en mi vida, tanto en su forma, fluida y bellísima, como en su contenido. Me ha impactado, removido y hecho gritar de rabia. Es una novela necesaria, cargada de verdades que nos obligan a abrir los ojos.
Es una obra que no te dejará indiferente, gracias a la excelente capacidad de Manu de transmitir a través de sus palabras. Me encanta el trasfondo de esta historia y el testimonio de cada uno de los personajes. Sin ninguna duda, recomiendo su lectura.