Dafne desvanecida presenta a un famoso escritoe que sufre de amnesia por culpa de un accidente y que deberá reconstruir su pasado a partir de los apuntes de sus propios cuadernos, donde nunca se distingue muy bien entre la realidad y la ficción. A partir de aquí, la trama se convierte en la búsqueda delirante de un tiempo y una identidad marcados por la paradoja, el humor y el absurdo.
José Carlos Somoza is a Spanish author born in Havana, Cuba. In 1960 his family moved to Spain after being exiled for political reasons. He holds a Bachelor's Degree in psychiatry, but he gave up medicine in order to be a full-time writer in 1994.
Un novelón muy original, que juega mucho con el medio y que tiene partes muy experimentales, por lo que es muy recomendable para aquellos que buscan algo nuevo. Los personajes, extravagantes pero coherentes, son muy interesantes, así como la trama, capaz de mantenerte pegada a sus páginas. Pese a su complejidad, se lee en un suspiro gracias a la magnífica narración y a la cuidada pluma del autor. Además, la parte metanarrativa resulta fascinante y las reflexiones entorno al sector editorial y la diferencia entre realidad y ficción valen oro.
This was one of the best books I’ve read in quite some time. What looked like a simple mystery novel turned out to be a great story about reality and fiction. This was, honestly, the most self-aware book I’ve ever read. It’s a story that deals with literature and its nature while also dealing with itself. Somoza plays with the language and the world he’s created brilliantly, which is one of the reasons the book is so captivating. He constructed the characters so skillfully that they often voiced my own thoughts and questioned the same things I did in my mind while I was reading, which for me was a great nod to the readers. The story itself was immensely gripping and kept me interested to the very end, every time I thought I figured something out, the author kept on surprising me and I couldn’t put the book down. Every element in this work is wrapped in layers upon layers of reality and fiction intertwining, everyone and everything underwent some kind of metamorphosis and so the writer became a character, the imagined became real, and even I, the reader, felt like a character of the story. There were times that what I thought was real turned out to be the exact opposite and I found myself wondering about the whole story and its purpose. The ending, for me, had two parts. The first part was satisfying at most, it tied the whole story neatly, but the second part was eerily amazing and left me in awe. Just as I thought that the story had ended, the author reminded me, again, that a book is what the writer wants it to be and there is no telling what is real and what is not. In the last pages Somoza says through one of the characters: “A book is not a person”. Well, to those who haven’t read this novel what I’m about to say might seem weird, but I beg to differ.
Chyba moja pierwsza w życiu książka, do której podeszłam całkiem w ciemno. Nie miałam pojęcia czym, ani O CZYM jest, a okazała się swojego rodzaju eksperymentem, któremu poddani zostali: ja-czytelniczka, pisarz-autor i pisarz-protagonista.
W takim trójkącie próbowaliśmy ustalić, „gdzie zaciera się granica między fikcją literacką a rzeczywistością i między opowiadaniem a przeżywaniem”. Dawno nie czytałam czegoś tak nieoczywistego.
90% treści było dla mnie na solidne 4 gwiazdki, ale gdy końcówka zostawiła mnie z rozdziawionym „łał” wypisanym na buzi, nie mogłam jej ostatecznie tej piątej gwiazdki odmówić.
„- I postaraj się ją znaleźć, synu! - Co? Kogo? - Swoją powieść! Powieść, której szukasz, a która spoczywa głęboko w tobie. Znajdź ją!”
En esta novela, José Carlos Somoza nos mete en una especie de "road trip" en el que el protagonista (un escritor convaleciente de un accidente de tráfico y con amnesia) busca desesperadamente a una mujer que dejó esbozada en un texto escrito justo antes de su accidente. A partir de ahí, aparecen estrambóticos personajes y situaciones surrealistas, hasta que todo parece desembrollarse. La historia engancha de primeras y se lee fácil, pero le faltan cosas para que sea redonda.
This is not your regular thriller, there is much more to this book. This is a Hallucinating, gripping and skillfully written story about reality and fiction. When does one end and the other begin? So many questions and bizarre characters, layers and layers of an intricate mystery unfolding slowly to a crazy ending..I vividly recommend it xx one of my best discoveries this year..!
Il y avait très longtemps que je n’avais pas lu l’auteur, dont le seul titre que j’avais parcouru m’avait déçu (Clara et la pénombre).
Je m’attendais donc à quelque chose de bizarre en ouvrant ce roman. Le bizarre et l’étrange n’arrive que tard, ce qui m’a permis d’entrer dans la récit de cet écrivain amnésique qui revient sur la soirée de son accident.
J’ai aimé que ce roman parle des écrits et de la mémoire ; des écrits changeant ou falsifié et de la mémoire imparfaite.
J’ai aimé l’écrivain doutant de ce qu’il écrit : c’est un auteur, il est payé pour inventer.
J’ai aimé son tic de se frotter le nez du pouce tout en agitant sa jambe droite quand il est stressé.
J’ai aimé le leitmotiv « plein de fantaisie ».
J’ai aimé que les personnages secondaires et de passage soient tous des écrivains d’après le narrateur.
J’ai aimé Muse, payée pour faire ce que l’auteur la paye pour faire afin qu’il puisse écrire son passage.
J’ai moins aimé la théorie du rabat qui présente le livre au lecteur afin que celui-ci ne soit pas perdu.
J’ai passé un excellent moment de lecture dans ce labyrinthe qui continue jusqu’aux remerciements.
L’image que je retiendrai :
Celle du laurier présent sur les tables du restaurant dans lequel le narrateur a passé sa dernière nuit. Daphné signifiant laurier en grec.
Un roman assez bizarre, qui me fait penser dans sa forme à Umberto Eco ou à Operation Sweet Tooth de Ian McEwan. C'est l’histoire d'un écrivain amnésique qui se réveille à l’hôpital après avoir écrit une phrase mystérieuse dans son carnet, à propos d'une belle jeune femme. Il remonte métaphoriquement le cours du temps pour retrouver sa trace, et il va rencontrer plein de gens très bizarres qui ont tous un lien à l'écriture et à la fiction. Au 3 / 4 qu livre, j’ai failli le laisser tomber car il y a des longueurs et des répétitions : sans compter un style assez plat par moments. Mais la fin m'a surprise et je l'ai apprécié. Un questionnement de la fiction très intéressant, je pense que ça doit être le livre de chevet d'un écrivain en devenir !
El protagonista es un escritor de éxito que sufre un accidente de tráfico y pierde la memoria. Pocas horas antes deja escrito que se ha enamorado de una mujer desconocida. Pero no sabe si esta frase es parte de una nueva obra o es una mujer real. En su búsqueda por encontrar la verdad, se encuentra con distintos personajes que le conducen a un sorprendente final. Partiendo de este argumento, el autor traza una narración llena de suspense, dinámica y en la que se reflexiona sobre el papel de la literatura. Los personajes están bien definidos y resultan interesantes e, incluso sorprendentes, especialmente la modelo de escritores. Estos contribuyen a mantener el suspense hasta el final. Con todo esto, es un libro que entretiene y hace reflexionar sobre la literatura. Este aspecto relacionado con la literatura aparece en el último cuarto del libro, junto con alusiones a las "Metamorfosis" de Ovidio (alusión que aparece también en el título del libro). Sin embargo, el final no me ha terminado de convencer. Es sorprendente pero, para mi gusto, no está a la altura del resto del relato. Creo que le falta desarrollo, aunque quizás eso le restaría dinamismo a la trama.
Ha pasado bastante tiempo desde que deje postergado, resignadamente, las novelas de Somoza. “La caverna de las ideas” fue un inicio prometedor en mi particular periplo por su obra, que luego ha ido dando bandazos (en concreto tres libros considerados como pasables o aceptables), no obstante, en mitad de dichas oscilaciones, hay otro momento culminante con “Clara en la penumbra”. Según mi criterio, no todas han sido acertadas, pero el leitmotiv de las novelas basado en el arte, disciplina intelectual o ciencia: filosofía, pintura, cine, poesía, mitología, etc., desarrollado en una trama de intriga, siempre me ha resultado interesante e instructivo ese exclusivo enfoque, independientemente de mi valoración final. Después de ciertas vacilaciones me he decidido por este título, el cual no me “ha salido rana”, haciendo alusión a un importante tema de la trama: las metamorfosis. Ante todo, es una narración original donde la literatura, y el mundo que le rodea, es la base del argumento con concesiones a la psicología, el problema de la identidad, el binomio realidad-ficción y la mitología griega. El origen del enigma se encuentra en la búsqueda de la identidad: de sí mismo y el recuerdo vago y obsesivo, apenas una silueta, de una mujer desconocida. El protagonista, un escritor que padece amnesia, se lanza a una indagación sobre una dama anónima tiendo como únicas pistas unos tenues indicios: una frase escrita por él que declara su amor y una visión efímera (excelente la elección de la portada) de esta supuesta pasión, todo englobado en una sensación de verdad y fantasía donde es imposible discernir qué hay de cierto. Con este insondable principio (muy propio del cine negro: “Recuerda”, “Laura”, “La mujer del cuadro”, etc.) Somoza cautiva por completo la atención y acompañamos al desmemoriado protagonista en su investigación con una total compenetración y entendimiento. Los dos, amnésico y lector, partimos de cero en el conocimiento personal del narrador y su entorno, que nos permite sentir las mismas “experiencias”. No son pocas veces las que Juan Cabo se dirige directamente al desconcertado y confuso lector reclamando comprensión y complicidad. Narrada en 1ª persona (con una pequeña excepción a la 3ª en un fragmento disparatado) con un carácter introspectivo y, en ocasiones, divagador, nos lleva por las vicisitudes de este novelista peculiar que posee una naturaleza (¿ex profeso o coincidencia?) muy aproximada al propio Somoza. Me refiero a la descripción física, a la edad pareja, la popularidad de la que ambos gozan con premios literarios y, forzando las analogías, las iniciales del escritor protagonista coinciden con las del nombre compuesto del autor real. El tono de suspense consigue aprisionar el interés, pone en incertidumbre cada suceso y posible conjetura que podamos deducir. Es constante el “juego de espejos” que se deriva de todo hecho, pensamiento y sensación. Hay una continua incertidumbre entre la realidad y la ficción: ¿dónde comienza una y termina la otra? ¿es original o imagen? Están difuminados los límites de ambas ideas, cuya permeabilidad hacen que la verdad y la ilusión permanezcan en la indecisión; sólo el lector tiene el poder y el juicio para decidir a qué categoría pertenece cada circunstancia. Por supuesto, será un veredicto subjetivo y arbitrario. El aspecto que más me ha llamado la atención ha sido el empleo del humor para caracterizar el relato, especialmente haciendo hincapié en los dos primeros tercios (a ojo de buen cubero). Está sazonado, para mi sorpresa (nunca estuvo presente este cariz divertido en sus otros libros), con un humor que va desde la parodia y la ironía hasta rozar el surrealismo o el absurdo. La literatura es omnipresente en la totalidad del texto y, sin exagerar, casi omnipotente; es el hilo conductor de los diferentes asuntos que se plantean. Desde el principio hasta el final, todo es una absoluta referencia al arte de las letras. La sociedad, a puertas del nuevo milenio, está algo “deformada” ante la importancia de la pasión literaria, que hace angustiar a casi todo ser letrado con un impetuoso deseo por escribir y, por tanto, recobra trascendencia e influencia el negocio editorial. Somoza ha urdido un lenguaje metaliterario donde las descripciones, acciones, pensamientos o los juegos de palabras están dispuestos en contacto íntimo con cualquier aspecto literario: libros, utensilios de escritura, literatos clásicos, musas, ferias literarias, el proceso de creación, alegorías, diálogos directos entre autor y su personaje (posible homenaje a uno de mis eternos pendientes: “Niebla” de Unamuno), etc. Así, uno de los recurrentes puede ser “La divina comedia” con un paródico Virgilio como guía, o las poesías mitológicas de Ovidio usadas como claves para desentrañar el misterio. Los escritores, diseñadores de vida, llegan a equipararse a los mismísimos dioses del Olimpo. Como proclama el mensaje del bello poema “Ítaca” de Kavafis o la célebre frase de Punset: “No es importante la meta sino el camino recorrido”, de este modo, el final, según mi parecer, no está a la altura de la presentación y el desarrollo de la historia; no obstante el giro imprevisto, esa otra vuelta de tuerca sobre la identidad y la dualidad realidad-ficción, le da un matiz ambiguo y rico a estos conceptos, que, como puntualicé antes, el lector tiene la última palabra. “Dafne desvanecida” tiene todos los alicientes que espero y anhelo de la buena prosa (cuando toca) de Somoza.
Una novela dotada de un argumento traslúcido que, en ocasiones, nos enfrenta al oscuro mundo editorial de forma dura e implacable, otras veces nos envuelve en atmósferas de detectives que fuman ávidos mientras deducen en compañía de carismáticos ayudantes, o delirantes encuentros literarios donde la escritura es todo... pero todo ello, recursos envueltos en un cierto aura mágica, para plantearnos una inquietante fuente de inspiración literaria.
Quizás, el trabajo más profundo y complejo de Somoza.
Un roman vraiment spécial que j'ai adoré. Ça commence de manière assez simple, un écrivain amnésique mène une enquête pour savoir si les dernières lignes qu'il a écrites correspondent à la réalité. On se demande à quoi tout cela va nous mener, et cela nous emmène très loin !! Une enquête pleine de rebondissements, un vrai labyrinthe où réalité et fiction se mêlent totalement, où les personnages inventés deviennent des personnes réelles et vice-versa. Beaucoup d'humour aussi, d'autodérision du narrateur et on sent l'auteur s'amuser à nous emmêler et nous conduire là où il le veut.
Una propuesta muy novedosa e interesante que juega con la mentira (lo que hacen los escritores?), con realidad? Y la fantasía y la ficción creada por uno o varios escritores… Lastimosamente en algún momento se pierde y no alcanza la magistralidad de la idea original… igual vale la pena leerla…
Novela de intriga alrededor de la escritura con la suficiente dosis de puzzle para hacerla entretenida y con un interesante giro final. Pero quizás no está a la altura de otras obras del autor.
No logré terminar este libro, los personajes y la trama no me generaron interés. Aunque está muy bien escrito, creo que no está a la altura de otras novelas que he leído de Somoza.
Somoza je le kiffe, Somoza je l’aime d’amûûûr, il vient quand il veut à la maison, je lui ferai une fideua. Cet homme est un grand malade. Ça turbine sec dans la cabeza. Comment peut-on maîtriser autant des intrigues à ce point tordues, traiter des thèmes aussi originaux ? Somoza le fait, Somoza peut tout faire. Comme à son habitude, l’auteur nous perd entre réalité et imaginaire, son histoire emporte le lecteur loin dans la réflexion. Le rapport entre la fiction créée par l’écrivain et la réalité est poussé à son paroxysme par le biais d’un genre de thriller qui n’en est pas tout à fait un, mais un peu quand même. Là aussi nous avons un roman assez court, plus long que Le détail, mais moins long que mes autres lectures de Somoza. Le personnage de Cabo, auteur amnésique, est la personnification de la page blanche à lui tout seul. Il se sent contraint et forcé de partir à la recherche de cette femme écrite, qui existe peut-être, quelque part. Son enquête est à la fois une quête de LA femme, une quête de lui-même, du roman idéal. Un roman en forme de puzzle, bourré d’énigmes et de pistes, une réflexion intense sur le processus mystérieux de la création, et sur la réalité de ce qui est créé. On a l’impression de nager en plein fantasme, en plein rêve, jusqu’à ce que la réalité du dénouement nous secoue, juste avant un final d’une poésie extrême. Somoza s’amuse et cite un roman que j’ai lu et adoré il y a des années, et qui aurait dû me mettre la puce à l’oreille, puisqu’il annonce la chute et l’explication finale. Daphné disparue est un roman tout aussi surprenant que ses autres œuvres, et tourne lui aussi autour des mêmes thèmes qui semblent être la préoccupation principale de Somoza : les diverses formes d’art transposées de manière toujours troublante et inattendue. Pour faire simple, je dirai que l’œuvre de Somoza est fascinante, envoûtante, et onirique.
Well, this book is a bit strange. I had to read it for school, so I didn't want to read it at all. But once I started reading it, I found it interesting in a particular way. At first, I liked it. Then I was like 'No. You are kidding. That is not true. He will have to begin with the searching again?!' That happened to me like 4 times more or less. But I continued, and since chapter 13 that I couldn't stop reading it to find out who that mysterious woman is. For the last year, I've been reading only YA fiction, so it was kind of fun to read something different, even though I had to read it for school.
3,5. Dafne desvanecida es una historia original, que sabe desconcertar al lector quien va descubriendo poco a poco a qué tipo de historia se está enfrentando (ay, las solapas!) Sin duda, lo mejor de la historia es la reflexión que hace sobre la literatura -sin entrar en detalles para no spoilear. Desde luego, es un planteamiento distinto y, sólo por eso, recomendaré siempre su lectura.
Es completamente meta, literatura sobre literatura sobre literatura. Tiene detalles muy originales y curiosos como el restaurante al que van los comensales a escribir y la profesión de modelo de escritores; además la mayor parte está narrado con un tono cómico que conecta enseguida con el lector y por supuesto el misterio engancha desde el principio.
Una novela maravillosa, muy en la línea de su autor. Esta tiene un punto de metaliteratura, un poco de fanservice para escritores que le sienta de maravilla. Los lectores la disfrutarán. Los escritores... la disfrutarán un poquito más. Totalmente recomendable.