Hoy vengo con la reseña de un thriller histórico que me atrapó desde la primera página y que demuestra la cantidad de historias fascinantes, y muchas veces silenciadas, que han ocurrido a lo largo del tiempo. “La doncella”, de Kate Foster, es una novela basada en hechos reales que nos traslada a la Escocia del siglo XVII, concretamente a Edimburgo, donde una mujer fue acusada de asesinar a su amante, que además era su tío político.
La protagonista es Lady Christian Nimmo. Cuando comienza la historia, está encarcelada, esperando su juicio por asesinato. Desde ese encierro vamos conociendo su vida a través de sus propios recuerdos. Poco a poco descubrimos su infancia, su matrimonio, su entorno y, sobre todo, su relación con James Forrester, un hombre poderoso, controlador y muy consciente del dominio que ejercía sobre ella. Lo interesante es que el libro no gira en torno al crimen en sí, sino a todo lo que lo precede: los abusos, las imposiciones sociales, el deseo de libertad y esa mezcla de amor, culpa, deseo y desesperación que la empujan a actuar.
Kate Foster no escribe esta historia para victimizar ni para glorificar a su protagonista. Lo que hace es mucho más valioso: le da voz. Una voz que durante siglos fue silenciada o reducida a un escándalo. Aquí, Christian se convierte en una mujer completa, con contradicciones, con fuerza, con heridas. Su relato está lleno de emoción contenida y de una sinceridad que duele.
La ambientación es magnífica. Edimburgo se siente húmedo, gris, opresivo. Cada escena está impregnada de una atmósfera cargada de juicio, miedo y represión. Y aunque no es una novela de ritmo vertiginoso, la tensión emocional se mantiene constante. Vas leyendo con el corazón encogido, deseando que alguien la escuche, que alguien la entienda.
La prosa de Foster es elegante y precisa. Tiene un estilo sobrio pero lleno de fuerza, que te envuelve sin necesidad de adornos. La historia está contada con respeto, con inteligencia y con una sensibilidad feminista que atraviesa cada página.
Y no puedo cerrar esta reseña sin mencionar lo preciosa que es la edición, cuidada hasta el mínimo detalle, con una portada que capta perfectamente el tono de la novela.