“Querido librero”. Es el primer libro que leo de José Luis Romero, un autor español, gran lector y que trabajó en diarios y revistas escribiendo sobre libros. Acá, vemos su sensibilidad y fuerza, también cómo los personajes se cuelan n nuestro corazón. Además, nos muestra que el amor va más allá del tiempo. Hace poco, Helen se convirtió en madre y en la habitación de su padre encontró unas cartas que contienen un gran secreto. En las cartas, que Alberto y Aline intercambiaron, fueron más allá de pedidos de libros. Me llaman la atención y me atrapan las historias que transcurren en librerías, además de que adoro leerlas; esta es una novela que lo logró desde la primera página. A parte, la sección epistolar se vuelve adictiva. Leer la novela fue un mimo al alma y al corazón. La termine de leer con felicidad, y seguiré leyendo a Romero. Recomiendo la historia.
Un secreto familiar guardado durante años que Helena, la hija del librero que acaba de ser madre, descubre cuando encuentra unas cartas guardadas en la habitación de su padre. Una historia que cabalga entre Córdoba y París, abarcando más de cinco décadas de intercambio de cartas. Vamos a conocer a Aline, actriz de teatro que decide mandar una carta a una librería cordobesa preguntando por una obra de Lorca para adaptarla a una obra de teatro en el París de los 70. Recibirá la respuesta de Alberto, el librero cordobés que hará todo lo posible por ayudar Aline en la búsqueda de las obras de Lorca que desea. El desparpajo de Aline en sus cartas hará que Alberto y ella no dejen de cartearse aunque los años pasen y la tecnología evolucione. Con el avance de la historias, ambos personajes van creciendo y evolucionando, es bonito acompañarlos en su historia a través de las cartas y ver como se desenvuelve su relación. Esta historia es íntima y delicada,y a la vez transmite el amor por los libros y el deseo de decir aquello que callamos pero que puede cambiar el curso del destino. Lo que más me ha gustado de la historia sin duda, es lo fantástico que ha sido conocer a los personajes a través de las cartas, sin nada más. Descubrir la extroversión de Aline; y a veces, la seriedad y la cautela de Alberto, me ha parecido una forma fascinante de descubrir a los personajes. Sin duda recomiendo esta historia porque hace un recorrido por el mundo las letras y es una historia de amor contada entre cartas. Si sois amantes de los libros y queréis una historia íntima y que se devora a un ritmo frenético, necesiáis leerla.
🎭 Este es uno de esos libros que se lee solo por muchos motivos. Además de que no llega a las 300 páginas, prácticamente conocemos toda la vida del protagonista a través de su correspondencia con una joven actriz de teatro. Leer las cartas es algo que te mantiene completamente en vilo y con ganas de leer más. Creo que el autor ha sabido hacer un muy buen equilibro entre esta trama y la de la hija del protagonista, que descubre las cartas.
✉️ Me ha encantado cómo la prosa de José Luis te transporta y te hace reflexionar. Considero que es una de esas obras en las que según la persona que la lea puede extraer varias lecturas. Para mí ha sido un libro sobre lo que nunca llega a ser, sobre el poder de la literatura y sobre lo inevitable del paso de los años.
☕️ No os quiero desvelar mucho porque, como siempre, cuanto más descubráis por vuestra cuenta mejor. Sí que os puedo decir que a mí me ha hecho pensar mucho. He sentido emociones de todo tipo mientras lo leía. En muchas ocasiones no estaba de acuerdo con los protagonistas, pero creo que eso es parte del conflicto que pretende crear el autor. Porque al final las personas somos así. Contradictorias. Lo que aporta incluso más sensibilidad a la trama.
➡️ Si buscáis una de esas historias que se leen como si se vivieran, que te hacen caminar con otros zapatos y que te hacen pensar en “y si…”, definitivamente “Querido librero” es vuestro libro. Yo os lo recomiendo mucho. Por todo ello, para mí ha sido un 4/5⭐️
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Helena, casi por casualidad, encuentra en la habitación de su padre una carpeta llena de cartas antiguas. No reconoce la letra femenina que aparece entre ellas ni esa versión sensible y enamorada del hombre serio y reservado que siempre ha conocido. Movida por la curiosidad comienza a leer.
A través de esas cartas viajamos al pasado, hasta el momento en que Alberto, un librero de una tienda de segunda mano en Córdoba, inicia una correspondencia con Aline, una joven actriz que vive en París y que le escribe buscando obras de Federico García Lorca. Lo que empieza como un simple intercambio literario se convierte con el paso de los años en una relación profunda, íntima y marcada por la distancia, el tiempo y las decisiones que nunca se tomaron.
La novela entrelaza dos tiempos: la del amor vivido a través de las palabras y la de una hija que intenta comprender a su padre y a sí misma. · Querido librero ha sido una lectura de esas que se leen despacio y que te envuelven desde la primera carta. No solo porque habla de libros sino porque lo hace desde un lugar muy íntimo y emocional.
El formato epistolar es uno de sus grandes aciertos. Las cartas se leen con una naturalidad que hace que olvides que estas ante una novela y no ante una correspondencia real. Ha sido muy especial poder acompañar a Alberto y Aline a lo largo de los años, ver cómo cambian, cómo maduran, cómo se buscan y siempre a través de las palabras.
La historia de Helena aporta una capa de reflexión sobre la familia, la memoria y todo lo que no se dice en voz alta. Me ha gustado mucho cómo el autor plantea esa idea de que nunca terminamos de conocer del todo a quienes queremos.
La ambientación también es preciosa: la librería en Córdoba y el París artístico de Aline. Todo está escrito con una sensibilidad que se nota en cada página llena de referencias literarias.
Es un libro para leer en calma. Disfrutando de sus 200 páginas.
En definitiva, Querido librero es una novela delicada, nostálgica y muy humana. Un homenaje a las cartas, a las librerías, al amor que no siempre encuentra su momento y al poder de los libros para unir vidas.
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Querido librero es un libro que empieza con una promesa hermosa y, en parte, la cumple… aunque no del todo.
La primera parte me ha gustado especialmente. Tiene algo muy atractivo: el amor por los libros, la figura casi mítica del librero, el diálogo íntimo entre lector y libro. Ahí el texto respira, se deja leer con gusto y conecta con quienes creemos en las librerías como lugares de refugio y resistencia.
Sin embargo, conforme avanza, el intercambio de cartas termina por hacerse repetitivo y pesado. Lo que al principio resulta sugerente acaba diluyéndose, como si el libro se quedara dando vueltas sobre sí mismo sin avanzar realmente.
La desaparición de Alberto, el librero, que podría haber sido un punto de inflexión potente, resulta confusa y poco desarrollada, y el final tampoco termina de aclarar ni cerrar lo que se ha ido planteando. Da la sensación de que la historia se disuelve justo cuando más necesitaría concreción.
En conjunto, es un libro con una idea preciosa y un arranque muy logrado, pero que pierde fuerza en su desarrollo y deja un poso de indefinición que puede frustrar a algunos lectores. Aun así, merece la pena por lo que propone al principio y por el amor sincero que destila hacia los libros y quienes los cuidan.
Libro de amor. El amor epistolar y la literatura como puente entre las personas. La memoria familiar y los secretos guardados durante décadas.
¿Lo que más me ha gustado? Como mediante las palabras escritas se puede encender o apagar una llama de pasión. Como el arte de escribir sobrepasa la palabra verbal. Cómo te hace tomar tierra y sentir los recuerdos y las memorias del amor en la distancia, ese que durante años ha seguido vivo y tiene su final.
3,5⭐️ ha sido un libro lento pero precioso, de esos que no te animan a leer toda la novela en un día, al contrario, cada día lees un poquito para apreciar la pluma del autor y la narrativa. Esta me ha parecido una bonita novel epistolar, pero siento que al lector le falta información. Hay cosas que se sobreentienden pero me hubiese gustado más detalle en algunos trozos de la historia.
"Entiendo el mundo únicamente a través de la lectura, pues, a través de los libros, he aprendido a conocerme, a comprender a los demás, a entender el mundo y a buscar otros mundos, que de otra manera, permanecerían ocultos para mí"
Me sentí muy identificada con la relación que tiene ese librero con los libros y los espacios en los que habitan 💕 aunque el final lo sentí un poquis ambiguo y difuso
Córdoba y París. Dos ciudades. Dos vidas. Alberto, un librero anclado en la nostalgia, y Aline, una actriz en busca de su lugar en el escenario. Su encuentro no es físico, sino literario: comienza con una simple búsqueda de ediciones de Federico García Lorca que pronto se transforma en una conexión intelectual tan profunda que la distancia se disuelve.
Envueltos en cartas que respiran literatura, descubren un amor capaz de nacer sin verse ni tocarse, pero que, aun después de haberse encontrado, choca contra la realidad: la carrera de Aline y las responsabilidades de Alberto —su esposa, su hija y su librería— pesan más que cualquier deseo. Aunque continúan escribiéndose durante décadas, finalmente comprenden que lo suyo solo puede existir en la idealización y deciden confinarlo al papel para preservar su esencia.
Años más tarde, Helena, la hija de Alberto, inicia una búsqueda cuando su anciano padre desaparece. Es en aquella vieja y amarillenta correspondencia donde encuentra no solo el camino para hallarlo, sino también la clave para comprender la pasión, el sacrificio y el verdadero legado de su papá.
“Querido librero” habla sobre el futuro al que se renuncia y el amor que se resiste a morir frente a la vida real. Es una novela conmovedora que te hace sentir destinatario de cada sobre, invitándote a reflexionar sobre tus propias decisiones y los caminos que dejaste atrás.
Pero su corazón está en las cartas: allí donde Alberto y Aline, limitados por las circunstancias que el destino les impuso, construyeron un romance que, aunque solo existió en la escritura, latió con la misma intensidad, recordándonos que “hay quienes viven lo que les toca… y quienes viven lo que leen”.