Nota: 4.5 sobre 5
Premisa:
Cédric decide adoptar un perrito, Ubac, y su vida comienza a girar en torno a él. Esto le hará pasar situaciones complejas pero tremendamente enriquecedoras y significativas. Su familia evolucionará y cambiará, pero esa alma con nombre de montaña vivirá con él para siempre.
Opinión:
Desde bien pequeña quise experimentar lo que era compartir parte de mi vida con un animal. Poder disfrutar del vínculo, la compañía, el amor incondicional. En mi caso, ya he tenido cuatro compañeros peludos, con bigotes, ronroneos y bufidos repentinos. Aunque no es lo mismo que tener un torbellino de ladridos y ojos implorantes, la equivalencia en el sentimiento que generan en nosotros es innegable.
El arte de Munuera nos conduce por la historia de Cédric y su perro mostrando ese amor imparable que existe sin necesidad de recompensas. Y no solo captura la emoción con la habilidad de un hechicero, sino que te permite atisbar e imaginar todo lo que no se enseña pero que vertebra y enraíce el sentimiento. Imposible no conectar con una de las pulsiones más verdaderas que existen.
Una de las mayores virtudes narrativas de la novela es poder acceder a la vida de esta familia a través de las voces de cada uno de sus miembros. Sí, también de Ubac, aunque en este caso exploraremos gracias a su olfato. Y qué bonito es poder imaginar cómo se ve la vida a través de esos ojos ávidos de aventura y afecto.
Si un peludito se adentra en tu vida, no va a haber marcha atrás. Cambiarás, tu corazón crecerá y tu proyección y apertura aumentará sin remedio. Si conoces a alguien a quien no le haya pasado, hay algo roto en su interior. Es imposible no amar mejor después de haber tenido un compañero así.