Primera vez que lo leí: 2016.
Segunda vez que lo leí: 2026.
Leí este libro por primera vez hace diez años y en aquel momento le di 2 estrellas. Al releerlo ahora, creo que entiendo mucho mejor por qué no había logrado conectar con él. No es que los temas no estuvieran ahí, sino que probablemente no tenía la misma capacidad para dimensionar todo lo que la autora estaba planteando en estos ocho relatos.
Son historias cortas, pero hablan de temas bastante fuertes y, aunque muchos forman parte de realidades que existen todos los días, siguen siendo temas tabúes: esclavitud, inmigración, xenofobia, delincuencia juvenil, racismo, ansiedad, chovinismo, supremacía blanca, trata de niños y, sobre todo, esa desilusión que aparece cuando empezamos a darnos cuenta de que gran parte de los adultos al final son el problema de la humanidad.
Lo que más me gustó fue la manera en que la autora aborda todo esto desde perspectivas infantiles. Hay algo especialmente incómodo y duro en ver ciertas situaciones a través de los ojos de un niño, porque muchas veces ellos observan cosas que los adultos hemos aprendido a normalizar.
Los relatos que más me gustaron y a los que a ambos les doy una calificación de 4.5 son:
- Luz amarilla: En este relato se aborda la esclavitud y la trata de personas y plantea el conflicto de qué hacer cuando sabemos que algo está mal y el que lo está generando es uno de nuestros padres. ¿Cómo se actúa, cómo se sobrevive? El final para mí fue brutal.
- Hasta que la muerte nos separe: Aquí la historia gira alrededor de la delincuencia, la manera en que se justifican ciertos actos y la delgada línea entre comprender las razones de alguien y justificar lo que hizo. ¿Que diferencia hay entre hacer algo indebido por necesidad y hacerlo simplemente porque se quiere? ¿En qué momento matar deja de ser un asesinato y se convierte en justicia simplemente porque quien lo hace tiene la autoridad para hacerlo?
Sigo pensando que no todos los relatos me gustaron por igual pero definitivamente TODOS te dejan analizando una que otra cosa. Es de esos libros que te invitan a reflexionar sobre lo que sabemos y que preferimos no hablar.
Esta segunda lectura definitivamente hizo que me gustara mucho más el libro que cuando tenía 15-16 años y justo es lo bonito de releer un libro después de tantos tiempo: te hace ver lo mucho que ha cambiado tu perspectiva e incluso gustos.