En el apacible pueblo de Palafrugell, cuatro mujeres muy diferentes se ven unidas por un secreto que va más allá del tiempo y la realidad. Sira, Solé, Lina y Zela enfrentan sus propios desafíos personales —la búsqueda de la maternidad, la reconstrucción tras un divorcio, la maternidad en pareja y la soltería vivida con calma, aunque con el corazón abierto al amor— mientras despiertan dones mágicos heredados de una antigua bruja perseguida durante la Inquisición.
Un espejo ancestral, que actúa como umbral entre el pasado y el presente, desvela la conexión invisible que las une. Sus poderes, que van desde la clarividencia emocional hasta la visión de auras, son la clave para desentrañar una profecía y enfrentar una oscura amenaza que quiere arrebatarles ese don dividido en cuatro.
Entre emociones reales y magia latente, estas mujeres descubrirán que la verdadera fuerza reside en la unión, la resiliencia y la aceptación de quienes son, en un viaje donde lo cotidiano y lo sobrenatural se entrelazan para cambiar sus vidas —y quizás, el destino del mundo— para siempre.
En esta historia la autora nos cuenta la historia de cuatro chicas, cada una con su propia vida y su propia historia, a las que las acaba uniendo un gran secreto y un gran poder.
La forma de escribir es fresca, natural y sencilla, lo que permite que puedas avanzar en la lectura de forma rápida ya que no se hace nada pesada. Además, la trama engancha y en mi caso, quería seguir leyendo para descubrir el motivo por el que ellas están en esa situación y que se esconde detrás.
A su vez, me ha gustado mucho ir conociendo a cada protagonista, saber su historia y cómo iba evolucionando su personaje dentro de la trama. Dando importancia a todas ellas como personas individuales y dentro del propio grupo.
Si te gusta la fantasía sencilla, fresca y entretenida, recomiendo que le des una oportunidad a esta historia.