Él no fue una casualidad. Fue una advertencia. Y aun así, ella no supo —o no quiso— alejarse. Brooke tiene reglas. Rutinas. Una vida donde el caos no tiene cabida. Pero cuando Aleksei aparece, todo eso deja de importar. Frío, silencioso, tatuado y con una oscuridad que arrastra como una segunda piel… No la toca. No la besa. No le promete nada. Pero la mira como si ya fuera suya. Él vive en un mundo donde las amenazas se susurran y los pecados no se confiesan. Ella no pertenece a ese mundo… pero ya es demasiado tarde. Porque hay miradas que marcan. Y hay hombres que no se olvidan. Una historia de romance oscuro, deseo prohibido y tensión que arde. Donde amar puede ser la única forma de romperse… o de salvarse. Oscura, adictiva y emocionalmente devastadora. No es el típico romance, es el que te consume.