Siempre creyó en la palabra para resolver conflictos. Ahora deberá decidir si tomarse la justicia por su mano.
«Una novela absolutamente sobresaliente y desgarradora. Janne Teller escribe de manera brillante y con gran perspicacia sobre la vida interior de los seres humanos, los puntos calientes de la política actual, el idealismo y el amor eterno.» Danmarks Biblioteker
«Maravillosa.» Kristeligt Dagblad
Teodor Merlin es un experimentado diplomático de las Naciones Unidas. Hace cinco años tuvo que hacer frente a lo inimaginable, la muerte de su hija en Oriente Medio. Joanna trabajaba para una ONG y ni las circunstancias de su muerte ni la eventual participación de las autoridades o de su propia organización se llegaron a esclarecer del todo.
En el presente, a través de algunos encuentros imprevistos y casi en contra de su propia voluntad, es arrastrado al descubrimiento de qué ocurrió exactamente hace cinco años, lo que se convierte en una misión devastadora para lograr la justicia donde no hay ninguna solución en el plano legal. Él, que toda su vida ha creído en las palabras para resolver conflictos, se encuentra ahora ante el dilema de decidir si debería tomarse la justicia por su mano, frente al presunto culpable y con un arma en la ¿debería disparar o no?
Danish writer and essayist Austro-German origin. Educated as a macroeconomist, Janne Teller worked for the United Nations and the European Union in resolving conflicts and humanitarian issues around the world, especially in Africa. She began writing fiction full time since 1995. She has lived in various parts of the world, such as Brussels, Paris, Copenhagen, Bangladesh, Tanzania and Mozambique. Now living in New York. Janne Teller's literature, which consists mainly of novels and essays, always focuses on existential outlook on life and human civilization, which causes often controversial debates. Furthermore, it was thought that her work Intet (2000), which was initially banned, revolutionized the novel for youth, and became a worldwide success.
Teller demuestra, una vez más, ser una narradora incisiva, potente y osada. Sin embargo, en esta ocasión parece ser también víctima de uno de los grandes males en el panorama editorial de las últimas décadas: qué hacer con esas obras demasiado largas para ser relato y demasiado cortas para ser novela. El sentimiento es el de tantas veces: que se ha alargado el libro para cubrir el número de páginas requerido por quien la edita, cuando el número de hechos es muy corto. En este en particular (y no me extraña, por obras previas), Teller no opta por el relleno con líneas argumentales secundarias que no tengan nivel, sino que cae en una reproducción en bucle de acusaciones y amenazas que no ofrecen apenas avance o información. Durante veintenas de páginas, consigue que el lector condescendiente lo entienda como el propio barullo que el protagonista sufre: ese no poder quitarse algo de la cabeza. Por desgracia, llegado el punto en que no solo las frases principales y sonoras se repiten, las excusas van cayendo por su propio peso, estrellándose en la conciencia de que nos encontramos ante algo machacón, aterrorizados por la creciente sombra de un posible desenlace predecible («Que no lo sea, que no lo sea.»). Caso aparte es el uso del doble salto de línea, rozando lo indiscriminado. Lo que en un primer momento se hace entretenido para el lector que domina las marcas, acaba resultando casi caótico, molesto: «¿Ha habido un cambio de escena? ¿Narra alguien diferente? ¿El pensamiento pertenece a otro momento? Ojo, que aquí no hay sangría de primera línea, ahora sí es diferente escena. ¡Pero la anterior también lo era y no llevaba!». Es como si el caprichoso espaciado obedeciese a algo que se nos revelará, pero una vez terminado no da la sensación de que haya sido oportuno, de que le hayamos encontrado un especial sentido. Por fortuna y pese a las dos grandes (y dañinas) carencias, el espíritu de la gran Janne Teller se conserva entre las páginas del libro. Su tratamiento de conceptos como la responsabilidad, la culpa o aquel que da título a la novela resulta atractivo por lo poco quedabién que es, por no buscar gustar, por generar preguntas al régimen dominante en el ideario de quien lee. Un apartado en el que hay que hacer mención especial a los escarceos en torno a relaciones de pareja: de lo mejor de la obra. Obviamente (sobre todo, en lo que concierne a política), el lector que ostente la apertura mental de un pistacho sin ranura acusará a Teller de partidismo y demagogia para el lado que interese a quien la señale; de hecho, puede que más que nunca en este caso. Pero claro, la autora de una obra como Nada no escribe para lectores de ese tipo, y eso es lo que marca su personalidad como escritora.
La intención era buena, el tema principal era excelente, los elementos de escritura/narrativos fueron excepcionales, pero el ingrediente final dañó absolutamente todo. Me mantuve con la esperanza de que mejorara su cause en sus ultimas páginas, totalmente humillante el final tan básico y poco congruente, una ridiculez total. Lo único que le salvo a la trama: la breve explicación sobre el conflicto de ocupación de los judíos en Palestina. Mas bien parece un caballo de troya, eso quiero creer, pero hecho de puro triple. Me duele que me haya decepcionado tanto.
Una novela que todo el mundo debería leer.El padre de una joven busca la verdad sobre la muerte de su hija, una activista de los derechos humanos. En sus escritos aclara lo que hoy sigue siendo el genocidio llevado a cabo por un pueblo, Israel, contra el pueblo palestino, como una prolongación de los crímenes que comenzaron con el Holocausto, contra un pueblo ocupado al que no pertenecían los criminales mientras el mundo mira hacia otro lado.
A pesar del tema que trata, el genocidio en Palestina, se siente mucho que el libro arrastra con dificultad su trama. La parte del "abecedario" es quizá la parte más interesante y el único momento en el que el libro pudo capturarme por completo. De resto, uno pensaría que la historia de un padre buscando venganza o cierre por la muerte de su hija sería más interesante. Sin embargo, la narración no es lo suficientemente atractiva y francamente el protagonista nunca convence como narrador.
Aunque a veces es más largo de lo necesario, es un libro de lectura ágil que cumple además de entretenerte con el fondo de thriller te regala reflexiones: sobre el conflicto de oriente, sobre el concepto de justicia, sobre las relaciones padre-hija.