Espectacular lectura mezcla de novela histórica y autobiografía. La vida de Peridis y del convento de Santa María la Real, una vida enlazada entre ellos. Una forma maravillosa de llevarnos a conocer la historia.
Es la historia de Peridis contada con esa gracia que sólo él podría tener contando sus cosas. Pero es que es también la historia de Perico, de Gelín, de García Guinea, de Santiago Amón, del maestro Canales, del cartero de Aguilar, de Pancho... Y un poco la mía, la de mi hermana... La de tantos a los que, de una forma u otra, nos afectó ese tesón de Peridis por evitar que una ruina a la sombra de la cual pasó él su infancia, se convirtiese definitivamente en una sombra y apenas un registro más en algún documento histórico y estadístico. La ruina se convirtió en asociación, la asociación en fundación. Extendió sus raíces por la provincia, luego por el país, y hasta cruzaron el Atlántico, llevando el nombre de aquel vetusto monasterio románico palentino hasta Cuba y mucho más allá.
Un relato sobre oportunidades, sacrificio, logros obtenidos y sobre todo de perseguir un sueño y de cómo se puede sacudir la conciencia de las instituciones públicas para que hagan lo que se les pide, dar herramientas a las personas para que puedan forjarse un futuro digno.