Voy a ser totalmente sincero y quiero empezar diciendo que “Sanctas: Estudio de una mentira” de Patricia Ibárcena era mi novela más esperada del último trimestre del 2025. Casi que del año entero. Y es culpa de haber hablado con la autora, que me hizo spoiler el 11 de mayo del 2025 (con mi permiso) y, sabiendo ya de lo que iba yo sabía que lo necesitaba. Además, gracias Rosalía y el estreno de Berghain, podemos darle una banda sonora magnífica a este libro. Así que Siri, reproduce a la Rosalía mientras escribo esta reseña.
Hablar de esta novela es complicado porque hay una parte de la trama que, si bien hablar de ello no sería spoiler, voy a considerarlo como tal porque creo que debería de ser una sorpresa para la persona que decida adentrarse en esta historia. Así que déjame intentarlo: Patricia Ibárcena nos presenta un dark academia donde se estudia la figura de las Santas y la propia existencia de las mismas ya que la sociedad cristiana se ha dividido entre la Iglesia católica devota y la negacionista. En Edimburgo, esta división está calando en la vida diaria más de lo que nadie se podía imaginar y tanto Agnes como Rust van a acabar encontrándose para ayudarse mutuamente: ella necesita que las Santas sean reales, y Rust quiere demostrar de forma científica que todo es mentira.
Vale, creo que lo he conseguido. Así que ahora dejadme ser un poco fan gritón antes de ponerme serio de nuevo: HE AMADO ESTE LIBRO DESDE LA PRIMERA HASTA LA ÚLTIMA PÁGINA. DESDE QUE PATRI ME ENSEÑÓ LA PORTADA, ME HIZO EL SPOILER, ME CONTÓ DE LO QUE IBA Y YO QUE TUVE QUE CALLARME HASTA QUE SE ANUNCIÓ Y HE SEGUIDO CALLÁNDOME MIENTRAS LO LEÍA Y AHORA PUEDO POR FIN DECIR QUE ME HE METIDO ESTE LIBRO POR EL CULO DOBLADO COMO ORIGAMI Y ME HA FLIPADO. LO HE AMADO. PATRICIA IBÁRCENA ERES UNA REINA, TÚ SÍ QUE ERES UNA SANTA. TE AMO.
Lo dicho, perdón. Ahora sí, prosigamos.
Agnes necesita que las Santas existan y tiene sus razones para ello. Es una joven llena de vida, pero con una sombra tan grande que no le deja vivir ni ser libre. Para ella, la fe lo fue todo, y su fe lo es todo. Por su parte, Rust es todo lo que Agnes no es: a él le gusta el dolor, lo busca, es lo que mueve su vida y si las Santas existen, ese dolor no será suficiente jamás. Es por eso que la contraposición de estos dos personajes consigue que la novela funcione prácticamente desde el principio.
Además, algo que Patricia hace muy bien es construir personajes tan reales que llegan a ser parte de uno. Creo que en este aspecto, “Sanctas: Estudio de una mentira” (de ahora en adelante, “Sanctas”) es un libro en el que sus personajes son tan protagonista que sin ninguno de ellos la novela no sería posible. Los miedos que tienen son reales, lo que aman y sufren, la fe que les quema es abrasadora y se sienten tan perfectos que si se atravesaran la piel no sangrarían.
Que la universidad de Edimburgo y la propia ciudad sean también protagonistas de la novela dota a la historia de un contexto espacial que ayuda a la realidad de “Sanctas”. En este aspecto, no podría poner ninguna pega —en realidad, el libro no tiene ninguna—, y me ha creado la necesidad de visitar la ciudad y rememorar la historia de Agnes y Rust, y tal vez verlos hablando de la fe, de las Santas y de aquellos que tienen el poder de manipular, crear y destruir a su antojo.
Como todo buen dark academia, a “Sanctas” no le falta un objeto de estudio, y en este caso es la religión. Tengo que reconocer que, a nivel personal, es un tema que me encanta y me vuelve loco —supongo que ser un gay que ha estudiado en un colegio de monjas y encuentra la fe, la Biblia, la historia y el arte cristiano como algo fascinante tiene a veces sus ventajas y sus contraposiciones. Vaya, como Agnes y Rust—. El caso es que, pasar del derecho, tema que la autora dominaba perfectamente, a la religión, es un movimiento arriesgado. Diría que peligroso, ya que al final es algo que puede levantar ampollas, dañar e incluso molestar. Pero, y pongo la mano en el fuego diciendo esto sabiendo que no me voy a quemar: Patricia ha sido respetuosa con la religión, crítica con los que usan el nombre de Dios como poder opresivo y utilizando el cristianismo como un tema que invita a la reflexión y a la autopercepción que podemos tener de la fe.
En cuanto a la trama, creo que esta vez funciona de forma tan orgánica que no puedo sacarle ninguna pega. Patricia mezcla la historia de los personajes con pasajes que bien son de una tesis académica, recortes de periódico o estatutos religiosos; y es esta mezcla casual que consigue dotar de una credibilidad absoluta a la narración que la autora nos regala. La prosa es magnífica, la mejoría respecto al primer libro (“Hijos Dorados”, también una maravilla que tienes que leer) que me ha llegado a sorprender. Si bien el primero fue intachable, este es insuperable. Creo que la estructura de la novela, las pausas, las regresiones al pasado, las relaciones entre los personajes y las reflexiones sobre la religión y la fe hacen que todo funcione a la perfección como una canción que no puedes parar de escuchar y que, al terminar, tienes que volver a reproducir.
Me gustaría hablar también de lo que este libro ha significado para mí, de lo que Patricia ha conseguido: le ha dado a mi fe una nueva perspectiva. Porque a veces lo que necesito es tener fe en mí, en que yo soy lo más poderoso que tengo en mi vida, en que la persona que señala con un dedo olvida que se apunta a sí misma con tres dedos. La forma que la autora tiene de hablar de la religión y las distintas relaciones que establecemos con la misma, ya sea en nuestro día a día o a través de instituciones podridas hasta la médula, me ha llegado dentro y casi me he llegado a sentir en paz.
Creo que puedo decir, sin ningún miedo y aún con dos meses del año por delante, que “Sanctas” ha sido mi libro favorito del 2025. Las expectativas estaban altas, ya no solo por mi pasión con el tema sino porque leer a Patricia Ibárcena es siempre un acierto, pero es que el libro las ha superado sin temblar. En definitiva, ya lo pensé al leer “Hijos Dorados” y ahora lo vuelvo a reafirmar:
Patricia Ibárcena es la voz del dark academia en el panorama nacional. Y que tiemble el mercado internacional si da el salto, porque nadie lo hace como ella.