John Ronald Reuel Tolkien: writer, artist, scholar, linguist. Known to millions around the world as the author of The Lord of the Rings, Tolkien spent most of his life teaching at the University of Oxford where he was a distinguished academic in the fields of Old and Middle English and Old Norse. His creativity, confined to his spare time, found its outlet in fantasy works, stories for children, poetry, illustration and invented languages and alphabets.
Tolkien’s most popular works, The Hobbit and The Lord of the Rings are set in Middle-earth, an imagined world with strangely familiar settings inhabited by ancient and extraordinary peoples. Through this secondary world Tolkien writes perceptively of universal human concerns – love and loss, courage and betrayal, humility and pride – giving his books a wide and enduring appeal.
Tolkien was an accomplished amateur artist who painted for pleasure and relaxation. He excelled at landscapes and often drew inspiration from his own stories. He illustrated many scenes from The Silmarillion, The Hobbit and The Lord of the Rings, sometimes drawing or painting as he was writing in order to visualize the imagined scene more clearly.
Tolkien was a professor at the Universities of Leeds and Oxford for almost forty years, teaching Old and Middle English, as well as Old Norse and Gothic. His illuminating lectures on works such as the Old English epic poem, Beowulf, illustrate his deep knowledge of ancient languages and at the same time provide new insights into peoples and legends from a remote past.
Tolkien was born in Bloemfontein, South Africa, in 1892 to English parents. He came to England aged three and was brought up in and around Birmingham. He graduated from the University of Oxford in 1915 and saw active service in France during the First World War before being invalided home. After the war he pursued an academic career teaching Old and Middle English. Alongside his professional work, he invented his own languages and began to create what he called a mythology for England; it was this ‘legendarium’ that he would work on throughout his life. But his literary work did not start and end with Middle-earth, he also wrote poetry, children’s stories and fairy tales for adults. He died in 1973 and is buried in Oxford where he spent most of his adult life.
El Hobbit parece, a primera vista, una historia de aventuras bastante simple, incluso infantil. Pero cuanto más avanza, más claro se vuelve que no es solo eso.
El protagonista, Bilbo Bolsón, empieza siendo alguien completamente cómodo en su vida tranquila, sin ninguna intención de vivir aventuras. Sin embargo, termina envuelto en un viaje junto a Gandalf y un grupo de enanos liderados por Thorin Escudo de Roble, con el objetivo de recuperar un antiguo reino y su tesoro.
Lo interesante es cómo Bilbo cambia sin darse cuenta. No se convierte en un héroe de golpe, sino poco a poco, enfrentando situaciones peligrosas, usando su ingenio y aprendiendo a confiar en sí mismo. Hay algo muy humano en ese proceso, en cómo alguien común va descubriendo capacidades que no sabía que tenía.
También sentí que la historia gira mucho en torno a la codicia y al poder que tiene sobre las personas. Thorin, en particular, es un buen ejemplo de cómo el deseo de oro puede nublar completamente el juicio. En contraste, Bilbo termina el viaje volviendo a su vida sencilla, pero con una mirada completamente distinta sobre lo que realmente importa.
Algo que me gustó mucho es que la historia nunca se detiene: siempre está pasando algo, y cada problema lleva a otro, como si no hubiera espacio real para el descanso. Además, J. R. R. Tolkien tiene una forma muy particular de narrar, a veces dejando pistas de lo que va a pasar sin revelar demasiado, e incluso en algunos momentos hablándole directamente al lector, lo cual me sorprendió bastante.
También es un libro que construye un mundo enorme, lleno de criaturas, lugares y nombres, pero sin volverse confuso. Todo se siente bastante natural dentro de la historia, como si ese universo existiera independientemente de que el lector lo esté descubriendo.
Por otro lado, es inevitable mencionar mi experiencia previa con las películas de El Hobbit: Un viaje inesperado y toda la trilogía de El Hobbit: La batalla de los Cinco Ejércitos, dirigidas por Peter Jackson. Las vi muchas veces antes de leer el libro, y eso hizo que tuviera sentimientos encontrados al leer ciertos momentos. Algunas escenas y diálogos son licencias creativas, pero para mí se volvieron muy vinculantes con los personajes.
He visto también que algunos lectores interpretan estas versiones cinematográficas como una especie de “parodia” o exageración de los enanos y otros personajes en comparación con Tolkien. No es una visión que comparta del todo, pero la menciono porque existe ese debate. En mi caso, siento más bien que Jackson los humaniza, dándoles mayor individualidad y personalidad para el lenguaje del cine, mientras que Tolkien los construye desde una visión más general de sus especies.
Aun así, no puedo ser completamente objetiva al comparar ambas versiones, justamente porque tenía las películas muy presentes durante toda la lectura.
En conjunto, El Hobbit es una lectura ágil, entretenida y más profunda de lo que parece a simple vista. No es solo una aventura, sino una historia sobre cambio, hogar y la forma en que alguien común puede descubrir algo extraordinario en sí mismo.
Es un libro que nos narra las aventuras de unos enanos y del hobbit Bilbo Bolsón. Pareciera que es una lectura para adultos, pero en realidad, es un libro para niños, ya que la historia está contada con un lenguaje sencillo y adecuado para primeros lectores. Nunca creí leerlo y me gustó mucho, lo recomiendo para niños a partir de 10 u 11 años.