Ángeles Mastreta tiene una forma de escribir que no solo atrapa, te envicia de tal manera que no puedes parar de leer hasta que termines el libro; las pocas veces que llegue a dejarlo descansar de mis curiosos ojos, fue cuando tenía que dormir y hacer actividades muy necesarias, de otro modo, lo terminaría el mismo día. Catalina es una fiel representación de la niña obligada a ser mujer al verse forzada a casarse con alguien mayor, alguien que es arrebatada del seno familiar para formar uno nuevo sin haber vivido lo suficiente para saber lo que eso significa.
Pero así era la vida en los años treinta en México (y lamentablemente, todavía). Angeles Maestreta nunca ha tenido miedo de retratar la violencia, corrupción, miedo, la misoginia y la política como se vive en este país. Pero tampoco ha tenido miedo de retratar como la mujer vive, opina y le afectan todos estos males. Angeles Mastreta crea personajes reales, con corazón, con errores, sin juicios ni consecuencias que no tendríamos cualquiera de los mortales fuera de la ficción que nos presenta en sus relatos. Aunque, si me permiten añadir, jamás he sentido ficción en sus letras, me pareció todo tan real, que me cuesta entender que yo no acompañe a Catalina a montar, ni escuché la sinfonía que dirigía Carlos Vives, tampoco que escuchaba la temible voz del General Ascencio. Arráncame la vida es un libro que se lee fácilmente, te lleva a Puebla y a todos los rincones de México de la mano de Catin y es ella misma la que te te retrata 15 años de su vida al lado de un hombre al que nunca debió conocer (o si?) . Ame de principio a fin esta novela, jamás me pareció pesada y al contrario, aunque la dejaba por uno o dos días por otras circunstancias, jamás olvide que pasaba en la vida de Catina. No diré más para no hacer spoiler, porque este libro vale la pena leerlo sin saber únicamente que lo disfrutarás por completo.