Tras haber vivido las atrocidades de la guerra y las convulsiones económicas y ecológicas del último siglo, el reputado filósofo y sociólogo francés Edgar Morin reflexiona sobre el devenir de las civilizaciones para extraer lecciones que explican el pasado y nos ayudan a construir el futuro.
Lo improbable puede ocurrir; los mitos tienen mucha influencia en la Historia; a veces los destructores también son grandes civilizadores; un solo individuo puede cambiar el curso de la Historia mundial; el progreso material no va acompañado de ningún progreso moral...
Estas son solo algunas de las enseñanzas de este breve ensayo que sintetiza aquello que nos ha definido desde la Antigüedad hasta nuestros días
Edgar Morin (born Edgar Nahoum) is a French philosopher and sociologist who has been internationally recognized for his work on complexity and "complex thought," and for his scholarly contributions to such diverse fields as media studies, politics, sociology, visual anthropology, ecology, education, and systems biology. He holds degrees in history, economics, and law. Though less well known in the United States due to the limited availability of English translations of his over 60 books, Morin is renowned in the French-speaking world, Europe, and Latin America.
At the beginning of the 20th century, Morin's family migrated from the Greek town of Salonica to Marseille and later to Paris, where Edgar was born. He first became tied to socialism in connection with the Popular Front and the Spanish Republican Government during the Spanish Civil War.
When the Germans invaded France in 1940, Edgar fled to Toulouse, where he assisted refugees and committed himself to Marxist socialism. As a member of the French Resistance he adopted the pseudonym Morin, which he would use for the rest of his life. He joined the French Communist Party in 1941. In 1945, Morin married Violette Chapellaubeau and they lived in Landau, where he served as a Lieutenant in the French Occupation army in Germany.
In 1946, he returned to Paris and gave up his military career to pursue his activities with the Communist party. Due to his critical posture, his relationship with the party gradually deteriorated until he was expelled in 1951 after he published an article in Le Nouvel Observateur. In the same year, he was admitted to the National Center of Scientific Research (CNRS).
Morin founded and directed the magazine Arguments (1954–1962). In 1959 his book Autocritique was published.
In 1960, Morin travelled extensively in Latin America, visiting Brazil, Chile, Bolivia, Peru and Mexico.He returned to France where he published L'Esprit du Temps.
That same year, French sociologist Georges Friedmann brought him and Roland Barthes together to create a Centre for the Study of Mass Communication that, after several name-changes, became the Edgar Morin Centre of the EHESS, Paris.
Beginning in 1965, Morin became involved in a large multidisciplinary project, financed by the Délégation Générale à la Recherche Scientifique et Technologique in Plozévet.
In 1968, Morin replaced Henri Lefebvre at the University of Nanterre. He became involved in the student revolts that began to emerge in France. In May 1968, he wrote a series of articles for Le Monde that tried to understand what he called "The Student Commune." He followed the student revolt closely and wrote a second series of articles in Le Monde called "The Revolution without a Face," as well as co-authoring Mai 68: La brèche with Cornelius Castoriadis and Claude Lefort.
In 1969, Morin spent a year at the Salk Institute for Biological Studies in La Jolla, California.
In 1983, he published De la nature de l’URSS, which deepened his analysis of Soviet communism and anticipated the Perestroika of Mikhail Gorbachev.
Morin was married to Johanne Harrelle, with whom he lived for 15 years.
In 2002, Morin participated in the creation of the International Ethical, Scientific and Political Collegium.
In addition to being the UNESCO Chair of Complex Thought, Morin is known as a founder of transdisciplinarity and holds honorary doctorates in a variety of social science fields from 21 universities (Messina, Geneva, Milan, Bergamo, Thessaloniki, La Paz, Odense, Perugia, Cosenza, Palermo, Nuevo León, Université de Laval à Québec, Brussels, Barcelona, Guadalajara, Valencia, Vera Cruz, Santiago, the Catholic University of Porto Alegre, the Universidade Federal do Rio Grande do Norte, and Candido Mendes University Rio de Janeiro.
The University of Messina in Sicily, Ricardo Palma University in Lima, and the Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), the French National Research Center in
Si se leen detenidamente, aunque algunas parezca que dicen “el agua moja”, terminan siendo ideales para reconocer el valor de la Historia y cómo abordarla, recordando que hoy en día no todos lo hacen así.
Añadiría alguna más pero en general me ha dado la razón en muchas reflexiones internas.
A pesar de ser un libro muy breve, la reflexión que se encuentra aquí es de mucho valor. La historia humana es extremadamente compleja y en un mundo donde el pensamiento crítico se promueve cada vez menos, donde las ideologías imperan sobre el raciocinio, donde las principales fuentes de información para las masas son videos de un minuto o publicaciones de un solo enunciado, se vuelve aún más difícil entender que el humano y su historia no son un «claroscuro».
A sus 104 años, Edgar Morin nos lo recuerda a través de sus 16 lecciones, las cuales ha aprendido durante su larga carrera. ¿Cómo es posible que los destructores a veces también puedan ser grandes civilizadores? ¿Cómo es que el pueblo judío, después de milenios siendo perseguidos, después de que la Alemania nazi intentara exterminar sistemáticamente a todos los judíos europeos, ahora se ha convertido en un pueblo opresor y que muestra claras intenciones de genocidio y limpieza étnica? En la historia, dice Morin, lo improbable siempre puede ocurrir y nada tiene una sola causa, sino múltiples que están entrelazadas.
Me quedo con este fragmento del libro:
«La guerra revela héroes que superan el miedo, pero también cobardes que ceden a él. Muestra la obediencia casi ovejuna de unas tropas mandadas al matadero, y en ocasiones la rebelión de esas mismas tropas contra sus jefes. No hay nada más humano e inhumano al mismo tiempo que la guerra.»
A sus 103 años, Edgar Morin nos ofrece una nueva obra: un texto breve que reúne una serie de reflexiones en torno a la historia. En algunas de estas lecciones, Morin recurre a enseñanzas aprendidas de forma directa de sus propios maestros, entre ellos figuras fundamentales de la historiografía universal como Georges Lefebvre. En otros casos, las reflexiones parten de su propia experiencia vital, que el autor, con notable lucidez, puede desplegar tras más de un siglo de vida.
Tiene alguna lección o enseñanza interesante, pero creo que al libro le falta chicha. Ha intentado abarcar mucho para no decir gran cosa.
EDIT: días después de haber escrito esta reseña, vuelvo aquí y me pregunto qué ha sido exactamente lo que me ha decepcionado de este libro, ya que—en teoría— me ha dado exactamente lo que yo estaba buscando: un batiburrillo de líneas generales de lo que el autor ha aprendido de ser historiador (tanto de lecciones sacadas del pasado como reflexiones sobre cómo miramos el pasado).
Sigo sin llegar a ninguna conclusión concreta. Tal vez se deba a que las lecciones que señala este libro yo ya las sabía.
Sí creo, no obstante, que es un libro interesante de leer si no tienes muchas nociones históricas y quieres comenzar tu camino en la disciplina, o profundizar un poco en tu conocimiento sobre la historia o la filosofía de la historia. Este es un muy interesante punto de partida.
Mi primer libro impreso de 2026. La verdad es un libro que se lee de manera sencilla y rápida, pero sobretodo que se disfruta y se aprende. Libro que vale la pena leerse.