La historia que perturbó hasta al Imperturbable Hans.
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Leí este libro por primera vez en el 2014, fue una lectura impulsada por el prometedor aspecto Burtoniano de la portada, oh vaya que cumplió con mis expectativas.
Nuestra protagonista es Pia, una niña que vive en un pueblo aleman en donde el chisme se ha elevado a la categoría de arte, y después de un terrible accidente ella se vuelve el centro de atención al ser la nieta de la mujer que "explotó", un suceso que más tarde tomarían como un augurio de las terribles cosas que comienzan a acontecer.
La autora hace un gran trabajo manteniendo alta la tensión en la historia, le da un tono serio y aún así en muchos momentos me reí, Helen Grant logra plasmar un estilo simpático y espontaneo en las páginas, captura con éxito la esencia de la infancia; la imaginación vivaz que mezcla la fantasía con la realidad, la fascinación y miedo a lo paranormal, la emoción de correr riesgos, las complicidad entre amigos y también las ocurrencias con las que de pequeña describes a las personas que no te agradan. Me sentí como si realmente una niña muy lista me estuviera relatando la más emocionante y aterradora de sus aventuras.
La primera vez que leí la novela me pareció que era lenta durante la primera mitad, sí acontecen cosas extrañas desde el inicio pero el tono es bastante monótono, sin embargo con las relecturas me he dado cuenta de que no es lenta, la autora no cometió un error en el ritmo de la historia, es intencionado, es una manera de relatar menos común en donde no se ocupa de poner acontecimientos emocionantes a cada capitulo para mantenerte enganchada; primero se asegura de meterte en la atmósfera, de que te familiarices por completo con el ambiente y los personajes, incluso habla de varias tradiciones alemanas a detalle y mantiene expresiones en el idioma, todo para que te formes la imagen correcta del entorno y entonces el gran climax sea más exitoso, de verdad cuando llega te golpea como un autobús. Este es el aspecto más especial del libro, tiene un clímax súper intenso y emocionante, que a mi en los personal me causo terror, terror de verdad, quería parar de leer pero era imposible y aún recuerdo claramente la sensación de desesperación que sentía mientras mis ojos corrían sobre los renglones lo más rápido que podían.
Aún cuando desde el principio de la historia te cuentan relatos paranormales y sabes que tarde o temprano te va a dar miedo, cuando finalmente llega es inesperado, sucede muy rápido y te acelera el corazón, estoy segura de que sin todas las páginas previas que te ponen en contexto no tendrían el mismo efecto estas 10 páginas de clímax que se van como agua.
Realmente la autora no es explicita, pero eso es aún peor pues las vagas descripciones que hay del horror que atraviesa Pia abren las puertas y ventanas a la imaginación que de inmediato muestra pavorosas imágenes en tu cabeza, en serio no he leído escenas que me den tanto miedo como las que aquí escribió Helen Grant. De hecho una de las razones por las que no vuelvo más seguido a este libro es que pienso que si dejo pasar 2 o 3 años entre lectura y lectura podré experimentarla como la primera vez (más o menos ha funcionado).
Para mí, El Imperturbable Hans fue y sigue siendo una gran experiencia lectora, toda la preparación que lleva a un gran clímax vale la pena y te hace compenetrar con Pia al grado de sentir que te mueres del miedo con ella.
El personaje de Hans es un gran toque, inesperado pero que cobra todo el sentido del mundo y que conecta directamente los relatos fantásticos con la realidad justo como la imaginación de Pia lo hace durante toda la novela. Pero lo cierto es que esta historia enmarca el hecho de que por muy aterradoras que sean las historias de demonios y brujas son las personas a quienes hay que temerles, pues son capaces de cosas que logran perturbar hasta al valiente Hans.