Este es uno de esos libros que vas a la librería y te llaman la atención y te lo compras, así fue para mí. La autora totalmente desconocida para mí era. Pero el título y su sinopsis me gustaron.
Me ha hecho volver a mi niña, aquella que disfrutó pero que también sufrió mucho. Aprendió a estar sola, lidiar con todo en silencio y lo que más a estar siempre a la defensiva esperando a ver por donde llegaba el ataque. Y ahora, después de la lectura de este libro soy aún más consciente de lo que eso me ha marcado. Ha hecho que la mujer en la que me fui convirtiendo fuese así. Con el tiempo, fui dándome cuenta de que no era necesario estar siempre así, pero era tan difícil cambiarlo, pero claro, es que mi cuerpo y mucho más, mi sistema nervioso lo tiene grabado todo a fuego y aún ahora es complicado sanarlo del todo.
La autora nos habla desde su propia experiencia. Hay momentos que te sientes tan identificada con ella, que duele. Tal y como ella ha ido aprendiendo es como te muestra soluciones en sus páginas. En este libro encuentras ejercicios, prácticas de meditaciones y una guía para ir poco a poco (esto no se hace en un mes ni dos) vayas aliviando tu sistema nervioso, que se relaje, que te deje ir más suelta.
Esto no es algo nuevo, desde luego, pero ha habido cosas que, si han resonado conmigo, con mi historia personal y con los momentos en los que ahora me encuentro. Esta lectura no es para todo el mundo, tienes que estar preparado para adentrarte en tu niña interior y ahora en la mujer que eres, buscar lo que duele, o lo que no duele, pero está sin darte cuenta marcando una yo que no quieres.