Otro gran libro de Pedro Torrijos. Un análisis concienzudo sobre porque las grandes catástrofes no ocurren solas y muchas veces hay una mano irresponsable detras. Torrijos analiza desastres mundiales como el del centro comercial coreano que se derrumbó, el edificio indio que era una tapadera de fabricación textil y colapso, el cine americano que sepulto a sus ciudadanos durante una nevada, las presas y barrancos de otros países que fallaron o la avaricia de Jesus Gil construyendo un comedor en tres dias y matando a 52 personas con su derrumbe. Todos estos ejemplos son tratados de manera excelente y técnica para poder entender que lo que paso en la Dana no fue casualidad. Bravo por el autor que podría haber tirado por el tono emotivo o político y ha continuado tratando el tema de manera técnica. Los valencianos tardaremos en olvidar y perdonar lo que aquí pasó pero espero que en el futuro si vuelve a pasar en otro lugar las consecuencias sean diferentes aunque este libro demuestre que la memoria sólo dura lo que dura la noticia.
Catedral de escombros es un libro que duele y, al mismo tiempo, reconcilia. Pedro Torrijos escribe con una sensibilidad que desarma.
El libro tiene un hilo conductor tan trágico como original. La catástrofe producida por la DANA en Valencia en el año 2024. Pero no, no se centra en los titulares. Ni en la espectacularidad del desastre. Se centra en el silencio de después, en las manos que limpian el barro, en la fragilidad de lo que creemos eterno. Genera un ensayo duro como la vida misma. Sus palabras te recuerdan que toda construcción, por firme que parezca, puede quebrarse de un día para otro. Y con ellos los sueños de quien la habita. No busques política en este libro. Va de otra cosa. De algo mucho más importante. Va de nuestros hogares. Va de vivir y habitar en un lugar.
Su escritura tiene algo hipnótico. Es clara, pero llena de emoción; técnica cuando hace falta, pero siempre al servicio del relato humano. Torrijos no busca culpables ni moralejas, solo observa y escucha, y nos enseña a mirar lo que queda en pie después de cada catástrofe. Hay en su voz una mezcla de asombro y respeto ante la fragilidad del mundo, como si cada edificio caído fuera también un recordatorio de nuestra propia vulnerabilidad. Las historias que cuenta no son solo de ruinas, sino de resistencia. Son relatos donde el dolor se convierte en memoria.
Catedral de escombros es un libro sobre la esperanza. Sobre cómo, incluso entre los restos, seguimos construyendo. Torrijos nos hace entender que los escombros no son el final, sino el principio de otra historia: la de quienes deciden volver a levantar lo que la vida ha derrumbado. Cueste lo que cueste.
Pedro Torrijos siempre tiene algo interesante que contar. Libro breve, se lee en un rato. Será difícil entrar en cualquier edificio sin que me venga a la memoria lo leído en estas páginas.
Con la DANA de Valencia como hilo conductor, Torrijos nos habla en este breve ensayo sobre arquitectura, que incluso disfrazada de geometría o ingeniería, habla. Llegando a una misma conclusión en la mayoría de las anécdotas que nos presenta: no se trataba solo de crecer, se trataba de hacerlo rápido. Sacia la curiosidad pero no la conciencia.
Catedral de escombros es como un puñetazo bajo el esternón, de esos que necesitas un tiempo para recuperar el aliento y ver si te ha quedado algún daño. Uno de esos libros que, como me pasó anoche, al terminar de leerlo apagas la luz y te quedas con los ojos abiertos mirando hacia la oscuridad.
La disección quirúrgica del desastre que hace Pedro en sus páginas va más allá de la Dana de hace un año de Valencia que es casi una excusa para hablarnos de la capacidad que tiene el ser humano de generar sus propias tragedias pero sobre todo, y esto es lo más importante, de reescribirlas para, gracias al poder del relato, ser capaces de digerirlas.
Es un libro duro, aunque a veces esa dureza quede disimulada por el verbo ágil del autor, pero lo es, y cuando te descuidas él se encargará de recordártelo -esa enumeración infinita de colapsos, dios mío, esa-. Por si te habías empezado a relajar. A olvidar de qué va esto.
Decía Pedro cuando empezó a promocionarlo algo así como que ojalá no hubiera tenido que escribirlo. Hago suya la idea para darle la vuelta: ojalá un libro así no hubiera que leerlo.
Con su capacidad narrativa habitual, que ya conocemos quienes lo seguimos en redes sociales y hemos leído sus libros anteriores, Pedro Torrijos reflexiona en este ensayo sobre los motivos de algunos de los desastres arquitectónicos más brutales de la humanidad (el Rana plaza, presas en Italia y Francia, un teatro en EEUU, el salón de convenciones que montó Jesús Gil que mató a más de 100 personas...) y los enlaza con el devenir de esa misma humanidad. Se pregunta y se responde si se podrían haber evitado, y lo hace como siempre: con la fluidez de su prosa, con la capacidad para sacar la anécdota de cualquier historia y, sobre todo, con la habilidad del cuentacuentos que te encandila.
Libro breve y con una lectura muy amena. El autor narra catástrofes “naturales” y no naturales en las que la mala praxis en diseños arquitectónicos ( todos ellos por intereses económicos) de ciertas construcciones han llevado a la muerte de centenares de personas. Habla de lo humano, de cómo el poder y el “ruido” del día a día pueden nublar el foco de responsabilidades. De cómo la sociedad admira, aplaude y sigue a culpables de la muerte de miles de personas.
Ensayo interesante como ejercicio literario aunque insuficiente en el contenido y excesivo en el detalle. Describe de forma estética e intensa lo que vive y muere detrás de una catástrofe y habla de arquitectura y de relatos. La prosa es intensa y en su conjunto funciona como aperitivo, pero no sacia. Se deja tomar pero no apetece repetir.