Esta segunda novela sigue la misma fórmula que la anterior: peligros exóticos, un enemigo misterioso que amenaza todo el sistema, partes humorísticas entre el robot y el androide y una pequeña dosis de romance.
Es un buen ejemplo del pulp más plano, de consumo rápido. Sin embargo, el pulso narrativo de este solvente autor, que no da respiro, entretiene y deja un buen sabor de boca. Más que una novela de ciencia ficción, es una space opera precursora de la Star Wars que popularizó el género.
Seguiré leyendo la saga, porque aún no me he cansado de ella y siempre es refrescante una historia de aventuras, exótica y sin pretensiones. La recomiendo para quién necesite una lectura ligera y bien hecha.