Esta es una historia horrible. Y no porque esté mal escrita, ni mucho menos, o porque sea "mala". Todo lo contrario, es una historia que desde que arranca transmite angustia y ansiedad, a través de sus hojas se siente el dolor del protagonista, la incertidumbre, la tristeza y el desasosiego de estar esperando una razón en una sala de espera de una clínica.
Eliana se ha golpeado la cabeza y junto con su pareja, el guía turístico y el conductor la han llevado a la ciudad, a tres horas de distancia, para que la atiendan. Pero el pronóstico no es bueno. Y nos quedamos con su esposo, el narrador, y la angustia que es estar ahí, esperando, viendo las horas pasar. Esas horas eternas del diagnóstico, la cirugía, la eterna espera en la que hay que confiar que el cuerpo responda como debe , que se agarre a la vida con todo lo que tiene y vuelva a ser el mismo. ¿Es posible?
Espero que esta historia no sea autobiográfica, porque es muy duro y difícil leerla, la narración es tremenda, llena de emoción y poesía, de todos los sentimientos que pueden cruzar por la cabeza de alguien que ha vivido una situación así, y la angustia de la incertidumbre. Un gran trabajo de Carlos Andrés Salazar.
Es una novela corta con un ritmo narrativo envolvente y atmosférico. Los angustiante de la trama y las preocupaciones de los personajes logran ser representandas en la narración. Me gusta la historia, sentirla cercana y ausente de grandilocuencias o actos heoícos. Es una tragedia moderna. En esta, la pereja protagonista no sufre un accidente escalando la montaña o llegando a su cima, aquí la tragedia pasa antes de comenzar, cuando se preparaban para su viaje, para subir el nevado Santa Isabel (Poleka Kasue). En el campamento de salida la mujer sufre una caída ínfima, un tanto ridícula, lo que le causa un hematoma que los hace disipar su sueño de la cima. Ese sinsentido y caos resultan desconcertantes pero a la vez intrigantes. Narrado por el esposo que ve como su mujer se desvanece a la par que reflexiona sobre la extinción del glaciar, hacen de este un libro que se siente como una historia contada en una sola respiración, de un solo tajo, como desatragantándose de una narración que sale por voluntad del aire.
Es un relato corto pero cargado de mucha emoción, de mucho anhelo y de mucha agonía también. Es un relato donde nos cuentan cómo un instante puede cambiar por completo toda tu vida, y la de quienes te rodean. Es un final agridulce, pero me lleva a cuestionarme otra vez (después de vivir un proceso familiar similar) el papel de los cuidadores en la vida de las familias y de aquellas personas que los necesitan. Hasta que punto puede un cuidador relegarse… no lo sé. ¿Hasta que punto somos capaces de recibir nuevamente a la persona que amamos sabiendo que ya no es la misma y probablemente nunca lo sea? “Todo lo que me pertenece, también te pertenece”
Estremecedor relato que al leerse se supone verídico, pues no se imagina uno que pueda imaginarse tal detalle y tal sentimiento expresado en cada línea si no es porque se ha vivido. Muy ameno de leer, recomendado!
Una historia dolorosa, con muchas analogías con la naturaleza, especialmente con el agua. Una historia que me tocó mucho, por qué también amo la montaña y por que todo esto puede pasar. la disfrute, la sentí... me gustó mucho la forma de narrar del autor.
Es una historia que está bastante bien. No es mi favorita, pero disfruté la lectura con buen ritmo. Logra bastante bien transmitir el desespero de una situación donde el tiempo y la incertidumbre no ayudan, y hace honor a su título, porque el relato es cíclico todo el tiempo, va y vuelve.
Así como los nevados se extinguen gota a gota, la vida de Eliana pareció hacerlo también. Un libro entretenido, corto y fácil de digerir si sabemos entender la métafora linda entre la vida, la fragilidad de la naturaleza y el ciclo del agua.