Esta novela me gustó leerla porque creo que la mayoría de los lectores se pueden sentir identificados en el papel de alguno de sus personajes. El lenguaje es sencillo y divertido, lo que hace que el libro se lea sin notarlo.
Aunque el tema principal es la maternidad, se tratan muchísimos otros puntos de la naturaleza humana que nos hacen reflexionar y aprender en el trayecto. Paloma nos lleva de la mano de María, Marina, Martina y otros personajes por caminos tortuosos que a mas de uno, ofuscado en su propia frustración, le impide ver la luz al final del túnel. Por suerte, poco a poco se van desenredando las madejas y cada uno va encontrando su lugar en el puzle. Un libro que bien vale la pena leer con el ojo de la introspección bien abierto porque podemos aprender, a través de otros, algunas lecciones. Enhorabuena Paloma.