Antonio Colinas Lobato is a Spanish writer (poet, novelist, journalist, translator, essayist) and intellectual who was born in La Bañeza, León, Spain on January 30, 1946. He has published a variety of works, but is considered to be above all a poet. He won Spain's National Prize for Literature in 1982, among several other honors and awards.
No hice reseña en su día, pero recuerdo constantemente que me pareció un escándalo. Una locura de libro: lirismo, ritmo, cuidado formal, y la belleza de una Toscana decadente poblada por sus ruinas. Muy bien hecho Antonio: siempre se abrirán «las cancelas de la noche» con este poemario. Lo releeré seguro en el futuro
« olvidarás que el mar hunde su espalda las islas, las iglesias, los palacios, las cúpulas más bellas de la tierra»
« tienes mínimos huertos para cerrar el pájaro antiguo, / tienes bronces y muros para cerrar la aurora (…) Si sepulcro, contienes una doncella viva, si corazón de piedra suenas como un buen oboe»
De lo poco que he leído de Antonio Colinas me gustan más sus últimos libros sin tantas referencias cultas y un estilo tan barroco pero aún así es sobrecogedor, latino y emocionante ❤️
Cuánto tiempo he callado, cuánto tiempo he perdido, cuánto tiempo he soñado, mirando con los ojos arrasados de lágrimas, como ahora, tu hermosura.
llegaremos a tiempo de tocarle los pechos a la noche griega.
si llorabas las calles empedradas te sentían pasar, había un eco puro si llorabas, algún jardín que daba pena verlo, si llorabas la ciudad encendía sus bujías, todo era de metal, la Vía Láctea crujía si llorabas, el abrigo azul marino, la capucha alzada, bajando muy despacio cada losa, muy deprisa frente a las hornacinas, si llorabas…
hay tanta nieve fuera y, sin embargo, no me distraen los perros de aquel sueño todo de ópalo y nubes diamantinas,
hay tanta nieve fuera y, sin embargo… ven, pájaro enjaulado, veo un poco de mi pasado en tus dos ojos mínimos, ven, pájaro llegado con la lluvia, déjame que me mire, casi dos negrísimas cabezas de alfileres son tus ojos, y quiero verme en ellos,
bajaron a segar aquel verano Los Ángeles
enlutecida noche de los ojos
ya que vamos hacia la muerte y nos abrasa el cierzo dure el sueño en tus ojos y en mis ojos
(todavía debemos esperar, nos lo ordena el pulmón en tensión, el aire antiguo)
en el anochecer que sangra, cubre el cielo la mortaja de lino morado de la sacerdotisa, la túnica granate del centurión
¿qué hacías en la noche profunda de la tierra?
horada tanta paz el tiempo inmenso, sentimos muchas voces allá arriba, griterío infernal entre las rocas, bulle la piedra…
Porque la noche, como piedra, rueda aquí, donde gravita el corazón, y el Cosmos calla a veces para que la palabra se propague como piedra infecunda.
Solo tengo palabras de agradecimiento por haber llegado semejante regalo a mis manos. De una lucidez y belleza inefable. De una sensibilidad atronadora. De unos laberintos y jardines en los que quedarse.