¿Por qué insistimos los seres humanos en separarnos del mundo? ¿Cuántas fronteras trazamos en pos de ello? Geográficas, sí, pero también ideológicas, físicas, sexuales. Cruzarlas, o mejor transgredirlas, supone un riesgo alto para quien tiene el valor. Niña. Mujer. Lesbiana. Machorra. No-mujer. No-lesbiana. Colombiana. Mestiza. Feminista. Migrante. La identidad se escinde como el territorio mismo. Frontera viva explora las razones que impulsan a una persona a dejar su hogar, el miedo omnipresente en cada paso del camino y la complejidad de la salud mental es el proceso. El testimonio de Catalina Correa-Salazar da voz a aquellos que viven las migraciones entre mundos, cargados de esperanzas y contradicciones, de un país de origen que se queda atrás y un país de acogida que exige adaptación.
Frontera Viva es un libro que narra la historia de la migración, tanto en singular, desde el punto de vista de la autora, como desde el punto de vista de las personas que han sido entrevistadas a lo largo de los años. Es un libro que invita a reflexionar sobre el papel de la academia en la investigación. Cómo se puede hacer investigación más humana. Siento un respeto profundo por la autora, por la manera en la que presenta que se deben respetar a los participantes, que se les debe remunerar por su trabajo. Cosas que son mínimas pero que en realidad pocas veces suceden. Seguramente releeré fragmentos a los largo de los años. Pero por ahora siento que es un gran libro para empezar el año.