El protagonista de este libro tiene dieciocho años cuando deja su casa y se va a vivir a un monasterio. Quiere pasar el resto de su vida en soledad y silencio. Lo intenta. Un año después, muere. Dicen que lo ha matado la guerrilla, como a tantos. Pero la verdad es otra.
Sé morir nos devuelve a los recuerdos de su infancia un sótano; callejones de los que todo el vecindario quiere irse y no volver; la madre, que trae olor a aguardiente y que a veces no regresa por un par de días; baldes de agua y ojos que arden en la noche del incendio; el insomnio; una identidad íntima apenas intuida. Pero una infancia marcada a fuego también por la presencia de su hermana, única tierra firme, cómplice y compañera de secretos, desvelos e con ella es con quien le busca rostro a las montañas, escucha casetes o medita sin saber que lo que hacen es eso.
¿Qué heridas y misterios nos empujan a acabar con todo? ¿Es posible abandonar los lugares que nos rompieron? Con una escritura poética y descarnada, Elena Mesa explora aquí la posibilidad de salir indemne de una infancia devastadora y la fragilidad de la existencia. Una novela como un puñal.
«"Ahí está brutalmente lo que somos, mezclado y confundido en los distintos el presente, el pasado y el futuro tejiendo la memoria. ¿De qué otra forma se cuenta una vida?", dice la autora de esta novela sobre el amor entre hermanos, el suicidio y la conexión entre las manos y el cerebro que hace posible la escritura. Un libro intenso y memorable, que emociona». —Jorge Carrión
he evitado leer los últimos capítulos de este librito porque sabía que iba a ser bastante duro, y en efecto no me equivocaba. está escrita de una manera tan buena, y analiza un tema tan complejo con tanta delicadeza que es imposible no tener un peso en el pecho todo el rato. y puf tengo poco más que decir, solo que estaré pensando en ella mucho tiempo
Qué bonito entenderse y quererse tanto en silencio; verte a través de los ojos de otra persona que te admira. Ser el único ancla con el mundo terrenal de alguien que no tiene nada ni a nadie más.
“Tu resistencia, tus palabras, nuestros ojos de niños y mis ganas de morirme. Todo intacto.”
Con uns prosa muy bonita la autora va narrando una violencia estructural, económica y social y de género que condiciona toda la vida del protagonista. Es una carta a la hermana pero sobretodo a si mismo. Vida y muerte entrelazados durante todo el camino.
Qué manera tan hermosa de narrar cuánto duelen los silencios... Una dura historia pero con toda la belleza en cada palabra. Es un libro conmovedor, pausado y punzante.
Qué manera tan hermosa de narrar cuánto duelen los silencios... Una dura historia pero con toda la belleza en cada palabra. Es un libro conmovedor, pausado y punzante.
Este libro tiene toda la vida dentro: es un referente a la resistencia, al aguante físico y emocional, a los pilares de apego que te sostienen (y tumban), a la importancia de la escritura como pilar de resistencia, al arraigo vecinal y al barrio, a las mujeres y las diversas violencias ejercidas sobre ellas...
Pero sobre todo es un canto al amor fraternal y un bellísimo ejercicio de escritura y devoción a las palabras.
Otro libro más dedicado al puñal clavado en la garganta que es la infancia.
Esta ópera prima me ha trasladado al vecindario, al callejón, a la violencia, al silencio, a las ganas de huir … pero también a la empatía de aquellas personas que saben que en algún momento pueden pasar por lo mismo que tú, ese rasgo tan de la clase obrera, tan de los márgenes.
“¿Qué hay de malo en querer morirse? ¿Alguien acaso podría decirme por qué vivir es la opción correcta, por qué es una decisión más digna?”
En general, molt repetitiva, fet que provoca que t'endinsi més en el context de l'obra i a l'empatia del protagonista. Una relació de germans marcada per una vida deixada d'una mare que fa el que pot amb els recursos que té, a la qual estimen i de vegades detesten.
Realmente la única pega que tengo es más movida mía que del libro pero es que estas historias que son full desgracias sin parar como que no me llegan, me anestesia un poco tanta pena