¿Para qué averiguar quién es el asesino? ¿Alguien ignora que quien mata es, siempre, la mano del Diablo? El Diablo, el Mal, se pasea por las calles de la ciudad; hoy entrará en mi casa, mañana en la tuya, pasado mañana en la casa de esa chica que sirve copas en un bar...¿Cómo reconocerlo, si a veces tiene la apriencia de un inofensivo perrito negro, otras veces se disfraza con cuernos y rabo o adopta el aspecto de una somb ra gris q1ue se cuela entre lo negro y lo blanco?
Zentner le da una vuelta mefistofélica a los relatos de misterio típicamente europeos de principios de siglo XX y construye un argumento que entrelaza dos historias entre el criminal, el fantástico... y la comedia. El guión se desarrolla de manera un tanto enrevesada, con algún detalle un poco pillado por los pelos (ese incesto XD), que propicia el lucimiento de un Pellejero. En este caso alejado del color que siempre me ha llamado la atención, alternando el negro y el gris en función de qué plano temporal se desarrolla. Esta factura visual, si bien no llega a hacerme apreciar Tabú como otros creados por el tándem (El vals del gulag y El silencio de Malka), explica el agradable sabor de boca que me ha dejado su lectura.
Hay un asesino que cita el Fausto de Goethe, aunque no sabe nada de Aleman, y una maga que perdio sus poderes y se encuentra a la hermana del diablo y le ofrece volver a recuperarlos, ¿que puede slair mal?.
LO BUENO: Un hermoso arte de Pellejero que llena todo de unas tintas que te arrancan el alma, con un dibujo hermoso y muy cuidado, con una historia que te mantiene tensionado hasta el final, ¿porque las escenas grises?, ¿que paso con el perrito?...
LO MALO: Las dos tramas cuando se juntan, pierden en interes, tu quieres saber mas de la maga, su pasado, su relación con el demonio y el trato que hace, mientras la historia del detective es lenta y no esta al nivel.
Empecé a leer Tabú sin muchas expectativas y lo cierto es que me terminó enganchando y sorprendiendo un montón. Tenemos dos historias contadas paralelamente que en un principio no sabemos qué relación tienen hasta cierto personaje que las conecta. Es en ese momento que la historia empieza a tomar matices más interesantes y llamativos. Por un lado tenemos a María, una muchacha que trabaja en un bar como mesera y que una noche de camino al trabajo encuentra un lindo perrito, el perrito desaparece misteriosamente como llegó pero en el bar una clienta la reconoce por su anterior trabajo de maga. La espera a la salida y le pide que le cuente lo que pasó para que dejara de actuar coml Luna la maga. Por otro lado tenemos una historia que empieza con un recaudador de deudas que asesina de la nada a una de sus clientes. A partir de esto empieza una investigación policial donde empiezan a encontrar otros asesinatos parecidos y en las escenas del crimen encuentran una nota con una cita del Fausto. En la parte de la investigacióm conocemos al detective encargado del caso y a su ayudante, el detective es el otro protagonista de esta historia junto con María. Ambas historias se van uniendo a medida que avanza el desarrollo con un giro que no me esperaba y que me encantó. La verdad esa conclusión que se spoilea levemente en una frase de nuestro protagonista me encantó y conquistó por completo.
Una investigación policiaca para resolver un caso diabólico —literal, el Diablo es un personaje, y tiene una hermana (!)—. No me ha parecido muy buena idea esta mezcla inverosímil en la que todos los asuntos se vuelve tan confusos como incoherentes. La resolución estética y los certeros dibujos tampoco rescatan a esta novela gráfica de una trama endeble ni de un argumento bastante desafortunado.