“Una historia en la que «la manzana que pudrió el cesto» no se golpeó sola, sino que fue el fruto inevitable de una cadena de abusos, silencios y destinos truncados.”
Con esta premisa, Soraya Romero Hernández deja claro que ‘Demasiado ayer’ no busca señalar a un solo culpable, sino indagar en el origen del daño: una violencia que nace de la herencia emocional, los secretos familiares y los traumas que se transmiten de generación en generación. La autora reconstruye un pasado que se resiste a desaparecer y demuestra una notable madurez narrativa al explorar la memoria familiar como espejo de la memoria colectiva. Partiendo de documentos reales sobre el asesinato de su propio bisabuelo durante la Guerra Civil, la novela rellena con ficción los silencios y aquello que nunca se contó, construyendo un relato íntimo, perturbador y profundamente humano que viaja entre épocas y países para sacudir al lector.
A través de una estructura fragmentaria y múltiples voces, ‘Demasiado ayer’ construye un puzzle narrativo en el que cada pieza arroja luz sobre una parte del pasado. De los años 30 a los 2010, pasando por España, Portugal y México, cada lugar y cada época revelan una nueva capa de identidad, culpa y supervivencia. El viaje no es solo físico, sino también simbólico. España se muestra como un territorio cargado de fantasmas, mientras que el México del “milagro económico” representa una falsa promesa de redención. Ese multiescenario aporta dinamismo y, al mismo tiempo, una sensación de desarraigo constante: nadie está nunca del todo en casa.
En el centro de este rompecabezas está Nicomedes, un personaje que es al mismo tiempo víctima y verdugo. Un hombre que huye de sí mismo, incapaz de mirar de frente el peso de su historia, y que, en ese intento desesperado de escapar, va dejando tras de sí una estela de dolor que contamina todo a su paso. No busca destruir, pero su mera existencia resulta corrosiva. Es un superviviente que aprendió a resistir a cualquier precio, incluso si eso implica convertirse en aquello que más teme. Y aun así, el libro no lo absuelve, lo obliga a enfrentarse a sus actos. La autora lo construye con brutal honestidad: no es héroe ni monstruo, sino ambas cosas a la vez, un espejo incómodo que nos recuerda que todos podemos ser muchas cosas al mismo tiempo.
A su alrededor se despliega un elenco de personajes rotos: Manuela, Pepe, Cristina, Galatea, Victoria… los personajes secundarios no son meros satélites, sino extensiones del trauma central. Cada uno aporta matices sobre el daño recibido, sobre la culpa que se hereda incluso cuando no se ha cometido nada, sobre el modo en que los secretos y los silencios se heredan como si fueran parte del ADN. Las voces secundarias no solo amplían la historia, sino que muestran cómo la violencia de Nicomedes —y, por extensión, la violencia histórica— se ramifica más allá de quien la ejerce. La culpa no muere con el culpable; se convierte en un legado tóxico que otras generaciones deben procesar.
‘Demasiado ayer’ no sólo habla de una familia, sino de una sociedad entera marcada por el silencio y la memoria. Uno de sus mayores logros es su capacidad para entrelazar lo íntimo y lo colectivo. Lo que empieza como una exploración familiar se convierte en un retrato de la historia de nuestro país: guerra, posguerra, exilio, migración… La autora nos recuerda que el pasado no se queda atrás; se infiltra lentamente en el presente hasta que algo o alguien lo hace estallar. Y cuando lo hace, las viejas heridas se abren de nuevo, revelando lo que siempre estuvo allí.
El estilo narrativo de Romero es introspectivo y penetrante, casi hipnótico. No teme asomarse a lo incómodo ni exponer los mecanismos emocionales de sus personajes con una honestidad descarnada. Analiza su psicología con precisión y sin hacer concesiones. La prosa es profunda en significado, pero ágil gracias a la alternancia de voces y saltos temporales. La estructura fragmentaria, lejos de romper el ritmo, lo potencia, invitando al lector a participar activamente: a unir piezas, a reconocer patrones y a cuestionar lo aprendido, obligándole a reconstruir la verdad como si estuviese desenterrando un secreto familiar. La autora sabe cuándo detenerse en la introspección y cuándo empujar la narración con dinamismo, logrando un buen equilibrio entre reflexión y tensión narrativa. Además, introduce referencias culturales que tiran de nostalgia, lo que enriquece la atmósfera y aporta textura a la narración.
‘Demasiado ayer’ es, sobre todo, una historia sobre la herencia emocional, incómoda, conmovedora y profundamente humana, que plantea la cuestión de si es posible romper la cadena del dolor y liberarse de un pasado que nunca desaparece del todo. Con ella Soraya Romero Hernández se confirma como una voz literaria a tener muy en cuenta, capaz de explorar los rincones más oscuros del alma y de convertir la memoria familiar en un espejo donde reconocernos y cuestionarnos a nosotros mismos.
Premisa: Nicomedes deja atrás su vida en Huelva para explorar posibilidades en Portugal y en México. Eso sí, sus pasos no serán inocentes y dejará una huella funesta allá por donde decida encaminar sus pasos. Reconstruiremos su historia a través del legado que ha dejado en su familia, gracias a una narración que hace un guiño a la realidad jugando, con la estructura para que el camino hacia la verdad no pueda ser trazado en línea recta.
Opinión: Las historias que desentierran sucesos dramáticos acontecidos en el pasado, antecedentes del devenir de los integrantes de una familia en cualquiera de los planos que se puedan imaginar, tienen un atractivo componente de intriga, dolor soterrado e injusticia heredada, Es imposible que no despierten la curiosidad de cualquier lector aficionado a las novelas que dejan huella.
Romero Hernández nos introduce en esta historia familiar marcada por la viol3ncia y el silencio de forma fragmentada, utilizando los capítulos como si fuesen piezas de un puzle que requiere tiempo y paciencia para poder ser completado. Así, iremos descubriendo cómo el rastro de las acciones de Nicomedes se extiende y afecta a todas las personas que entran en contacto con él. Pero lo haremos de forma desordenada, a priori caótica, lo que exige que tu atención se focalice en los matices, evitando que ningún elemento pase desapercibido.
A pesar de la crudeza de algunos fragmentos, también encontramos fortaleza, ternura y resiliencia. Un relato conmovedor que se ve complementado con algunos documentos reales que han dado pie a su existencia. Un aliciente que completa la experiencia, ese plus que los lectores tanto disfrutamos una vez que nos hemos despedido de los personajes.
He de reconoceros que, a pesar de que conecté y disfruté especialmente de la estructura elegida por la autora, extrañé encontrar una mayor profundidad y desarrollo en los personajes. Habría preferido pasar más tiempo con el libro en las manos para comprender mejor a cada uno de ellos y conectar más intensamente con la historia.
Sí, habría disfrutado de más páginas, pero repartidas a lo largo de la trama. Porque no me quedé con ganas de conocer un capítulo más, sino de que los ya leídos hubiesen explorado con mayor detenimiento detalles, comportamientos y condicionantes. A pesar de ello, es una historia que merece la pena descubrir, sin ningún tipo de duda.
Demasiado ayer es una novela que se disfruta en varios niveles: como relato familiar, como exploración de la memoria y también como un ejercicio de estilo literario impecable. Ya conocía la escritura de Soraya Romero por Las semillas del silencio, y aquí vuelve a demostrar su talento para tejer historias con una sensibilidad única. Su prosa es culta y minuciosa, pero al mismo tiempo cercana, fluida, sin caer nunca en la pedantería. Se nota el trabajo de documentación detrás de cada escena, pero la autora consigue que todo suene orgánico, vivo, profundamente humano.
El libro reúne distintas historias que podrían funcionar por sí mismas, pero que terminan encajando en un relato coral sobre la herencia emocional y los vínculos familiares. Hay algo fascinante en cómo Romero hace que cada personaje, por secundario que parezca, tenga un peso real en el conjunto.
Además de su cuidada estructura, destaca la atmósfera que construye: una mezcla de nostalgia, oscuridad y ternura que envuelve toda la lectura. Demasiado ayer habla del pasado y sus sombras, pero también de la posibilidad de redención, de resistir y reconstruirse.
Una novela profunda, elegante y emocionalmente poderosa, que confirma a Soraya Romero como una de las voces más interesantes de la narrativa actual.
Al comenzar este libro, tuve la sensación de estar ante una colección de historias inconexas. Pero bastó con afinar la mirada, prestar atención a los pequeños detalles, para descubrir el hilo invisible que las une. Y ahí empezó el verdadero viaje, un viaje fascinante a lo largo del tiempo y del espacio. La novela nos va a llevar por diferentes escenarios a lo largo de un eje temporal, desde la España de la Guerra civil, pasando por el Convulso México y volviendo de nuevo a la España actual. Cada capítulo comienza con un lugar y una fecha, estad atentos porque en cualquier lugar puede existir una pista, una señal, ese dato que nos despeja la mente.
Soraya Romero en apenas 200 páginas, demuestra una maestría absoluta al tejer esta novela coral, donde cada capítulo es una hebra que se entrelaza con las demás en una madeja perfectamente hilada. La autora juega con el lector, lo reta a encontrar las conexiones, y lo recompensa con finales de capítulo que te dejan con la boca abierta por su impacto. Solo os digo que cuando terminé el primer capítulo, con los últimos párrafos, di un respingo y me quedé brevemente sin respiración, así que os podéis imaginar… Y esto no me ocurrió sólo una vez.
La novela plantea muchas preguntas que te hacen reflexionar sobre tu propia historia, sobre lo que conocemos de los demás: ¿La maldad se hereda o nace de nuestras circunstancias? ¿Es posible la redención? ¿Podemos transformarnos, resistir, renacer? ¿Cómo nos afecta el pasado que no hemos vivido? ¿Cómo se enlaza con el que vivimos?
Su protagonista, Nicomedes, es un superviviente, parece tener una estrella que le libra de la muerte pero a cambio tiene el don de contaminar todo lo que toca, allá donde va parece que los cielos se vuelven plomizos y un halo de inquietud se instala sobre las personas que le rodean.
Inspirada en documentos reales relacionados con la propia familia de la autora, Soraya arma un puzle con piezas a veces escabrosas, a veces afiladas y otras veces con visos de ternura, pobladas por personajes rotos, traumas heredados y heridas que nunca han podido cerrar.
La novela se convierte en una reflexión profunda sobre la identidad, la herencia emocional y esos traumas o acontecimientos heredados de los que a veces no somos ni conscientes.
Con una narrativa original y poderosa, Demasiado ayer habla de maldad, sí, pero también de redención, de transformación, de resiliencia. Es una obra que no solo se lee, se descifra. Y cuando lo haces, te cambia la mirada.
Soraya Romero es una artista del detalle, una tejedora de historias que deja huella. Hasta el título tiene diferentes significados que tendréis que encontrar.
“Cuando alguien dice que se va, hace mucho que se fue”
“No cura el olvido, curan las palabras. Las que son leales a la semántica, las que no tergiversan significado y significante, las que permiten la comunión de los morfemas y los lexemas, las cicatrizadoras de heridas. El silencio, por el contrario, empala los recuerdos que nunca llegarán a ser y enraíza la pena”
Primera reseña del año, primer libro acabado en 2026, y no podía haber empezado mejor
“Esta es la historia de una manzana que pudrió el cesto, pero que no se golpeó sola”
Hay tantas frases a destacar, hay tanta magia en las palabras de Soraya, gracias por esta historia, por este homenaje a todas esas familias que siguen buscando, que siguen queriendo paz y justicia para sus muertos
Una historia de silencios y memoria, de herencia emocional, de dolor, de justicia… todo ello con un lenguaje ágil y ameno, con una prosa profunda casi poética
Con esta novela la autora ha querido dar a su bisabuelo Nicomedes una segunda vida, su abuelo fue asesinado durante la guerra civil, basándose en la historia de su familia y una serie de documentos que se pueden ver al final del libro, surge una historia en la que nos plantea ese pasado, que aunque muchos se empeñan en querer olvidar, ahí sigue y creo que hoy más que nunca es muy necesario conocer y recordar
No hay buenos y malos, hay luces y sombras en cada uno de sus personajes, y aquí viene el porque no le he dado las 5⭐️ y se ha quedado el 4,5 y ha sido porque se me ha quedado corta, me hubiese gustado saber más de todos ellos