Colombia se encuentra en una encrucijada existencial. Las viejas fórmulas políticas y económicas están, simplemente, agotadas. La respuesta, sostiene Alejandro Salazar, se encuentra en una disciplina la estrategia. Ahora, por primera vez, el aclamado estratega aplica su revolucionaria «estrategia emergente» al desafío colombiano.
El resultado es un una hoja de ruta que, basada en nuestros aprendizajes, logros y dilemas, plantea los elementos de una estrategia para forjar una nación relevante y ganadora en el siglo XXI."Este libro aporta un entendimiento profundo del país y su historia, y propone una ruta ambiciosa y original... nadie se ha embarcado en una tarea tan ambiciosa, y nadie ha sido tan acertado y comprensivo en su visión del futuro."
Juan Carlos Echeverry CEO de Ecopetrol (2015-2017), Ministro de Hacienda (2010-2012), Director de Planeación Nacional 2000-2002
Por momentos se enreda en explicar ciertas ideas, y sin duda aprovecha para “promocionar” sus teorías, pero sigue siendo una lectura interesante y motivante. También mantiene las conclusiones y justificaciones simples y concretas por lo que son fáciles de digerir (asumiendo, claro está, que para hacerlo se basa en una investigación profunda)
Siempre se agradecerán / admirarán las ideas de las personas que piensan en grande por Colombia sin dejar de ser realistas. En ese sentido, rescato que el autor resalte que el materializar todo el potencial que tenemos depende también de nosotros mismos en nuestro día a día.
Tiene una idea clara, sacar adelante con independencia de apologías políticas y discursos polarizantes, sobre la percepción que tiene los colombianos de ¿cómo somos colombianos?, la construcción de la historia de Colombia es un poco convencedora, aunque se hace la claridad que el autor no es historiador ni busca dar toda la historia de Colombia, porque no es el objetivo del libro.
Esos pensamientos antiyarquís dado por esa afinidad europea que nos encontramos al comienzo me generó un conflicto, en lo que pasaba hoja por hoja, fue un pensamiento que se me iba desapareciendo y concordando con la idea de Salazar, dejando a un lado esa "cultura" impregnada en nuestros días.
Siendo de una región como los llanos orientales, fue una idea novedosa, me hizo acordar el Marandúa, el sueño eterno de Belisario Betancur: "como político aprendí que allí no hay muchos votos pero hay mucha patria: como gobernante, que hay mucha patria pero poco gobierno.
Un región como altillanura, donde debe ser la agricultura y la industria donde están terrenos extensivos (Vichada) para la producción, con fácil acceso a las diferentes regiones, en vez de buscar procesos de agricultura local y pequeña en territorios como los andes o las cordilleras ignorando por completo las situaciones de díficil acceso y la dificultad de la industralización en dichos terrenos.
Un libro para buscar una conversación de múltiples aristas, que puede darse para sacar adelante un país que nos sentimos orgullosos pero de pocos cambios.
Con su humildad característica, el autor trae como siempre mindsets potentes. Destaco su perspectiva posibilista de una Colombia ganadora que invita a dejar de lamentarnos por nuestras “desventajas selectivas” y capitalizarlas como ventajas.
Más allá del marco que usa para comprender la complejidad del devenir de Colombia (una ilusión de predictibilidad, que parece mercurio retrógrado), simplificando fenómenos que son caóticos y no lineales (“Cisnes Negros”), me gusta su énfasis en que somos un país bien conectado y con un rol clave a jugar en el Caribe, con USA y México, y al sur con Ecuador. Su llamado a pensarnos como un país de regiones que trascienda el centralismo también es potente (le cabe una mirada Bioregional, que reconozca otros ‘pegamentos’ y flujos de valor culturales y ecológicos más allá de la ‘econósfera’).
Una pena que su teoría del mundo, que se pretende ‘sistémica’, siga anclada en la ‘econósfera’, sin reconocer que hace parte de la Biósfera, el gran macro-organismo del que somos parte. Su interés por la biología debería conducirlo naturalmente hacia la ecología. Qué bien le haría su agudeza y su capacidad de enmarcar la cancha (Estrategia corporativa) en la que juegan los negocios, en este campo.
Ignorar la Naturaleza como sistema vivo del que emerge la economía para llegar a una Colombia ganadora es, en un país megadiverso como el nuestro, un ‘stupid choice’. Reducir la Naturaleza a “geografía” empobrece nuestra mirada y desconecta a Colombia de su mayor fuente de ventaja: su Capital Natural!
Jugar a ganar exige reconocernos como parte de la red de la vida, comprender que nuestra prosperidad y el desarrollo están soportados en el metabolismo de la biósfera. Si su mirada emergente integrara esta dimensión ecológica, su propuesta sería verdaderamente transformadora: una Colombia en la que ganemos todos como sistema, abriendo la posibilidad a nuevos mercados para esos otros flujos de valor de todas esas contribuciones de la Naturaleza al desarrollo.
Una propuesta disruptiva de lo que sería una estrategia emergente para por fin tener una Colombia Ganadora. Un diagnóstico potente: Colombia cae en la trampa de estar siempre adoptando las mejores prácticas copiadas de otros países sin adaptación a nuestras condiciones, olvidando la integridad y universalidad las funciones más básicas que requiere un país y sus ciudadanos: seguridad, justicia y presencia efectiva en el territorio. Interesante el ejercicio de agrupar regionalmente en 9 zonas (países compactos), más que desde una lógica cultural o inclusive geográfica, desde una perspectiva de su vocación productiva y su conectividad real. Ver hacia el norte que incluye todo Centroamérica, el caribe, México, USA y Canadá me parece una cancha donde Colombia puede ganar. Muchas ideas, muy difíciles de implementar porque sacuden a un estado clientelista y burocrático, pero algo podrá resonar y llevar a un siguiente nivel de liderazgo regional.
Leer la Estrategia Emergente fue un reto inmenso por la complejidad de las ideas y, debo decir también, por la redacción algo engorrosa, llena de anglicismos y jerga técnica. Estaba entonces preparado para un reto parecido con Colombia Emergente.
Para mi sorpresa, no fue el caso y Colombia Ganadpra se lee muy fácil. Parte de una interpretación de la historia colombiana con la que no necesariamente estoy de acuerdo, pero diagnostica un problema innegable de nuestra identidad colombiana que no nos ha permitido avanzar y liberar el potencial como país relevante. Es una gran invitación a pensarnos y autopercibirnos de una forma distinta.
Colombia Ganadora es mucho más que un libro: es un llamado urgente a la acción colectiva y a la reflexión profunda sobre el futuro del país. A través de sus páginas se invita a desmantelar paradigmas arraigados, a enfrentar con valentía los retos presentes y a imaginar un camino distinto que supere el estancamiento institucional, la fractura social y la polarización extrema.
Lo más poderoso de esta obra es su capacidad de transformar la lectura en una conversación interna y externa; cada capítulo enciende la chispa de un debate que no se queda en lo teórico, sino que impulsa a pensar en acciones concretas hacia una Colombia renovada.
Muy recomendado este Libro! Alejandro Salazar argumenta que muchas organizaciones y paises operan con modelos de planificación que ya no funcionan, y que se requiere una mirada estratégica distinta. Bogota es distinta a medellin, Medellin es distinto que Barranquilla. Cada región de Colombia debe encontrar su ventaja, su “práctica emergente” de estrategia, no sólo copiar modelos nacionales desde Bogotá. Me quedo con este fragmento: Importancia de alinear Estado, empresa y sociedad: los países que “ganan” globalmente lo hacen porque coordinan estas tres dimensiones de forma inteligente
Estoy alineado con muchas de las ideas de Alejandro Salazar para Colombia, pero algunas se deben “aterrizar” mejor… se podrían hacer muchas cosas, pero tenemos que ser realistas que otras tantas van a ser muy difíciles de cambiar.
Totalmente de acuerdo con su epílogo, necesitamos pensar más en el país del futuro.
Muy buen libro, para las próximas ediciones deben revisar bien, encontré bastantes typos.
I read this book very smoothly in preparation for my meeting with the author, and I’m deeply grateful that it came into my life at this moment.
It gave me an entirely new perspective on Colombia and its many diverse regions. More importantly, it restored my faith in the future, because it shows that there are people in this country with powerful ideas and a genuine willingness to build a better future for everyone.
Fantástico. Una visión ambiciosa, súper retadora del status quo que sin duda nos permitiría evolucionar nuestro liderazgo como país y salir de la “irrelevancia”. Me encantó, necesitamos visiones aguerridas y “fuera de la caja” para aprovechar las oportunidades y el talento.
Alejandro Salazar logra, desde una perspectiva histórica y enmarcada en una realidad regional, explicar cuales son los principales retos que tenemos como país. Su análisis es pragmático y obejtivo. Recomiendo ampliamente este libro.