Un ensayo agudo e imprescindible para comprender los dilemas y desafíos que enfrentan la política y la cultura del último lustro.
«El rugido de nuestro tiempo es a veces decolonialista y a veces panhispanista, pasa del insulto al lamento y de la santimonia al chasquido de la motosierra. En cualquier caso, se manifieste como se manifieste, hay que prestarle atención porque es una pista para entender las ideas y los valores que están moldeando el presente de nuestras sociedades. Esta labor, la de comprender y analizar el presente, la inicié hace seis años con Salvajes de una nueva época, y continúa con este ensayo. Seguirá en el futuro, ojalá con menos rugidos y menos salvajes, con menos desórdenes y extravagancias de los cuales dar noticia».
Perdido el horizonte común que llamábamos realidad, surgen en el mundo contemporáneo nuevos desafíos y malestares. Los líderes políticos, que deberían ser agentes racionales y ejercer la responsabilidad pública, se han convertido en alborotadores que trafican con las bajas pasiones. Mientras tanto, los artistas se pliegan a las buenas causas y sacrifican la libertad y la transgresión para encajar con las demandas morales del presente. Atrincherados en versiones cada vez más desfiguradas de la realidad, los políticos emprenden batallas culturales que fidelizan a sus seguidores, blindándolos contra toda crítica.
En América Latina una nueva camada de líderes mesiánicos quiere cambiar la historia de sus países o regresar a edades de oro perdidas. En España se encienden el debate decolonial y las nostalgias panhispanistas y, mientras unos sueñan con una América solitaria, protegida de la modernidad occidental, otros añoran una unión civilizatoria entre las dos orillas del Atlántico que se emancipe del Occidente globalista. En este desorden ideológico y geopolítico, ya no sabemos cuál es el lugar de los países hispanos en el mundo. Oímos rugidos, vemos perfomances políticas, olemos la ira en el ambiente. Es nuestro tiempo, y hay que intentar comprenderlo.
La crítica ha dicho:
«Carlos Granés es en mi opinión uno de los mejores ensayistas de nuestra lengua. Sus libros están escritos en una prosa precisa y flexible, prodigan ideas frescas y son capaces de abrir perspectivas nuevas sobre viejos problemas».
Javier Cercas, sobre Delirio Americano
«Uno de los ensayos más ricos e iluminadores que he leído en mucho tiempo. Se abre paso como una cuchilla a través de la distorsión de los sectarismos y las tonterías de la corrección política. Hay mucho que aprender en este libro».
Juan Gabriel Vásquez, El País, sobre Delirio Americano
«Un libro urgente, original y necesario, escrito sin simplezas ni lagunas ideológicas».
Karina Sainz Borgo, ABC, sobre Delirio Americano
«Granés es uno de los mejores ensayistas actuales, un escritor brillante y perspicaz». El Confidencial, sobre Delirio Americano
«No creo que nadie haya trazado un fresco tan completo, animado y lúcido sobre todas las vanguardias artísticas del siglo XX.
Un ensayo muy inteligente, aunque empañado por los puntos ciegos de su autor.
El primero es su inexplicable apego al neoliberalismo. Le sorprende que Gabriel Boric critique lo que él llama el “ejemplo más exitoso del modelo neoliberal” de Pinochet. También reprueba a AMLO por despotricar contra lo mismo, sin reconocer los efectos devastadores que el neoliberalismo ha tenido en la población mexicana. Y hacia el final del libro, Granés señala el gran desafío de nuestro tiempo: “volver a fortalecer las instituciones, el Estado de derecho, las libertades individuales y la moral universalista que las garantiza”, como si la mayoría de esas cualidades no hubieran sido precisamente víctimas del neoliberalismo.
El segundo es agrupar al presidente socialista de España, Pedro Sánchez, con los populistas más extremos de América Latina, sin mencionar que bajo su liderazgo el país se ha convertido en la economía de más rápido crecimiento de la Unión Europea (es un problema que Boric se oponga a una economía exitosa, pero no que lo haga él mismo, supongo).
Y el tercero, menospreciar la desconfianza de América Latina hacia Estados Unidos sin aludir jamás a los golpes de Estado respaldados por la CIA en Guatemala, la República Dominicana y Chile, ni al apoyo a las dictaduras en Cuba (la de Batista, digo), El Salvador, Nicaragua, etc. En cambio, actúa como si Estados Unidos solo ahora, con Trump, hubiera traicionado los valores que decía defender en la Segunda Guerra Mundial: “la defensa de la libertad y la democracia… el enfrentamiento a los autoritarismos y a las ideas reaccionarias…”.
Me ha encantado, igual que sus anteriores ensayos, especialmente cuando relaciona las actitudes políticas contemporáneas con las manifestaciones culturales y artísticas actuales, como ya hizo en «El puño invisible» y en «Salvajes de una nueva época». En este no deja títere con cabeza.
Era imposible superar la envergadura monumental de Delirio americano: Una historia cultural y política de América Latina. Sin embargo, el gran tema de la obra de Granés se mantiene en este libro: cómo el arte se ha politizado y cómo la política se convirtió en performance. Es contundente contra las eminencias grises de la nueva derecha (vgr. Agustín Laje, Marcelo Gullo), así como contra ese grupo amorfo y letal para las humanidades de la región detrás de los mal llamados "estudios" "culturales" (sólo menciona a Walter Mignolo marginalmente, pero hay muchos más, producidos en masa en facultades de universidades de élite). Revela las similitudes entre los populistas de izquierda y de derecha (Milei y Petro terminan siendo, en la aguda mirada de Granés, dos caras de la misma moneda).
Tal vez no supere Delirio americano, pero Granés le ha dado un contexto imprescindible.
Un interesante ensayo que permite en gran medida entender las corrientes políticas que hoy predominan en Latino América , USA y España. Entender el progresismo, los pan hispanos , el anticolonialismos, etc. Las tendencias del Arte moderno y como está influenciado por las tendencias anti Europa, anti colonialista , etc . Es interesante también la revisión de las opiniones y tendencias políticas de cada uno de los presidentes de Latinoamérica ( Milei, Petro , Boric, AMLO, Trump , etc) La actitud mesiánica de muchos de nuestros líderes donde ellos creen que SÍ tienen la solución a todos los problemas y que todo debe partir de una hoja en blanco . Hay mucho delirio de grandeza . Todo lo bueno y sano, libre de malas influencias era anterior a la conquista de los españoles, todo lo puro viene de nuestros pueblos originarios son algunos de los postulados expresados y explicados en este libro .
I liked the 2nd and 3rd chapters a lot, where current politicians and political facts are presented and discussed. The first part is necessary but is more related to the arts. I think it is a must read for anybody interested in understanding the bunch of populist leaders that we see all over the world, regardless of their ideological or political lines, they follow patterns and techniques identifiable in both left or right. Thanks to Granes for the clarity and focus of the book as well as for making the parallel or establishing patterns among all these crazy narcissist "leaders"
Un ensayo mordaz y urticante que critica ferozmente la moralización de la cultura y la espectacularización de la política. En ese sentido, lamenta el arte “buenista” y políticamente correcto que pretende moralizar y no interpelar, que se ha vuelto predecible y aburrido como el sermón de un cura.
Además, retrata con brutal ironía el populismo que campea en América Latina y el síndrome caudillista del mesías que busca arrasar con todo para volver a crear la sociedad como él se la imagina mientras cabalga sobre los odios tribales que hacen imposible cualquier diálogo democrático.
Granés analiza la política latinoamericana con el telón de fondo de diferentes corrientes culturales, enfatizando como estas nuevas tendencias (anti colonialismo, revisionismo histórico) lo q hacen es llevar los países al aislacionismo y la soledad, tendencia de los autócratas de cualquier lado político, que necesitan este aislacionismo para alcanzar sus objetivos de desestabilización y al final permanencia.
Con un sesgo evidente, Granés, elocuentemente, pone sobre la mesa cambios desafortunados en el arte y la política que en buena parte tienen a occidente en la encrucijada en que nos encontramos, a los liderazgos necesarios reemplazados por caudillos desafortunados y a nuestro futuro ensombrecido porque a la luz del texto no se ven salidas.
El primer capítulo es un gancho que termina haciendo que leas todo el ensayo. Sin embargo, la búsqueda de esa sensación de ese primer capítulo ya no la vas a tener en los capítulos a venir.