Un ensayo muy inteligente, aunque empañado por los puntos ciegos de su autor.
El primero es su inexplicable apego al neoliberalismo. Le sorprende que Gabriel Boric critique lo que él llama el “ejemplo más exitoso del modelo neoliberal” de Pinochet. También reprueba a AMLO por despotricar contra lo mismo, sin reconocer los efectos devastadores que el neoliberalismo ha tenido en la población mexicana. Y hacia el final del libro, Granés señala el gran desafío de nuestro tiempo: “volver a fortalecer las instituciones, el Estado de derecho, las libertades individuales y la moral universalista que las garantiza”, como si la mayoría de esas cualidades no hubieran sido precisamente víctimas del neoliberalismo.
El segundo es agrupar al presidente socialista de España, Pedro Sánchez, con los populistas más extremos de América Latina, sin mencionar que bajo su liderazgo el país se ha convertido en la economía de más rápido crecimiento de la Unión Europea (es un problema que Boric se oponga a una economía exitosa, pero no que lo haga él mismo, supongo).
Y el tercero, menospreciar la desconfianza de América Latina hacia Estados Unidos sin aludir jamás a los golpes de Estado respaldados por la CIA en Guatemala, la República Dominicana y Chile, ni al apoyo a las dictaduras en Cuba (la de Batista, digo), El Salvador, Nicaragua, etc. En cambio, actúa como si Estados Unidos solo ahora, con Trump, hubiera traicionado los valores que decía defender en la Segunda Guerra Mundial: “la defensa de la libertad y la democracia… el enfrentamiento a los autoritarismos y a las ideas reaccionarias…”.