El libro Transfiguración llego a mí en el 2021, como uno de los regalos más preciosos dado por mi amiga Mari Buelvas. Me fue difícil de leer porque se necesita de una disposición emocional y mental para entrar en intimidad con Dios. Para que dimensionen lo que me costó, les cuento que al menos tuve tres intentos de lectura fallidos e incluso la pérdida del primer ejemplar que me regalaron y volvieron a obsequiar [si lo sé … mi amiga sí que me quiere].
El retomar lectura, implicaba si o si un inicio. Ignacio Larrañaga expuso y resignifico para mí los conceptos de amor, humildad, libertad, sentido, alegría, paciencia, espera, comprensión, fecundidad, desprendimiento, perdón, compasión, acogida y apertura que se aplica en toda la plenitud del quehacer humano. Sinceramente, es un libro crucial para aquellos que han presentado un proceso de conversión complejo – como yo -. Sentí recogimiento en toda su lectura, no solo por la precisión de las palabras, sino por lo oportunas en estos momentos de mi vida, las cuales encajaban y se aplicaban a los retos de mi diario vivir.
Me siento más comprometida a ser como Jesús, aceptado con paz lo limitado de mis capacidades, y entendiendo a su vez, que los altos y subidas de este camino espiritual son normal. Son tres capítulos: Sólo se sabe lo que se vive, Vacíos de sí, y El sueño de oro. Estos se entrelazan, y que con ejemplos desde la palabra [biblia] y la sencillez de la cotidianidad, posibilita comprender las enseñas y lo relevante de su puesta en práctica.
Recibí mucho amor en su proceso de lectura; en definitiva, Ignacio al escribir esto ama profundamente a sus congéneres, sobre todo corroboro una vez más del amor que mi Mari Buelvas siente por mí. Gracias por tanto amiga.