“El fin de ninguna parte” viene a ratificar, una vez más, mi teoría de que cuanto menos sepamos sobre la sinopsis de un libro, más disfrutaremos a posteriori de su lectura.
Una historia que combina a la perfección distintos clichés del género policial (no daré más detalles al respecto) para dotar a la trama de la acción y giros de guion que todos esperamos encontrar en este tipo de lecturas.
Dos son, para mí, los puntos fueres de esta historia:
-Protagonistas: Hugo Monforte y Candela serán los encargados de esta investigación a la que además de las dificultades propias de este tipo de casos, se añade el hecho de que Monforte acaba de aterrizar en la Comisaría de Cádiz.
Ambos son como el día y la noche y quizá aparentemente sea imposible que puedan llevar a buen puerto la resolución del caso por lo que se hace inevitable que ambos vayan amoldándose a través de concesiones mutuas. Con todo, estamos antes dos protagonistas totalmente humanos y creíbles, con fantasmas propios y problemas con personales con los que lidiar.
-Ambientación: la descripción y el detalle con el que se recogen los distintos paisajes de la costa gaditana facilitan enormemente al lector la recreación mental (sobre todo para todos aquellos que no tenemos la suerte de conocer Cádiz) de los distintos escenarios en que se desarrolla la historia, dotando de vida propia a muchos de ellos.
A lo largo de la novela conoceremos a todo tipo de personajes secundarios: algunos posibles víctimas, otros potenciales sospechosos, que harán que nuestras teorías oscilen constantemente de un lado a otro sobre lo que está ocurriendo y quién está detrás de todo.
¿Eres de los que disfrutan con una buena persecución policial en la gran pantalla? Entonces estoy segura de que también encontrarás aquí escenas memorables de ese estilo.
Por ponerle algún “pero”, debo señalar el uso de ciertos tecnicismos marineros, totalmente desconocidos para mí, que me hicieron pausar brevemente la lectura en busca de algo de información.
Por último, un final que si bien deja atadas las cuestiones principales de la trama deja abierta la posibilidad de posibles posteriores entregas protagonizadas por el Inspector Monforte.
En definitiva, El fin de ninguna parte es un thriller policial que cumple con creces las expectativas: una trama sólida, personajes con luces y sombras, y una ambientación que convierte a Cádiz en un protagonista más. Una lectura ágil y envolvente que dejará satisfechos tanto a los amantes del género como a quienes simplemente busquen una historia entretenida y bien construida.