Se acaba la era de los poetas torturados, pero empieza la era de los poetas del bosque (que no se callan), de esta antología bella que sale mañana al mundo.
Cuando Juliana me pidió que la ayudara a coordinar la antología, primero le dije que no. Me parecía un proyecto hermoso, pero no me sentía capacitada, ya fuera como profesional de la edición o por los conocimientos sobre la discografía de Taylor Swift y su carga simbólica: digamos que me dio un síndrome del impostor tan grande que lo primero que quise fue huir. No obstante, después de conversarlo, acepté. Y menos mal.
De haber huido, me habría perdido la oportunidad de trabajar codo a codo con Juli, de pensar juntas la estructura, la estética, los símbolos, el orden, el ritmo del libro. No habría tenido ocasión de conocer tan de cerca la poesía de Franco Bitancort, Flor Dapiaggi, Julieta Alvarez y Agustina S. Larrama y trabajarla juntos hasta su versión final. Tampoco habríamos podido llegar a la conclusión de que el prólogo lo tenía que escribir Camila Silva, así como el poema que abre la antología. Seguramente, no habría seguido aprendiendo con Juli sobre los detalles técnicos, de diseño (qué privilegio contar con Palu, Ana Monticelli y Kramer), de la imprenta, de los desafíos de las editoriales independientes, como lo es Venado Real, y de la organización del evento secreto tan lindo en el que dimos a conocer la antología.
Así que gracias, Juli, por elegirme e insistirme y dejarme ser parte de un proyecto tan lindo como «Lo que calla el bosque».
Ojalá la magia de esta antología poética también los alcance a ustedes✨